Viñeta Lope – @lopehumor

Artículo Víctor Arrogante – @caval100

 

El Che Guevara entregó su vida a la lucha contra el imperialismo y la dictadura, convirtiéndose en el máximo mito revolucionario del siglo XX.

El 7 de octubre de 1967 escribió el Che las últimas líneas en su diario. Al día siguiente, a las 13 horas, en una estrecha quebrada, el reducido grupo de hombres que componían ya el destacamento, esperaban la noche para romper el cerco, cuando una numerosa tropa enemiga hizo contacto con ellos y fueron hechos presos. Al día siguiente, el gobierno de Bolivia ordenó su fusilamiento sin juicio previo

Los prisioneros, fueron trasladados al pueblo de Higueras, donde permanecieron con vida alrededor de 24 horas. El Che se negó a discutir una sola palabra con sus captores. Mientras, en La Paz, reunidos Barrientos, Ovando y otros altos jefes militares, tomaron la decisión de asesinarlo. Todo parece que la CIA estaba presente en el lugar del crimen. El mayor Miguel Ayoroa y el coronel Andrés Selnich, rangers entrenados por los yanquis, instruyeron al suboficial Mario Terán para que procediera al asesinato. Cuando este, completamente embriagado, penetró en el recinto, el Che, que había escuchado los disparos con los que acababan con dos guerrilleros, viendo que el verdugo vacilaba le dijo con entereza: “¡Dispare! ¡No tenga miedo!”

Tuve la fortuna de mantener una entrañable relación, hasta su muerte, con Hilda Beatriz Guevara Gadea (1956-1995), la hija mayor del Che y entre ron y ron, conversar y escuchar sus recuerdos sobre su padre. Contaba Hildita que el Che, como ella siempre le mencionaba, “era un padre muy preocupado por el bienestar de sus hijos, no en el sentido material, sino de que fuéramos niños alegres, contentos, que disfrutáramos de la vida y a la vez nos formáramos como nuevas personas“. El Che quería que sus hijos fueran niños iguales a los demás, con sus ocurrencias, sus travesuras, pero disciplinados. “Siempre nos inculcó que estudiáramos, que ante todo había que superarse, porque sin conocimiento no se podía hacer nada, por ser la base del dominio de la naturaleza“. Tuve en mis manos la última carta que el Che escribió a su hija el 15 de febrero de 1966 y lo recuerdo con emoción.

“Un hombre que me dio pena, estaba sucio, herido, desmoralizado…”. Así describía a Ernesto Guevara el capitán del ejército boliviano que lo capturó. El 9 de octubre por la mañana el gobierno de Bolivia anunció que Ernesto Guevara había muerto en combate el día anterior. La tarde del 9 de octubre, el cuerpo del Che Guevara fue llevado en helicóptero a Vallegrande y colocado en el lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta, donde fue exhibido públicamente hasta el día siguiente. En la noche del 10, cortaron las manos al cadáver para conservarlas como prueba de su muerte. Se ordenó la cremación, que no fue posible por carecer de los medios adecuados. Su cadáver fue enterrado en la madrugada del 11, en una fosa con otros seis guerrilleros.

En junio de 1997 se produjo un cambio de poder en Bolivia, que junto con las presiones internacionales, favoreció la búsqueda de los restos de los guerrilleros. El hallazgo se produjo treinta años después, el 28 de junio de 1997. Un equipo de científicos cubanos encontró, en una fosa común situada en la pista auxiliar del aeropuerto de Valle Grande, los restos óseos del Che y los de sus seis hombres: (Alberto Fernández Montes de Oca “Pacho”, René Martínez Tamayo “Arturo”, Orlando Pantoja Tamayo “Olo”, Aniceto Reinaga “Aniceto”, Simeón Cuba “Willy”) y Juan Pablo Chang “El Chino”.

Ernesto Guevara, nació en Argentina, en el seno de una familia acomodada. Estudió la carrera de medicina. Su compromiso político le llevó por otros derroteros y se convirtió en compañero de Fidel Castro. Participó en la revolución cubana, que propició la caída del dictador Fulgencio Batista, títere de Estados Unidos, que tenía en la isla su feudo de mafia y corrupción. En el gobierno, dirigió el Ministerio de Industria y el Banco Nacional. Su vocación le hizo participar en otros movimientos de liberación e intervino en acciones guerrilleras en el Congo y Bolivia. Su ejecución en este país, tras meses de acoso por parte del Gobierno y de la CIA, acrecentó su leyenda. Entregó su vida a la lucha contra el imperialismo y la dictadura, convirtiéndose en el máximo mito revolucionario del siglo XX. Fue un icono de la juventud del Mayo del 68 y símbolo de unos ideales de libertad y justicia que juzgó más valiosos que su propia vida.

El Che escribía en su diario el 6 de Octubre: “Las exploraciones demostraron que teníamos una casa muy cerca pero también que, en una quebrada más lejana, había agua. Hacia allí nos dirigimos y cocinamos todo el día bajo una gran laja que servía de techo, a pesar que yo no pasé el día tranquilo, pues nos aproximamos a pleno sol por lugares algo poblados y quedamos en un hoyo. Como la comida se retrasó, decidimos salir por la madrugada hasta un afluente cercano a este arroyito y de allí hacer una exploración más exhaustiva para determinar el rumbo futuro. La radio chilena informó de una noticia censurada que indica que hay 1.800 hombres en la zona buscándonos.”

Día 7 de Octubre. Ultima página del diario “Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 hora en que una vieja, pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla. La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe. Sólo dio información sobre los caminos; de resultados del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey y unas 2 de Pucará. Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo. A las 2 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando”.

Mientras el Che se encontraba prisionero nada se hizo hasta que el presidente boliviano Barrientos dio la orden de su ejecución directa y sin juicio. El Che moría fusilado con una ráfaga de disparos en el pecho, para corroborar la versión de su muerte en combate.

“Aquí se queda la clara, / la entrañable transparencia, / de tu querida presencia, / Comandante Che Guevara» (Versos de Carlos Puebla)

Ernesto Guevara de la Serna; universalmente conocido como El Che; combatiente revolucionario, estadista, escritor y médico argentino-cubano. Su vida, conducta y su pensamiento se ha convertido en paradigma de millones de hombres y mujeres en todo el mundo. “Hasta la victoria siempre“.

 

 

Poema: “Che comandante, amigo” de Nicolás Guillén

Nicolás Guillén, catalogado como Poeta Nacional de Cuba, dedicó cuatro poemas a Ernesto Che Guevara.

El poema más conocido referido al Che Guevara fue el que leyó, precisamente, el 18 de octubre de 1967 en la Plaza de la Revolución “José Martí”, en La Habana.

Ese día se efectuó una velada solemne en homenaje a quién había caído varios días antes en tierras de Bolivia. En esa velada Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba, leyó este poema dedicado al Che.

Comentaros que nuestro humorista gráfico Polo, que además también es médico como el Che, estuvo ese día escuchando este poema que nos ha recomendado incluir en este artículo.

Yo estaba en la Plaza de la revolución en la velada x la muerte del Che. Habló Fidel y Nicolás Guillén (poeta) recitó un poema conmovedor “Che comandante, amigo”.

 

No porque hayas caído
tu luz es menos alta.
Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio.
Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerio, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
Che Comandante,
amigo.

Con sus dientes de júbilo
Norteamérica ríe. Más de pronto
revuélvese en su lecho
de dólares. Se le cuaja
la risa en una máscara,
y tu gran cuerpo de metal
sube, se disemina
en las guerrillas, como tábanos,
y tu ancho nombre herido por soldados
ilumina la noche americana
como una estrella súbita, caída
en medio de una orgía.
Tú lo sabias, Guevara,
pero no lo dijiste por modestia,
por no hablar de ti mismo.
Che Comandante, amigo.

Estás en todas partes. En el indio
hecho de sueño y cobre. Y en el negro
revuelto en espumosa muchedumbre,
y en el ser petrolero y salitrero,
y en el terrible desamparo
de la banana, y en la gran pampa de las pieles,
y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,
tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,
vivo, como no te querían,
Che Comandante,
amigo.

Cuba te sabe de memoria. Rostro
de barbas que clarean. Y marfil
y aceituna en la piel de santo joven.
Firme la voz que ordena sin mandar,
que manda compañera, ordena amiga,
tierna y dura de jefe camarada.
Te vemos cada día ministro,
cada día soldado, cada día
gente llana y difícil
cada día.

Y puro como un niño
o como un hombre puro,
Che Comandante,
amigo.

Pasas en tu descolorido, roto, agujereado
traje de campaña.
El de la selva, como antes
fue el de la Sierra. Semidesnudo
el poderoso pecho de fusil y palabra,
de ardiente vendaval y lenta rosa.
No hay descanso.
¡Salud Guevara!
O mejor todavía desde el hondón americano:
Espéranos. Partiremos contigo. Queremos
morir para vivir como tú has muerto,
para vivir como tú vives,
Che Comandante,
amigo.

Ver más

Multiforo.eu Ernesto Che Guevara

radiorebelde.cu Los poemas de Nicolás Guillén dedicados al Che Guevara

Web.archive.org Revelador testimonio acerca de la búsqueda de los restos del Che 26-11-2007

cubadebate.cu El Diario del Che el 6 de octubre de 1967 6-10-3017

cubadebate.cu El diario del Che el 7 de octubre de 1967: La última página 7-10-2017

Wikipedia Che Guevara

Ernesto Guevara (Rosario, Argentina, 14 de junio de 1928​-La Higuera, Bolivia, 9 de octubre de 1967), conocido como Che Guevara, fue un médico, político, militar, escritor, periodista y revolucionario argentino-cubano,​ y uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución cubana.

Convencido de la necesidad de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, el Che Guevara impulsó la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina. Entre 1965 y 1967, él mismo combatió en el Congo y en Bolivia.

 

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