Viñeta Manuel S. de Frutos – @MSdeFrutos

Artículo Conrado Galiana – @ConradoGaliana

 

No, no es verdad. Es esta una falacia muy extendida al hablar de mecánica electoral, donde un mito vale más que la lógica que explica su funcionamiento real.

Hablamos de voto en blanco cuando el elector deposita en la urna un sobre sin papeleta o cuando no señala ninguna de las casillas correspondientes a los candidatos al Senado.

La realidad es que el voto en blanco no “va” a nadie puesto que no se asigna directamente a ninguna candidatura en el caso de listas cerradas (Congreso, asambleas de las comunidades autónomas, municipios, Parlamento Europeo) ni se atribuye a ninguno de los candidatos en las listas abiertas (Senado). No obstante, al contrario que en los casos del voto nulo o la abstención, el voto en blanco es considerado un voto válido y sí computa, pero lo hace de un modo diferente al voto emitido a una candidatura.

El voto en blanco, más allá de su significado simbólico, cuenta, y el conjunto de los votos en blanco emitidos también suma a la hora de constituir el corpus de votos válidos de unas elecciones.

Cuando votamos, siempre lo hacemos en una circunscripción, que es la división del territorio nacional a efectos electorales. Dentro de esas circunscripciones, los partidos solo podrán entrar a participar en el reparto de los escaños si antes consiguen superar un porcentaje mínimo de los votos válidos emitidos. Lo que se denomina barrera legal o umbral electoral.

Para que un partido pueda acceder al reparto de escaños, su candidatura habrá tenido que recibir en su circunscripción al menos un 3% de los votos emitidos en su provincia para las elecciones al Congreso y Senado (para las elecciones locales se requiere un 5%).

El objetivo de establecer un umbral mínimo es el de evitar una excesiva fragmentación, controlando y limitando de este modo el número de partidos que pueden acceder al parlamento, la cámara o la asamblea. Tanto es así que, como demuestran Vallés y Bosch, si ese umbral se situara entre el 8 y el 12%, el número de partidos en el parlamento se reduciría a 3.

Cuanto más elevado es este porcentaje, menor será el número de partidos que tengan acceso al arco parlamentario, circunstancia que si bien contribuye a una mayor estabilidad de los gobiernos, actúa en detrimento de la representatividad.

Imaginemos una circunscripción en la que se hubieran emitido 2.700 votos otorgados a las candidaturas del siguiente modo:

Partido 1: 1.700
Partido 2: 800
Partido 3: 120
Partido 4: 80
Votos en blanco: 300
Votos nulos: 150

El conjunto de los votos válidos (ese corpus del que hablábamos antes) será la suma de los votos a las candidaturas (2.700) más los votos en blanco (300). En total 3.000.

Se cierran los colegios, se cuentan los votos y se aplica la barrera del 3% a las candidaturas. Para poder acceder al reparto de escaños, los partidos tendrían que superar el 3% de 3.000, que es el umbral electoral en nuestra circunscripción, es decir, haber conseguido al menos 90 votos. El Partido 4 de nuestro ejemplo queda fuera del reparto.

Por tanto, cuando votamos en blanco, además de legitimar el sistema democrático representativo y expresar cívicamente una crítica a las candidaturas que se presentan, lo que hacemos es aumentar el corpus de votos válidos y, en consecuencia, incrementar el número de votos que un partido necesita obtener en su circunscripción para traspasar la barrera legal.

A quien más afecta directamente esta norma es a esos partidos pequeños que bordean el umbral en grandes circunscripciones. Con los datos de la última encuesta de Metroscopia, Vox se situaría en un habilitante 5,1% de los votos.

Pasar la barrera, aunque solo sea por una décima, significa entrar al reparto y poder conseguir representación. No pasarla supone quedarse mirando desde detrás del cristal con un conjunto de votos que, por muy alto que sea, no permite tener voz en el Parlamento.

Si un elector no confía en ninguno de los partidos que se presentan a las elecciones, pero quiere dificultar por ejemplo el acceso de Vox al Parlamento, votar en blanco sería una estrategia lógica.

 

Ver más

VALLÉS, J.M. y BOSCH, A.: Sistemas electorales y gobierno representativo, Ariel, Barcelona, 1997

Equipo Piedras de Papel: Aragón es nuestro Ohio. Así votan los españoles, Malpaso ediciones, Barcelona, 2015

UNED LA BARRERA ELECTORAL

Politicantes de todo ¿El voto en blanco “va a la mayoría”? 25-06-2011

eldiario.es Vox obtendría el 5,1% de los votos según una encuesta de Metroscopia 22-10-2018

 

Tuits y posts