#LaHistoriaOcultada Clara Campoamor mujer tenaz, valiente y políticamente molesta. Defendió el voto de la mujer en la Segunda República

Ilustración de Ben– @BenBrutalplanet

Artículo de Simone Renn

El voto de la mujer llega a España con la Constitución de 1931 en la Segunda República, gracias a Clara Campoamor, y al apoyo de aquellos hombres que creían en la necesidad de una sociedad en la que la mujer y el hombre tuvieran los mismos derechos.

La concesión del voto femenino triunfó por los votos del Partido Socialista (con destacadas deserciones), de pequeños núcleos republicanos Catalanes, Progresistas, Galleguistas y Al Servicio de la República, y en la primera votación de las que recayeron, por las derechas. En la última y definitiva, por la retirada de las derechas sin su votos.

Declarada pacifista y gran defensora de la protección de la infancia, Clara Campoamor fue la primera mujer que habló en las Cortes Españolas y en la Sociedad de Naciones (primera versión de las Naciones Unidas).

Fue acusada injustamente por “cierto sector de la izquierda” de su derrota y del triunfo de la derecha en las segundas elecciones de la República Española en 1933, al dotar de voto a la mujer, quien según ellos era proclive al voto de la derecha, al estar muy influenciada por la Iglesia.

En este artículo descubriremos a una mujer valiente que se arriesgó a pagar un caro precio por defender el principio de igualdad entre mujeres y hombres, ya que pensaba que sólo hay que servir a la República cuando ésta encarna la Justicia.

Veremos cuáles fueron los verdaderos motivos que llevaron a la derrota de la Izquierda en las elecciones de 1933.

Acceso de la mujer a la educación y a la política a principios de siglo XX

El proceso del acceso de la mujer a la educación en España no ha sido nada fácil. A principios del siglo XX más del 66% de las mujeres entre 26 y 30 años son analfabetas, frente al 45% de los hombres, una cifra también demasiado elevada para la época.

No debemos caer en la falsa creencia de que a principios de siglo XX el analfabetismo es algo habitual en todo el mundo, pues en países como Finlandia en 1900 el analfabetismo es tan solo del 1,5%, o del 7,7% en Estados Unidos (en la población blanca), si bien hay países que están peor que España como Rusia con el 70% o Portugal con el 75%. En países como Francia donde la enseñanza primaria se hace gratuita en 1881 y obligatoria en 1882 el analfabetismo en esas fechas alcanza solamente el 16,5%.

En la década de los años 20 el analfabetismo en las mujeres en España desciende al 56,72%, en 1930 alcanza solo al 34,45% y en 1940 se reduce al 21,5%. Llama la atención que como también explicó Clara Campoamor en su discurso ante las Cortes, en cifras comparativas la mujer mejoró notablemente sus niveles de alfabetización más rápidamente que los varones.

Indices de alfabetización en España 1887-1950

Tasas de alfabetización en España entre 1887-1950

En 1910 por fin se permite el acceso a la universidad de las mujeres, aunque suponen un grupo sumamente reducido. La incorporación de la mujer en las universidades españolas es más lenta que en otros países de Europa, donde las mujeres adquieren este derecho entre 1850 y 1890.

Con la llegada de la Segunda República a España por fin las mujeres comienzan a desempeñar cargos que hasta entonces solo eran desempeñados por los hombres. El primer gobierno declara a las mujeres mayores de 23 años miembros electos al Parlamento, sin embargo todavía no les concede el derecho al voto.

Clara Campoamor es una de las tres primera mujeres, junto a Victoria Kent y Margarita Nelken, que forma parte del parlamento en 1931 en la República Española.

¿Es la mujer un ser humano?

Según el código civil de 1889 la mujer era tratada legalmente prácticamente como “un niño” o un “demente”.

El código civil declaraba a la mujer como un mero apéndice del hombre. Según sus clausulas, las mujeres estábamos obligadas a obedecer siempre al marido y a seguirlo allá donde fuera. Él era quien tenía el poder de administrar nuestros bienes, quien nos representaba, a quien debíamos pedir licencia para comprar o vender cualquier bien, ya fuera una casa o un armario.

El poder que tenía el hombre sobre la vida de la esposa era prácticamente absoluto y se proyectaba además, de manera singular, hacia el pasado y hacia el futuro.

Si una mujer regentaba un comercio o un pequeño negocio antes de casarse, necesitaba del permiso de su marido para poder seguir haciéndolo después del matrimonio. y en el colmo de los colmos, la mujer viuda sólo podía volver a casarse y mantener la patria potestad de sus hijos si el marido, antes de morir, lo había dejado estipulado expresamente en su testamento. (Fuente. Isaías Lafuente).

Clara Campoamor no podía soportar esta injusta situación de la mujer, y decidió combatirla.

La lucha de la tenaz y valiente Clara Campoamor por el voto de la mujer

Mientras que las que serán diputadas por primera vez junto a Clara, Victoria Kent  y Margarita Nelken tienen un acceso más fácil a la educación, Clara, que nace el 12 de febrero de 1888 en el  barrio Maravillas de Madrid, hoy Barrio de Malasaña-Universidad, lo tiene muy complicado.

El padre de Clara, empleado de un periódico republicano, fallece en en 1898. Su madre, costurera, mantiene como puede la economía de la familia, hasta que Clara termina la enseñanza elemental, pero no queda más remedio que con 13 años ayude aportando ingresos.

La niña comienza a trabajar fuera de casa como aprendiza de modista, llegando a ser oficiala. Posteriormente se emplea como dependienta de comercio.

En 1909 consigue ganar unas oposiciones de auxiliar en el cuerpo de Telégrafos del Ministerio de la Gobernación, lo que la lleva a tener que trasladarse a Zaragoza y posteriormente a San Sebastián en 1910.

En 1914 consigue una plaza en el Ministerio de Instrucción Pública, y esto le permite regresar a Madrid.

Una vez en la capital alterna el trabajo del ministerio, como profesora especial de taquigrafía y mecanografía en las Escuelas de Adultas, con el de secretaria en el periódico La Tribuna, donde comienza a interesarse por la política.

Empieza a colaborar con artículos en La Tribuna, y también lo hace en el Nuevo Heraldo, El Sol y El Tiempo.

En el mes de julio de 1917, ingresa como socia en el Ateneo de Madrid, una institución privada y erudita cuyos antecedentes se encuentran entre los ilustrados y los liberales del inicio del siglo XIX.

Con su tremendo afán de superación, en 1920, contando ya con 32 años de edad, se matricula como alumna de Bachillerato en el Instituto Cisneros y logra terminarlo en sólo dos años.

A continuación se matricula, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, y concluye la carrera también en sólo dos años (1924).

Entre tanto Clara entra en contacto con el incipiente movimiento feminista en 1922.

En 1923 Primo de Rivera da un golpe de estado y establece una dictadura, que es aprobada por el Rey Alfonso XIII.

En 1924 Clara obtiene su ingreso en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

En 1925 se convierte en la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, un mes después que Victoria Kent.

Clara abre su propio despacho de abogada en la madrileña plaza del Príncipe Alfonso (hoy de Santa Ana).

En 1926, Clara es ya una figura destacada del feminismo español.

En junio de este mismo año, Primo de Rivera, cansado de la oposición que encuentra entre los socios del Ateneo, decide nombrar una Junta Directiva en la que incluye el nombre de Clara Campoamor, junto con el de Victoria Kent y Matilde Huici. Victoria Kent fue la única que aceptó.

La renuncia de Clara le supone la pérdida de cien puestos en el escalafón de su cargo en el Ministerio de Instrucción Pública, lo que le obliga a solicitar su excedencia como funcionaria, condición que no recobrará jamás.

En 1927, Primo de Rivera inaugura la Asamblea Nacional, una suerte de simulacro del Congreso de los Diputados, en la que designa a trece mujeres. Clara no colabora en ninguna iniciativa propuesta por el Gobierno y se decanta a favor de la corriente antimonárquica.

Cuando la Real Academia de Jurisprudencia decide conceder a Clara Campoamor su premio anual en 1927, rechaza la Gran Cruz de Alfonso XII que lleva aneja el galardón.

En 1928 se hace colaboradora del Lyceum Club, un club de ámbito internacional, aconfesional y apolítico, en el que la admisión como socia estaba restringida a mujeres que hubieran realizado trabajos literarios, artísticos o científicos, participado en causas sociales o poseyeran títulos académicos.

Funda en 1928 con abogadas de otros países europeos la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas (FIFCJ), que hoy en día sigue realizando una gran labor.

A comienzos de 1928 participa en el XI Congreso Internacional de Protección de la Infancia celebrado en Madrid, y el 30 de marzo es elegida académica-profesor de la Real Academia de Jurisprudencia. Entre 1928 y 1929 es nombrada delegada del Tribunal de Menores.

En 1929 Clara da sus primeros pasos en política afiliándose, junto con Matilde Huici, en el comité organizador de la Agrupación Liberal Socialista, de donde pasa a la Fuerza Republicana que lidera Manuel Azaña,  que se transforma en 1930 en partido político con el nombre de Acción Republicana.

A mediados de 1929 se intuye la caída de la Dictadura de Primo de Rivera. El Colegio de Abogados de Madrid, el Ateneo y la Real Academia de Judicatura se convierten en centros de acción revolucionaria.

A finales de 1929 nace la Liga Femenina Española por la Paz, de la que forma parte Clara.

En junio de 1930 es ponente en el I Congreso de la Sección Española de la Unión Internacional de Abogados que tiene lugar en París.

En este mismo año es elegida por los “ateneístas” y se convierte en la primera mujer en formar parte de la junta directiva del Ateneo de Madrid.

A la pregunta que le hace el periodista Pedro Massa de El Liberal, tras una conferencia en el Ateneo: “¿Monarquía o República?”, Clara Campoamor responde:

¡República, República siempre! Me parece la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos. Y en muchos casos la más adecuada a la situación de un país específicamente considerado, verbigracia, España”.

Clara se declara abiertamente republicana.

El 12 de diciembre 1930 tiene lugar el levantamiento militar de Jaca a favor de la causa republicana acaudillado por los capitanes de Infantería Fermín Galán y Ángel García Hernández. El fracaso de esta tentativa militar lleva a los dos capitanes a sufrir pena de muerte. Clara, junto con José María Amilibia, se encarga de la defensa de los encausados Manuel Andrés y José Bayo, para los que se pedía también la pena de muerte. Entre los encausados para los que se pide penas de prisión se encuentra también su hermano, Ignacio Campoamor.

Clara mantiene una gran actividad como conferenciante en la Asociación Femenina Universitaria y en la Academia de Jurisprudencia, defendiendo siempre la igualdad de derechos de la mujer y la libertad política.

España se convierte en una República

En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 triunfa la candidatura republicana- socialista en 41 de las 50 capitales de provincia, mientras que las candidaturas monárquicas únicamente vencen en pequeñas ciudades y en el mundo rural.

El rey Alfonso XIII pacta su huida del país con los partidos vencedores, aunque sin producirse su abdicación, y se proclama la República el 14 de abril de 1931.

Los firmantes del Pacto de San Sebastián contra la Monarquía se erigen en Comité Revolucionario. Se crea un gobierno provisional, cuyo presidente es Niceto Alcalá-Zamora, firmante del Pacto, y que llegará a permanecer como presidente hasta 1936.

El Gobierno provisional convoca elecciones a Cortes Constituyentes.

Son múltiples los partidos políticos que formarán parte de la Segunda República a lo largo de su existencia. Se pueden calcular que llegaron a unos 90.

Además de conseguir el voto de la mujer, Clara Campoamor tiene otro sueño:

La unión de todos los republicanos en un gran partido de centro con Azaña como delfín natural de Alejandro Lerroux.

Entre otras cosas, el Gobierno Provisional republicano aprueba un decreto que afectará a las elecciones que se convocan para mayo y que además de variar las circunscripciones, algo que promovía la corrupción durante el reinado de AlfonsoXIII, hace algo más, mucho más:

Se reduce a 23 años la edad electoral del varón, anteriormente era de 25, y concede la calidad de elegibles a los sacerdotes y a la mujer.

Es decir, se permite a las mujeres ser elegidas pero no electoras, lo que se conoce como “sufragio pasivo”.

Por otro lado, los sacerdotes por entonces ya podían votar pero no eran elegibles, así que con esta ley ya obtenían derecho pleno como ciudadanos. Curioso eh!!

Si bien es un avance en los derechos de la mujer, Clara no entiende por qué a las mujeres solamente se les “concede” el derecho a ser elegibles, pero no a votar.

En palabras de Clara:

“Mi pensamiento era más político y nacional, más amplio y objetivo que el concreto feminista. Consideraba fatal para un resurgimiento de la libertad y la justicia que veía en la República, el divorcio espiritual de hombres y mujeres en España.”

En Acción Republicana, donde se conoce el alcance de las reivindicaciones feministas de Clara, no quieren que encabece la lista.

Clara tiene un claro objetivo: ser elegida diputada para llevar a las Cortes la aprobación del voto de la mujer, porque lo considera absolutamente imprescindible.

Quiere defender, lo que reivindica el movimiento feminista en esos momentos:

  • Derecho al voto femenino.
  • Derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad.
  • Ley del Divorcio.
  • Ley del derecho del niño y de la niña.
  • Investigación de la paternidad.
  • Abolición de la pena de muerte.

Temiendo no resultar elegida, al no aparecer en las primeras posiciones de la lista, abandona Acción Republicana y se integra en el Partido Republicano Radical de Lerroux.

Hay bastantes indicios de que por esta época, como muchas mujeres y hombres intelectuales, Clara comenzara su pertenencia a la Masonería, si bien no se  conoce su expediente de afiliación. Se cree que pertenecía a la logia Reivindicación que dependía de la logia Condorcet también de Madrid, que trabajaba bajo los auspicios de la federación del Gran Oriente Español. Lo que sí está acreditada es su pertenencia a la Liga de los Derechos del Hombre, organización muy vinculada a la masonería, de la que llegaría a ser vicepresidenta en 1932.

El 28 de junio de 1931 se celebran las elecciones en la República Española.

Clara, la niña que tuvo que empezar con 13 años a trabajar como aprendiz de modista, que fue dependienta, que tuvo la fortaleza de sacar unas oposiciones, y con 32 años ponerse a estudiar el bachillerato para acabar licenciándose en Derecho con 34 años, que defendió el derecho de la mujer dentro y fuera de España, llega a ser Diputada de Las Cortes de la República Española.

Dado su gran bagaje de vida, Clara tuvo la oportunidad de conocer bien a la mujer española y tomó la determinación de poner a la mujer donde se merecía, en igualdad de derechos que als hombre.

Junto a Clara, otra mujer Victoria Kent, del Partido Republicano Radical Socialista, es elegida diputada. En las elecciones parciales de octubre saldría elegida la que sería la tercera mujer diputada Margarita Nelken del PSOE.

Tanto Victoria como Margarita se opondrán al voto de la mujer en el momento de la votación. Veamos qué les lleva a tomar esa decisión.

Los debates en las Cortes sobre el voto de la mujer

Se crea la Comisión Constitucional en la que “el voto de la mujer” es aprobado por una amplia y cualificada mayoría. Votan a favor socialistas y todos los grupos republicanos, azañistas, radicales y radicales socialistas. En principio no tendría porqué tener problemas su aprobación en el pleno, pero no será así.

Llega el 1 de septiembre de 1931 y se inicia el debate de la Constitución en el pleno de la Cámara. El compañero del partido de Clara, José Álvarez Buylla, se acerca para pedirle disculpas por lo que va a hacer:

“Traéis a la Constitución el voto de las mujeres. Permitidme que, rindiendo un fervoroso culto a esa mitad del género humano, os diga que el voto de las mujeres es un elemento peligrosísimo para la República…

…La mujer como política es retrógada; todavía no se ha separado de la influencia de la sacristía y del confesionario..

Yo creo que a la mujer puede dársele el derecho pasivo, el derecho a ser elegida, pero nunca el derecho a ser electora”

Aquella tormenta no acababa más que empezar. No era más que la primera andanada.

Ese día, el 1 de septiembre de 1931 se escuchó el primer discurso de una mujer en las Cortes, contestando de forma brillante a las necedades dichas, para evitar el “voto de la mujer”.

En una intervención, como todas las suyas, apasionada y elocuente, Clara Campoamor defiende punto por punto los temas relacionados con los derechos de la mujer, empezando por el divorcio, la defensa de la paternidad de los hijos naturales y terminando por el derecho al sufragio. (Ver discurso completo)

…”Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla; respetad su derecho como ser humano.”…

…”Yo pienso y me enorgullezco de que en España, cuando tantas veces hemos rechazado el falso patriotismo, hoy reconocemos, cuando el patriotismo se asienta en nuestra verdad y no en las ficciones de enfrente, como sentimos la Patria y cómo la amamos. Yo me he regocijado pensando en que esta Constitución será, por su época y por su espíritu, la mejor, hasta ahora, de las que existen en el mundo civilizado, la más libre, la más avanzada, y he pensado también que ella será la continuación de aquel decreto del Gobierno provisional que a los quince días de venir la República hizo más justicia a la mujer que la hicieron veinte siglos de Monarquía.”…

Al siguiente día Clara tiene que irse a Ginebra, para participar como delegada del Gobierno en la Asamblea de la Sociedad de Naciones.

El debate en el pleno del Congreso de Madrid continua y los que cuestionan el voto de la mujer argumentan con dos tipos de ataques: biológicos y partidistas.

Los argumentos biológicos defendidos por el catedrático de patología de la Universidad de Madrid y diputado por la Federación Republicana Gallega Roberto Novoa Santos, definen a la mujer como un ser al que no le domina la reflexión y el espíritu crítico, sino la emoción y todo lo que tiene que ver con los sentimientos, lo que no la hace apta para decidir políticamente.

Esta postura aboga porque la mujer “sea siempre elegible por los hombres; pero en cambio, que la mujer no sea electora”.Se pronuncia la frase “La mujer es eso: histerismo”.

Los argumentos partidistas son defendidos por algunos diputados de izquierdas, entre los que se encuentran los de Victoria Kent del Partido Radical Socialista.

Esta “izquierda” pide el aplazamiento del voto de la mujer por no considerar a las mujeres en ese momento suficientemente maduras e independientes para huir de los corsés conservadores, sobre todo impuestos por la Iglesia católica mayoritaria, lo que podría favorecer a los partidos de derecha, que, aunque no son favorables a esta cuestión, podrían estar dispuestos a apoyarla, por intuir que les podría convenir.

Se escuchan voces que afirman:

“No es el momento de otorgar el voto a la mujer española. (…) es necesario aplazar el voto femenino”. “La mujer no es republicana.”

Se presentan enmiendas para intentar sacar “el voto de la mujer” de la constitución y llevarla a “una ley electoral”.

Para Clara Campoamor el derecho al voto de las mujeres es prioritario e indiscutible. Rebate uno a uno los argumentos de todos los que se oponen al voto de la mujer, y en concreto utiliza un argumento irrebatible: La República había definido el principio de la igualdad de derechos y la no discriminación por razón de sexo. Así dijo:

“Si habéis afirmado ayer la igualdad de derechos, lo que pretendéis ahora es una igualdad condicional, con lo que no hay tal igualdad. Si habéis votado la igualdad no podéis mantener la condición. Eso es una cosa ilógica. ¿Dónde empieza la igualdad entonces, Sres. Diputados? ¿Cuándo a SS. SS. les plazca? ¿Cuándo SS. SS. quieran? […] «Los sexos son iguales, lo son por naturaleza, por derecho y por intelecto, pero además lo son porque ayer lo declarasteis…”

A Clara Campoamor no le importa luchar por algo que algunos consideran “incorrectamente político” pues en contra de lo que opinan los miembros del partido Radical, al que ella pertenece en ese momento, decide defender el voto de la mujer.

Clara opina que sería un enorme error histórico colocar a la mitad de la población “al margen de la República” ya que representa una fuerza nueva y joven, porque:

“…la mujer, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la Dictadura…, si es avanzada, que su esperanza está en el comunismo… Salváis a la República, ayudáis a la República, atrayéndonos y sumándonos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención…, Aplicándose a sí misma la frase de Humboldt que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos era caminar dentro de ella.”

Clara cree que solo teniendo los derechos políticos se sabe usar la libertad, y que por lo tanto las mujeres no pueden ser privadas de los derechos políticos, pues los deben tener por el hecho de ser “seres humanos”.

Algunos de los múltiples momentos interesantes del discurso del 1 de octubre:

..¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno?

¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?…

…No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre…

…Hablo como una republicana, pero como republicana que ante un ideal lo defendería hasta la muerte…

…sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.

Ver texto íntegro del discurso. Muy recomendable 😉

Muchos son los diputados que también intervienen defendiendo el derecho del voto de la mujer, incluso algunos que no están de acuerdo con las directrices de sus partidos de no apoyarlo, y deciden no acatar la disciplina de voto.

La votación es la hora de que cada diputado se “retrate”

Llega la hora de la votación y es Indalecio Prieto, quien no teniendo el valor para votar en contra, se ausenta cobárdemente del hemiciclo, no sin montar gran algarabío. Arrastra a otros diputados, siendo la mayoría de ellos ajenos a su partido del PSOE, en el que no goza de demasiado aprecio.

La Cámara tiene 465 diputados y la votación cuenta con una ausencia de casi el 40%.

El resultado final es de 161 votos a favor, y 121 en contra.

VOTOS A FAVOR DE DIPUTADOS: Socialistas, Agrario, Republicano-Conservador, Vasco-Navarro, Esquerra Republicana, Al Servicio de la República, Republicano Federal, Radical.

VOTOS EN CONTRA DE DIPUTADOS: Radical, Radical Socialista, Acción Republicana, Agrario, Esquerra Republicana, Republicano Federal.

El 1 de octubre de 1931 y por una diferencia de 40 votos se aprueba el derecho de la mujer al voto, en las mismas condiciones que el hombre.

Así quedó aprobado el artículo 34 del proyecto parlamentario de la Constitución, que se convertirá en definitivo como artículo 36:

“Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismo derechos electorales, conforme determinen las leyes.”

Entre los aplausos de las sufragistas que se encuentran entre el público y los de los diputados que han apoyado el voto de la mujer, también se escucha la voz de Indalecio Prieto diciendo que “se había dado una puñalada trapera a la República.”

Clara no se queda satisfecha solo con la aprobación del voto de la mujer. En noviembre de 1931 decide fundar La Unión Republicana Femenina como una organización política, cuyo fin es preparar a la mujer para el ejercicio de sus deberes cívicos, activos y pasivos en defensa de la República, mediante cursos y conferencias sobre temas políticos y de cultura en general.

Los que no quieren el voto de la mujer, no se rinden

El triunfo sufragista del 1 de octubre de 1931 no es aceptado de buen grado. Con un afán revisionista, se presentan nuevas iniciativas que son desestimadas, pero finalmente la presentada el 21 de noviembre, se mantiene. En esta propuesta:

Se establece que las mujeres no podrán votar a nivel nacional, regional o provincial hasta que no se hayan renovado en su totalidad los ayuntamientos.

Clara considera un ataque no ya al voto de la mujer, si no a la Constitución, que de nuevo se pretenda votar lo ya aprobado.

Se da una circunstancia muy especial que hace muy seria la insólita iniciativa. En la votación del 1 de octubre a los votos de socialistas y minorías republicanas, se unió parte de los votos de la derecha.

Ahora las derechas se han retirado del Parlamento, después de la discusión religiosa, lo que llenaba de júbilo a los detractores del voto femenino.

Como casi todo en la vida, esto tiene su parte buena, y es que en esta ocasión:

Finalmente el voto de la mujer sale adelante gracias al convencimiento sincero, de aquellos diputados que creen realmente en la igualdad de la mujer y el hombre, y en su derecho al voto en las mismas condiciones que el hombre.

El recuento fue de infarto: 131 a favor del voto de la mujer en las mismas condiciones que el hombre, contra 127 que apoyaban el retraso del voto de la mujer.

El voto de la mujer finalmente sale adelante sin el apoyo de la derecha.

El derecho de “el voto de la mujer” se recoge en la Constitución de la Segunda República del 9 de diciembre de 1931, en el artículo 36:

“Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”

Las mujeres ejercen por primera vez el voto en España el 19 de noviembre de 1933, y será gracias a la valentía y tenacidad de la diputada Clara Campoamor, mujer de grandes convicciones feministas, y al apoyo de aquellos diputados que entendieron la importancia de la participación de la mujer en la sociedad, en igualdad de condiciones que el hombre.

Hay otra ley en la que Clara tuvo una importante aportación y fue la aprobación del Divorcio en 1932. Clara se convirtió en una especialista de este tema, ocupándose profesionalmente de muchos de estos casos, como los célebres de la escritora Concha Espina y su marido Ramón de la Serna y Cueto, y el de la actriz Josefina Blanco, esposa del escritor Ramón María del Valle Inclán.

La pacifista Clara Campoamor

Clara Campoamor es una declarada pacifista. En la discusión de los presupuestos de guerra llega a pedir en la Cámara “el desarme total de España“:

“Un ejército fuerte, robusto, sobre las espaldas de un pueblo débil, acaba por aplastarlo y sojuzgarlo.”

“Los socialistas han sido desleales con sus principios, y un principio por el cual no está uno dispuesto al sacrificio no vale para nada.”

“Soy pacifista hasta la intransigencia. Están muy cerca de nosotros los horrores de la gran carnicería que comenzó en Europa en el año 14.” 

“Creado el fundamento guerrero, se crea el peligro.”

“Han tirado la bandera de la paz para coger la espada.”

En vista de lo que más tarde llegó, la Guerra Civil Española, parece que Clara Campoamor tenía razón en sus afirmaciones.

“Las armas, si no tienen un sentido decorativo y espectacular, llega el momento que hay que emplearlas. Si no contra los de fuera, contra los de dentro. Por esto, robustecer el ejército es crear el camino del fascismo, del inevitable predominio de una clase sobre las demás.”

Las usaron con los de dentro…

La culpa de la derrota de la izquierda no fue del “voto de la mujer” ni de Clara Campoamor

Las elecciones de 1933 dan una mayoría parlamentaria a los partidos de centro-derecha y de derechas, comenzando el denominado bienio radical-cedista entre 1933 y 1936.

Parte de la izquierda culpa a Clara de la derrota. Es hoy todavía el día que cierto sector de la izquierda mira a Clara Campoamor con resentimiento, herederos de los que la culparon injustamente del triunfo de la derecha en los segundos comicios de la Segunda República.

Es más fácil echar la culpa de la derrota de la izquierda al voto de la mujer, que reconocer los errores que cometió la izquierda.

Analicemos cuáles son los hechos  y cuál es la verdad que los hechos corroboran, con el objeto como siempre de aprender de los aciertos y los errores cometidos en la Historia.

1- En 1933 hay una crisis de gobierno causada por la disolución de la coalición republicano-socialista que ha sustentado al gobierno de Manuel Azaña. Así el presidente de la República Española Niceto Alcalá-Zamora decide adelantar las elecciones.

2- Existe una falta de eficacia del Gobierno en algunos aspectos fundamentales, como la puesta en marcha de la Ley Agraria que pretendía resolver  la tremenda desigualdad social que existía en la mitad sur de España, y por diversas razones, la reforma no consigue satisfacer las expectativas que los jornaleros habían puesto en ella.

3- Las derechas no republicanas forman una coalición electoral con el nombre de Unión de Derechas y Agrarios, en la que se integraron la CEDA, el Partido Agrario, los monárquicos “alfonsinos” de Renovación Española y los monárquicos carlistas de la Comunión Tradicionalista, además de algunos independientes “agrarios y católicos”.

4- El Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, que había encabezado la oposición a los gobiernos de Manuel Azaña durante el año 1933, se presenta como una opción de centro, y pacta con otros grupos republicanos de centro-derecha (el Partido Republicano Liberal Demócrata de Melquiades Álvarez y el Partido Republicano Progresista, el partido del presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora) y con la CEDA y el Partido Agrario en las circunscripciones donde es necesario celebrar segunda vuelta.

5- Los republicanos de izquierda y los socialistas, que se habían presentado en coalición en las elecciones de 1931, ahora lo hacen por separado.

6- La CNT despliega una campaña sin precedentes a favor de la abstención.

A todo esto que ocurrió en 1933, hay que añadir que las elecciones de 1936 las ganó la izquierda y también votó la mujer.

En 1936 hubo dos grandes diferencias: la izquierda se presentó unida bajo el nombre de “Frente Popular” y la CNT no promovió la abstención. Consecuencia el Frente Popular ganó las elecciones, votando también la mujer.

La causa fundamental de la derrota de las izquierdas y del triunfo de las derechas, en el segundo bienio, fue que en las primeras elecciones se presentaron desunidas y en las segundas se unieron, todo lo contrario de lo que había sucedido en las elecciones de 1931. Además de no verse cumplidas algunas expectativas de los votantes de izquierdas, sobre todo en la reforma agraria.

El derecho del voto de la mujer se consiguió en las Cortes con el apoyo de aquellos diputados de la izquierda que realmente creían en la igualdad de derechos del hombre y la mujer.

Qué fácil culpar a la mujer del fracaso electoral de la izquierda en las elecciones de 1933, cómo no. Es mucho más sencillo hacer eso que darse cuenta de que la izquierda “ególatra” no hizo bien sus deberes, y además, se presentó ante los ciudadanos tan dividida, que casi se podría decir que estaba más “agujereada” que un queso gruyere.

El pecado mortal de Clara

Tras las elecciones de 1933 Clara no obtiene un escaño en las cortes, ironías de la vida.

El Presidente Niceto Alcalá-Zamora decide encargar crear gobierno a Lerroux. En diciembre de 1933 Clara es nombrada Directora General de Beneficencia.

En octubre de 1934 tiene lugar la Revolución de Asturias, que fue duramente reprimida por el gobierno radical-cedista de Alejandro Lerroux, contra el que se había lanzado la insurrección por haber dado entrada en el gobierno a tres ministros del partido no republicano CEDA.

Para sofocar la revolución se recurrió, por decisión del general Franco a las tropas coloniales marroquíes —los regulares del Ejército de África— y a la Legión procedentes del Marruecos español al mando del entonces teniente coronel Yagüe.

Clara visita Asturias, comprueba lo ocurrido y desaprueba la desmedida actuación contra el pueblo asturiano, por lo que dimite del cargo. Causa baja del partido el 23 de febrero de 1935, mediante una carta dirigida a Alejandro Lerroux exponiéndole los motivos de su actitud:

La “pérdida de confianza y la fe en el Partido” por llevar a cabo una política de derechas.

Ese mismo año, intenta con la mediación de Santiago Casares Quiroga, unirse a Izquierda Republicana (fusión de radicalsocialistas, azañistas y galleguistas), su admisión es denegada y además es humillada.

Clara en mayo de 1936 publica su libro “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo“, todo un testimonio personal de sus luchas parlamentarias.

El hecho de no estar adscrita a ningún partido le va a impedir la entrada en las listas de la coalición del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, que pondrían el poder del Gobierno de nuevo en manos de los partidos de izquierda.

El 18 de julio tiene lugar el fallido golpe de estado por parte de los militares rebeldes africanistas, cuya consecuencia será el inicio de la Guerra Civil Española. Clara decide irse de Madrid con su anciana madre y su sobrina. Embarca para Génova desde Alicante y finalmente llegará a Suiza.

Se instala en Ginebra en casa de Antoinette Quinche, donde escribirá su libro “La revolución española vista por una republicana“, publicado en 1937.

En 1938 se instala en Argentina, y en Buenos Aires vive una década de su vida, dedicada a la traducción de libros, escribiendo biografías y dictando conferencias.

Publica trabajos como “La situación jurídica de la mujer española”, y en colaboración con Federico Fernández-Castillejo, “Heroísmo criollo: La marina argentina en el drama español”. Biografías como “El pensamiento vivo de Concepción Arenal” “Sor Juana Inés de la Cruz”, “Vida y obra de Quevedo”.

En 1947 regresa a Madrid y no la detienen pero está fichada por el Tribunal de Represión de la Masonería. Regresa a Argentina. Intenta a través de su amiga la escritora Concha Espina de nuevo que la dejen volver a vivir a España.

Se le comunica que puede optar entre 12 años de cárcel o bien proporcionar los nombres de antiguos ‘hermanos’ en la logia Reivindicación de la que le acusan que había formado parte.

Clara se niega a declarar por un delito que no lo era en el momento de haberse cometido.

Se dirige directamente al aeropuerto para volver a Argentina. Tiene 67 años. Ya no regresará nunca a su patria.

En 1955 abandona Argentina definitivamente y se traslada de nuevo en Suiza. Trabaja en un bufete hasta que pierde la vista.

En Lausanne, tras diecisiete años de tristeza y nostalgia, Clara Campoamor muere el 30 de abril de 1972, a los 84 años de edad.

Dejó escrito que sus restos fueran incinerados en San Sebastián (en el cementerio de Polloe), donde se hallaba cuando llegó a España la Segunda República.

¡Gracias!

Ahora parte de la derecha se quiere apropiar de la figura de Clara Campoamor, cuando Clara nunca fue de derechas. Tristemente hoy en día todavía hay parte de la “izquierda ciega, escandalosa y adoctrinada” que la sigue viendo como una traidora de la República, cuando no lo fue. Clara fue el “chivo expiatorio” de la incapacidad de la organización y unión de la izquierda en 1933.

Clara Campoamor fue una adelantada a su tiempo. Tuvo que luchar con “la aristocracia de los hombres“, con el pensamiento de las mujeres menos cultivadas o de más edad, que asumían la situación o que, en el mejor de los casos, pensaban que la igualdad política sólo debía afectar a un puñado de privilegiadas, como lo pensaban algunas mujeres que se proclamaban “intelectuales”, y que defendían una especie de “aristocracia de las mujeres excepcionales“, las únicas que se consideraban aptas para tener la posibilidad de acceder a los mundos reservados para los hombres.

Clara Campoamor una mujer que se hizo a sí misma. Que surgió del pueblo y que su tenacidad, inteligencia y valentía marcó el camino.

Clara la que conocía al pueblo y a la mujer, porque estuvo con ellos y con ellas, lo que le dio una amplia perspectiva que ningún político de su época, hombre o mujer pudo alcanzar.

Clara la pacifista. Clara la defensora de los derechos humanos y de la Justicia con MAYÚSCULAS.

Clara la que estuvo al lado de las mujeres y los niños.

Clara la republicana: “¡República, República siempre! Me parece la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos.

Somos muchas las mujeres, y también los hombres, defensoras y defensores de los Derechos Humanos y de la Justicia, que entendemos y valoramos lo que fuiste capaz de hacer.

Gracias Clara por tu esfuerzo y el gran sacrificio que tuviste que pagar.

Curiosidades sobre el voto de la mujer

Creo que es preciso aclarar algo que lleva a confusión a muchas personas, y son los terminos “feminismo – feminista“.

Es importante conocer su auténtico significado.

El feminismo es una ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. Es decir, no es para nada como el machismo que predica la inferioridad de las mujeres. El término equiparable al machismo es el “hembrismo“.

Mucho está costando conseguir a la mujer los mismos derechos que el hombre. Si bien es cierto que se ha avanzado mucho, todavía queda camino que recorrer, sobre todo en algunos países. Prueba de ello es que para los mismos puestos de trabajo la mujer cobra menos que el hombre, y aun no ocupa en la misma proporción puestos de dirección en organizaciones, empresas o cargos políticos.

El avance del voto de la mujer está siendo un largo y tortuoso camino.

Según los países, para que la mujer pudiese votar, se restringía por la edad, formación, economía, raza, estado civil, etc. Además, se da el caso de países que las permitían votar pero no se podían presentar como candidatas, o viceversa. A todas estas variantes añadimos el caso actual de Arabia Saudita en el que solo pueden votar en las elecciones municipales.

Hagamos un repaso por el acceso de la mujer al voto y veremos la relevancia que tiene para la sociedad.

Finlandia es la primera nación del mundo que aprobó el voto de la mujer y además permitió que fuera elegible en 1906, alcanzando escaños en el parlamento en las primeras elecciones tuvieron lugar en 1907. En aquel momento era parte del imperio Ruso.

Poco después les siguieron Noruega (1913) y Suecia (1921).

En Estados Unidos el voto llega en 1920, pero todavía excluye el voto de mujeres afroamericanas, que llegaría en 1965.

El derecho al sufragio femenino en Uruguay se formalizo en la ley 8.927 de 1932, si bien con el golpe de Estado de Terra en el 33 se abrió un impasse, y las mujeres votaron por primer vez en las elecciones que se celebraron el 27 de marzo de 1938. Y fue el 11 de setiembre del año 1946, cuando se aprobó finalmente la Ley 10.783 que declaró la igualdad de los derechos entre los sexos. Este país gozó de grandes avances sociales, convirtiéndose en uno de los estados con mejores índices del bienestar en el mundo. Fue conocido como “la pequeña Suiza“.

En Alemania el derecho del voto le llegaría a la mujer en 1919, en el Reino Unido en 1928 si bien se pudo votar desde 1918 en el caso de ser mayor de 30 años. Es curioso que las mujeres de Francia no pudieron votar hasta 1944.

Llama la atención que Arabia Saudita no haya incorporado el voto de la mujer hasta el 2015, y además solamente pueden votar en las elecciones locales.

Ver más en Wikipedia.

Es importante destacar que  Finlandia (1907) y Uruguay (1932), pioneros en la aprobación del voto de la mujer y en su participación como candidatas, son países con un buen índice de bienestar, amplios derechos sociales y en los que la corrupción es de las menores percibidas por los ciudadanos.

El trabajo conjunto de hombres y mujeres es imprescindible, porque el avance de los derechos de la mujer es la garantía de un mundo mejor.

Documental: Clara Campoamor, una mujer valiente. Mujeres en la historia

La película: Clara Campoamor. La mujer olvidada

 Autores

Texto: Simone Renn

Ilustración: Ben

Tuits destacados

 

 

 

Artículos relacionados

El primer discurso de una mujer en las Cortes Española, fue llevado a cabo por Clara Campoamor.

Discurso de Clara Campoamor del 1 de octubre de 1931 en favor del derecho del voto de la mujer.

Enlaces de interés

Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas

Obras de Clara Campoamor: Biblioteca Nacional

Fuentes

Clara Campoamor. “El voto femenino y yo. Mi pecado mortal.”

Isaías Lafuente. “La mujer olvidada. Clara Campoamor y su lucha por el voto femenino.”

Área de gobierno del Ayuntamiento de Madrid (Múltiples autores). “Historia de una conquista: Clara Campoamor y el voto femenino.”

Wikipedia. Sufragio femenino.

José Antonio Molero. Biografía de Clara Campoamor.

#RecuperandoMemoriaUna Mujer en un Mundo de Hombres. 30-04-2016

ASIER MADARIETA JUARISTI. Historias de los VascosVoto para las mujeres: papeletas con género

Eusebio Lucía Olmos. El SocialistaClara Campoamor Rodríguez.

Ciudad de mujeres. Biografía y discurso de Clara Campoamor ante las Cortes el 1 de octubre de 1931, donde quedaría aprobado el voto femenino en España

Ateneo de Madrid. CLARA CAMPOAMOR Y EL ATENEO DE MADRID.

ABC.  Socialistas contra el voto femenino. 16-12-2013

Manuel Llusía. El voto femenino en la II República.

Biblioteca Nacional. Clara Campoamor la primera mujer que habla en las Cortes.

Biblioteca Nacional. Clara Campoamor pide el desarme total de España.

Biblioteca Nacional. Cuando yo era chica. Clara Campoamor.

Biblioteca Nacional. Unión Republicana Femenina.

Biblioteca Nacional. El voto a la mujer.

Bibioteca Nacional. Clara Campoamor. Cuando yo era modistilla.

ABC. Las tres primeras diputadas de la historia de España. 9-3-2015

Apuntes de Historia universal. LA SEGUNDA REPÚBLICA 

INETasa de alfabetización de la población adulta (1) por país, periodo y sexo.

MEC. Alfabetización y escolarización en España 1887-1950 (Datos sobre el proceso de alfabetización en España)

Historia general de España y América (Datos sobre el proceso de alfabetización en el mundo)

UNESCO. El Correo. 700 MILLONES DE ANALFABETOS EN EL MUNDO dos personas de cada cinco. Marzo de 1958 (Datos sobre el proceso de alfabetización en el mundo)

Embajada de Finlandia en España. Educación en Finlandia.

Wikipedia. Países por índice de desarrollo humano

El Mundo. Clara Campoamor, la larga marcha hacia el sufragio femenino

Masones que cambiaron la historia.

UNED LA MASONERÍA DE ADOPCIÓN EN ESPAÑA

Logia en pensamiento.EL DELITO LEGALÍSIMO DE SER MASONA

Mujer artista. Sufragio femenino.

Masonería Mixta. Clara Campoamor

Wikipedia. Clara Campoamor.

ERREPUBLIKA PLAZA. Unión Republicana Femenina.

Wikipedia. Partidos políticos en la Segunda República

Huffingtonpost. Renta básica: Un sueldo para toda la vida y no el de Nescafé

InfobaeArabia Saudita permite el voto femenino, pero las prohibiciones siguen.

SSociologos. Finlandia 1906: Las raíces revolucionarias del sufragio femenino

La Red21. Hoy se cumplen 87 años desde que una mujer votó por primera vez en Uruguay, fue la primera en América Latina

Biblioteca Nacional. Hemeroteca