Ilustración de Ben– @BenBrutalplanet

Artículo de Simone Renn

Ay Carmela más que una canción, un himno de libertad y solidaridad internacional

Las Brigadas Internacionales - Guerra Civil de España - Ludvig Renn, Salaria Kea, George Orwell, Jack Shirai, Simone Weil

De izquierda a derecha: Ludwig Renn (alemán), Salaria Kea (estadounidense), George Orwell (británico), Jack Shirai (japonés), Simone Weil (francesa)

El azar o el destino me lleva a leer un libro de Miguel Gila, en el que explica que una de las canciones que más le gusta escuchar es “Ay Carmela” porque le transporta a la época en la que luchaba en el frente de Madrid.

Busco la canción en Youtube y cuál es mi sorpresa cuando encuentro multitud de versiones de esta canción, en la que algunas cambian el nombre de Carmela por Manuela, o la letra de algunas estrofas, pero todas guardan el mismo espíritu bajo la misma música.

Escucho la canción interpretada por americanos, ingleses, franceses, italianos, polacos…. y lo curioso es que todos la cantan en español. Es emocionante escuchar a personas de países tan diferentes cantar algo tan nuestro.

Lo más emocionante llega cuando de pronto encuentro un vídeo de excombatientes de la Guerra Civil Española, cantando la canción con acentos de lo más variopinto, pero todos con gran ímpetu, a pesar de su avanzada edad.

Esto me lleva a investigar el porqué de esta singular coincidencia y descubro que:

En la Guerra Civil Española, hubo más de 35.000 mujeres y hombres voluntarios de más de 50 países, que vinieron a luchar a España para defender a la República y frenar el fascismo internacional.

Eran las Brigadas Internacionales, los “Voluntarios de la Libertad”.

Países de los que llegaron los voluntarios de las Brigadas Internacionales

A España llegaron jóvenes de los países que hoy en día se corresponden con:

Albania, Alemania, Arabia Saudí, Argelia, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bielorrusia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Checoslovaquia, Chile, China, Chipre, Colombia, Costa Rica, Croacia, Cuba, Dinamarca, Egipto, Eslovaquia, Eslovenia, Estados Unidos, Etiopía, Filipinas, Francia, Grecia, Haití, Hungría, India, Irak, Irlanda, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Líbano, Lituania, Macedonia, Marruecos, México, Mongolia, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Pakistán, Palestina, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, San Marino, Serbia, Siria, Suecia, Suiza, Túnez, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Vietnam.

Parece increíble como fue posible que personas procedentes de países y culturas tan diferentes, llegaran a conseguir entenderse, cuando además, la mayoría de ellas no sabían español o un idioma como pueda ser hoy el francés o el inglés.

Cómo se crean las Brigadas Internacionales

En Barcelona todo está listo para que se lleve a cabo la Olimpiada Popular, que tendrá lugar del 19 al 26 de julio de 1936. Esta Olimpiada que supone una alternativa a los Juegos Olímpicos nazis de agosto, nace con el objetivo de recuperar el verdadero espíritu olímpico, la paz y la solidaridad entre las naciones, que se niega en los Juegos de Berlín.

Llegan más de 6.000 atletas procedentes de más de 20 países, acompañados de público que desea asistir al evento y medios de comunicación para cubrirlo.

El intento de golpe de estado que se inicia en Melilla el 17 de julio por un grupo de generales rebeldes, y en la península comienza a extenderse el 18, llega el 19 a Barcelona, lo que obliga a que las olimpiadas se tengan que cancelar a toda prisa.

María Ginesta - Olimpiada de Barcelona - Guerra Civil Española

La atleta María Ginesta convertida en miliciana en la terraza del hotel Colón de Barcelona. Fotografiada por el alemán Hans Gutman.

El Hotel Colón se convierte en el refugio de los militares rebeldes hasta que las fuerzas de la República y los ciudadanos convertidos en milicianos, logran desalojarlos y hacerlos prisioneros. Es en este episodio cuando el periodista alemán Hans Gutmann inmortaliza en una foto que hará historia, la transformación de la atleta española Marina Ginestà en miliciana en la terraza del Hotel Colón.

Los atletas internacionales y los periodistas que han venido a cubrir la olimpiada son testigos del levantamiento militar, y del coraje del pueblo español, y unos 200 deciden quedarse en España para luchar contra el fascismo.

Entre estos atletas se encuentran algunos como la nadadora suiza Clara Thalmann, que se une a la Columna Durruti, o  el atleta austriaco Mechter que muere el 19 de julio y es considerado el primer brigadista caído en combate.

Las tropas fascistas de los generales rebeldes fallan en el golpe de estado y comienza la Guerra Civil Española.

El pueblo español comienza a saber lo que es el horror sembrado por las tropas de los generales golpistas. Los rebeldes cuentan desde el principio con la ayuda de efectivos militares y tropas profesionales de la Alemania nazi, con fascistas de los gobiernos de Italia y Portugal y con el llamado Ejército de África, compuesto por la Legión Extranjera y las tropas indígenas de Marruecos mandadas por oficiales españoles.

Los gobiernos democráticos, no solo no ayudan a la República, sino que crean en agosto el conocido como “Comité de No Intervención“, para que ningún país ayude militarmente a la República, ni a las tropas rebeldes, sabiendo como sabían que Alemania, Italia y Portugal estaban ayudando a los rebeldes fascistas.

Curiosamente el Papa Pío XI no da su apoyo manifiesto a los sublevados, para disgusto de los mismos, sin embargo cuentan con el apoyo y bendición de la inmensa mayoría de la Iglesia católica en España. Quizá el Papa había aprendido una lección con su apoyo al ascenso de Hitler en Alemania y la persecución posterior de católicos y le dio miedo volver a apoyar abiertamente a otro fascista.

Comienza el terror en la población civil y la indignación de los ciudadanos del mundo

Las tropas rebeldes siembran el terror de múltiples formas, pero la más vil y cobarde es el bombardeo continuado e indiscriminado desde el aire a la población civil, convirtiéndose Madrid en la primera capital europea de la historia en ser bombardeada.

La indignación internacional de los ciudadanos, que no de sus gobiernos, llega cuando ve que el pueblo español está siendo masacrado y sus gobiernos no solo no hacen nada, si no que evitan que la República pueda recibir ayuda, en forma de tropas y armamento para poder defenderse.

Muchos ciudadanos dejan su país contraviniendo las órdenes de sus gobiernos de ir a luchar a España, asumiendo las consecuencias que eso les puede llegar a suponer.

Llegan a pie, en bicicleta, en trenes, en barco, ciudadanos de todo el mundo, republicanos, anarquistas , comunistas, socialistas, sindicalistas, demócratas de izquierdas que repudian los hechos que tienen lugar en España.

A todos ellos no les une, ni su país, ni su militancia política, ni su raza o religión, lo que les une es su ideología antifascista.

Llegan jóvenes idealistas de muy diferentes condiciones, estudiantes, empleados, mineros, obreros de múltiples profesiones, soldados  excombatientes de la I Guerra Mundial. Enfermeras y médicos altamente cualificados se unen a la lucha contra el fascismo, entre los que destaca el médico canadiense Norman Bethune, que realizará las primeras transfusiones de sangre en campaña, de la historia.

Entre todos los voluntarios, encontramos un nutrido grupo de intelectuales, formado por  profesores de universidad, artistas, escritores, fotógrafos y científicos, no en vano en muchas ocasiones se le ha definido a las Brigadas Internacionales, como “la unidad militar más intelectual de la historia”.

Con los primeros voluntarios se forman los primeros grupos de combatientes extranjeros como el Rakosi (húngaros), el Dombrowki (polacos), o centurias como la Tom Mann (británica), la Gastone Sozzi (italiana) o la Thaelman (alemana). Muchos de estos voluntarios y unidades se integrarán más tarde en las Brigadas Internacionales.

Buscando la protección internacional, el gobierno republicano denuncia en varias ocasiones los incumplimientos del “Pacto de No Intervención” por parte de Italia y de Alemania, que suministran material bélico y ayuda militar al bando sublevado.

El 25 de septiembre de 1936 solicita el amparo de la Sociedad de Naciones, pero el organismo internacional se desentiende y hace caso omiso de las quejas del Gobierno de la República.

El gobierno de la República se encuentra abandonado y traicionado, y finalmente decide pedir ayuda a la Unión Soviética que se lo comienza a enviar a partir de octubre, cuando ya los rebeldes junto a las tropas africanas, nazis y fascistas italianos y portugueses han avanzado demasiado.

Las Brigadas Internacionales, fuerzas de choque

La llegada de voluntarios internacionales, que comenzó siendo algo espontáneo, empieza a organizarse por la Internacional Comunista y París se convierte en el centro de reclutamiento de voluntarios, de lo que se denominarán “Las Brigadas Internacionales”.

El gobierno cuenta con los generales y tropas fieles a la república, con un numeroso pero nada formado ejército de milicianos, y finalmente decide integrar a las Brigadas Internacionales, que se convierten en “fuerzas de choque“. El gran problema sigue siendo que apenas se dispone de armamento bélico, debido a las prohibiciones del bochornoso “Comité de no intervención”.

Ya con el nombre de Brigadas Internacionales, se establece el centro de operaciones de los voluntarios internacionales en Albacete, y sus miembros comienzan a llegar a la base el 14 de octubre de 1936. La base se convierte en una especie de “Naciones Unidas” pues ondean banderas de todos los países, y se puede escuchar cualquier idioma imaginable.

Los voluntarios se organizan en 8 brigadas, la XI, XII, XIII, XIV, XV, la 86, la 129 y la 150. Se trata en la medida de lo posible, de que cada brigada esté compuesta por miembros de países con idiomas lo más similares posibles.

La brigada XV a la que hace alusión la famosa canción de “Ay Carmela” o “Ay Manuela” según la versión, se forma con: británicos, estadounidenses, latinoamericanos y canadienses. Es en esta brigada donde se encuentra el batallón que más trascendencia mediática ha tenido, y que se conoce como “La Brigada Lincoln” a pesar de que en realidad, fuese un batallón.

Las Brigadas participan en numerosas contiendas, entre las que destacan la defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el Ebro. En general son bien recibidas por el pueblo español, ya que los voluntarios tratan de integrarse lo mejor posible.

La guerra avanza, pero sin armas, mientras que los rebeldes cuentan con todas las que quieren. El 21 de septiembre de 1938, el presidente del gobierno republicano Juan Negrín, anuncia ante la Asamblea general de la Sociedad de las Naciones en Ginebra, la retirada inmediata y sin condiciones de todos los combatientes extranjeros que luchan en el bando republicano, con la esperanza de que el bando sublevado haga lo mismo.

Las Brigadas comienzan a ser retiradas a partir del 23 de septiembre. Los brigadistas, con más de 9000 fallecidos, reciben emotivos homenajes en su despedida, del que destaca el que tuvo lugar en la ciudad de Barcelona, al que asistieron más de 250.000 personas. El acto estuvo encabezado por el presidente de la República Manuel Azaña y el presidente del gobierno Juan Negrín, pero todos los que asistieron pudieron escuchar el emotivo e inolvidable discurso de la Pasionaria.

El bando rebelde no se deshace de sus tropas internacionales, y el 1 de abril de 1939 Francisco Franco emite el famoso y último parte, con el que se da por finalizada la Guerra Civil Española.

El destino de los brigadistas es muy diferente según su procedencia, y muchos de ellos serán muy activos en la resistencia de la II Guerra Mundial, en donde si pudieron vencer al nazismo de Hitler y el fascismo de Mussolini.

 

Tres extranjeros muy significativos, que lucharon por la República Española

Entre los extranjeros que acudieron a la ayuda del pueblo español participaron muchos intelectuales, pero hay tres por los que siento especial predilección, y que fueron muy significativos en el Siglo XX: George Orwell, Simone Weil y Ludwig Renn.

George Orwell, periodista y escritor británico, es uno de los ensayistas más destacados de la lengua inglesa. Dos de sus obras forman parte de los mayores éxitos literarios, que continúan siéndolo en nuestros días: “Revelión en la granja” y “1984. Ésta última porque crea el concepto de “Gran hermano“. En ambas novelas pone de manifiesto su opinión contraria a los totalitarismos nazi y estalinista.

Orwell combatió en diferentes frentes y fue herido en batalla. En 1946 escribió:

“La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo”

Hay muchas citas de Orwell, realmente brillantes, y hay una que encaja especialmente en esta web de La Política:

“El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez.”

George Orwell cuando llegó a España se alistó en las filas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) un partido comunista antiestalinista.

Simone Weil fue una filósofa francesa ampliamente considerada como una mística cristiana. Conoció a León Trotski en París, con quien discutió sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista.

Pacifista radical, y luego sindicalista revolucionaria, finalmente llegaría a pensar que sólo es posible un reformismo revolucionario:

Los pobres están tan explotados que no tienen la fuerza de alzarse contra la opresión y, sin embargo, es absolutamente imprescindible que ellos mismos tomen la responsabilidad de su revolución. Por eso es necesario crear condiciones menos opresivas mediante avances reformistas para facilitar una revolución responsable, menos precipitada y violenta.

Antiestalinista, participó desde 1932 en el Círculo comunista democrático de Boris Souvarine. Decidió venir a España como antifascista convencida, y luchó formando parte de la Columna Durruti, además de llevar a cabo labores como periodista voluntaria.

Entre sus reflexiones hay tres que llaman la atención sobre su opinión de los partidos políticos:

Un partido político es una máquina de fabricar pasión colectiva.
Un partido político es una organización construida de tal modo que ejerce una presión colectiva sobre el pensamiento de cada uno de los seres humanos que son sus miembros.
La primera finalidad y, en última instancia, la única finalidad de todo partido político es su propio crecimiento, y eso sin límite.

Ludwig Renn heredero de una familia de la nobleza sajona, fue militar de carrera y combatió en la I Guerra Mundial. Tras la guerra fue capitán de la Policía de Dresde. En 1920, durante el Golpe de Estado de Kapp, se negó a disparar sobre trabajadores revolucionarios y abandonó el servicio poco después.

De 1920 a 1923 estudió Derecho, Economía, Historia del Arte y Filología rusa. En 1927 acabó sus estudios de Arqueología y de Historia de Oriente en la Universidad de Viena. En 1928 alcanzó la fama con su primer libro Krieg («Guerra»), una novela antibélica, muy leída, seria y objetiva.

Atacado por los nazis, Renn renunció a su título nobiliario, y tomó el nombre del héroe en su exitosa novela «Ludwig Renn» y se unió a los comunistas. Fue apresado por los nazis y tras su liberación tomó la decisión de participar en la guerra de España, para intentar frenar el nazismo, que sabía avanzaba a pasos agigantados por todo el mundo.

Participó en la columna de apoyo Thälmann y, a partir de noviembre de 1936, en el Estado Mayor de la XI Brigada Internacional, donde tuvo una destacada participación en la Batalla de Guadalajara. Entre 1937 y mayo de 1938 estuvo en el Estado Mayor de la 35.ª División Internacional.

Al final de la Guerra Civil, le encomendaron una labor de relaciones públicas, lo que le llevó a visitar Estados Unidos para recabar apoyos para la República, entre los que se destacó el de Albert Einstein, exiliado en Norteamérica.

Recientemente se ha publicado un maravilloso libro suyo, traducido al español “La Guerra Civil Española. Una crónica documental”, de recomendada lectura para todos aquellos que quieran entender lo que supusieron las Brigadas Internacionales.

Mapa de los monumentos que existen dedicados a las Brigadas Internacionales que lucharon en la Guerra Civil Española contra del fascismo

La ayuda y la lucha de los “Voluntarios de la Libertad” en España no fue en vano. El ejemplo de sacrificio internacionalista ha perdurado en la historia, y su memoria alimenta a todos aquellos pueblos que luchan por la justicia, la libertad y el progreso social, reflejado en los más de 300 monumentos y placas que rinden homenaje a las Brigadas Internacionales por todo el mundo.

En las Brigadas Internacionales se dieron dos hechos muy significativos:

La participación por primera vez de soldados afroamericanos que lucharon junto a soldados de raza blanca, e incluso los tuvieron bajo su mando, como el capitán Oliver Law. También la labor de una enfermera afroamericana cuyo trabajo era rechazado en la sociedad blanca estadounidense, como Salaria Kea, y que en España fue muy querida.

La participación de más de 500 mujeres brigadistas, que llegaron a España atraídas por los logros que había conseguido la mujer en el marco de la República Española. Las brigadistas querían defender y promover los derechos de la mujer en sus países de origen, y por esos ideales combatieron o participaron en labores sanitarias, de traducción o periodísticas.

En 1996 el Congreso de los Diputados, con la unanimidad de la cámara, aprobó conceder la nacionalidad española a todos los brigadistas que aun estaban vivos. Así se cumplió la promesa que en su despedida el gobierno de la República hizo a los miembros de las Brigadas Internacionales.

Nos preguntamos

¿Cómo es posible que en España no se le de importancia al mayor hecho de solidaridad, llevado a cabo en la historia de la humanidad y que tuvo lugar en nuestro país?

Después de conocer la historia de las Brigadas Internacionales, solo nos queda decir:

Gracias “Voluntari@s de la libertad”.
Un millón de gracias Brigadas Internacionales.
Ciudadan@s del mundo valientes, generos@s e inteligentes.
Os seguimos recordando y siempre os guardaremos en nuestro corazón.

 

La canción “Ay Carmela” viajó a todos los países a los que volvieron los brigadistas internacionales , por lo que se ha convertido en la canción cantada en español, más internacional de todos los tiempos.

Enlace a la letra de “Ay Carmela” vs “Ay Manuela” – “Viva la Quince Brigada

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Autores

Texto: Simone Renn

Ilustración: Ben

Tuits destacados

 

Fuentes y enlaces de interés

Web de los Amigos de las Brigadas Internacionales

Vídeo RTVE. 70 aniversario de las Brigadas internacionales. 

Homenajes por el 80 aniversario de los defensores mundiales de la democracia (Público 28-10-2016)

Centro de estudio y documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI)

Abrahan Lincoln Brigade Archives – @LincolnBrigade

Los primeros de la ‘Lincoln’ parten hacia España (La Vanguardia 11-03-2017)

Proyecto de cómic de la Brigada Lincoln

Spanish Civil War Memorial

Vídeo. Canal historia. Todo por un Sueño – La Guerra Civil Española

Portal Libertario OACA. Las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil

Cantabria por la III República. El testimonio de una mujer comprometida con la II República: Clara Thalmann.

Guerra Civil Española 1936-1939.  Mamita mía en alemán

Spanje 36-39. Mapa y monumentos a las Brigadas internacionales (Web en holandés, inglés, español, francés y alemán)

LIBRO. La Guerra Civil Española. Crónica de un escritor en las Brigadas Internacionales. (Ludwig Renn)