Viñeta Eneko las Heras – @EnekoHumor

Artículo de Caracola – @carolacaracola5

“Campamento de la Dignidad de los trabajadores de Cocacola”. Un justo nombre para una lucha que no puede calificarse de otra manera: digna. La dignidad de quien, aun sabiéndose pequeño, tiene la seguridad de que cuenta con la fuerza de la razón y no se deja tumbar por un gigante. David contra Goliat, como otras veces se ha dicho de esta lucha.

Un grupo de hombres y de mujeres con conciencia de clase, cuya unión, solidaridad y determinación a la hora de defender sus puestos de trabajo, los ha impulsado a plantar cara a una gran empresa y los ha mantenido en una batalla laboral como pocas se han visto en este país.

En enero de 2014, Coca-Cola Iberian Partners (hoy fusionada y convertida en Coca-Cola European Partners) presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaba a cuatro plantas de producción en España. En contra de los previsto, una de ellas era la fábrica de Fuenlabrada, que sus propios dirigentes habían calificado como “La perla”. Perlas son también sus trabajadores que supieron conseguir un convenio laboral digno que en la España de la reforma laboral acabó por parecer un exceso de derechos a la empresa.

El shock de los inesperados despidos y de la amenaza de desmantelamiento de la planta, no dejó paralizados a los trabajadores de Fuenlabrada. Si la unión hace la fuerza, estas mujeres y estos hombres, despreciados por una empresa y por una reforma laboral que difumina los derechos laborales, se hicieron fuertes y se prepararon para una lucha que ya dura 4 años.

Por una parte, abrieron la vía judicial mediante un recurso al ERE ante la Audiencia Nacional; por otra, iniciaron la vía de la movilización con una constante presencia en la calle, en todo tipo de actos, en las redes sociales… Haciéndose ver y contándole al mundo la injusticia que se ha cometido sobre ellos. Y todo esto, ante el silencio de los medios de comunicación masivos para los que la retribución de la publicidad de Coca-Cola actúa como sutil mordaza.

Dentro de esa movilización, tuvo un especial protagonismo el Campamento de la Dignidad: dos años acampados ante las puertas de la planta de Fuenlabrada para evitar que la empresa desmantelase la fábrica y pudiese así evitar definitivamente la reincorporación de sus trabajadores. Dos años de fraternal convivencia y de lucha que acabaron una mañana con una carga policial que solo detuvo la presencia de las cámaras de TV.

La Audiencia Nacional, en junio de 2014, fallaba a favor de los trabajadores, el ERE de Coca-Cola era declarado nulo y en abril de 2015 el Tribunal Supremo ratificó e hizo firme la sentencia: las trabajadoras y los trabajadores de la planta de Fuenlabrada, propiedad de la empresa Casbega, debían ser readmitidos e incorporados a sus mismos puestos de trabajo, en las mismas condiciones laborales y con los mismos salarios.

Tras la sentencia firme del Supremo, la empresa responde ante la Audiencia Nacional presentando un nuevo proyecto como “solución” al conflicto: el COIL, (Centro de Operaciones Industriales y Logísticas) que convertiría una rentable planta de producción en un “gran almacén y centro de distribución”. Una pantomima, una burla para la esperanza de los trabajadores que incomprensiblemente, y tras el estratégico cambio de dos jueces, la Audiencia Nacional admite, contradiciendo así su propia sentencia que declaraba nulo el ERE y en la que dictaba que los trabajadores de Fuenlabrada deberían ser readmitidos en sus mismos puestos de trabajo y en las mismas condiciones.

En septiembre de 2015, llegó el “gran día” de la reincorporación… Entre abrazos y lágrimas de emoción entraron los trabajadores y las trabajadoras de la planta de Fuenlabrada, con la inmensa satisfacción de haber ganado ante la justicia el pulso al gigante que fue capaz de, por acrecentar sus beneficios económicos, despreciar sus vidas y la de sus familias.

Entraron… Y, en la que en otro tiempo había sido una puntera planta de producción, bulliciosa, dinámica, cargada de rítmicos sonidos metálicos y de actividad, encontraron una fábrica habitada por el eco, el vacío y la desolación… La empresa iniciaba una batalla psicológica respondiendo al triunfo de la lucha de sus trabajadores con la inactividad y el mobbing… Además, no tardaron en descubrir que tampoco sus nóminas eran las mismas, en ellas faltaban los complementos salariales que les atribuía el convenio de empresa, incumpliendo así lo indicado en la sentencia contra el ERE.

Una vez más, “las espartanas y los espartanos” no se rindieron e iniciaron otro capítulo de esta larga batalla. Denunciaron ante la Justicia los incumplimientos en sus nóminas y tras un fallo a su favor, la empresa recurrió al Tribunal Superior de Justicia de Madrid pero ya, en febrero de 2018, Coca-Cola ni siquiera dejó empezar el juicio y se avino a pagarles a los trabajadores los complementos salariales reclamados.

Denunciaron también ante la Inspección de Trabajo las condiciones laborales: la falta de actividad de la fábrica y, entre otras cosas, el acoso del personal de seguridad contratado por la empresa. Nuevamente, el resultado fue favorable para los trabajadores: la Inspección de Trabajo emite un informe en el que recoge que los trabajadores de Fuenlabrada, tras su reincorporación siguen sin contenido de trabajo, es decir, sometidos a una casi absoluta inactividad laboral durante toda su jornada laboral en una fábrica prácticamente vacía, desmantelada… Lo que sigue incumpliendo una de las condiciones exigidas a la empresa en la sentencia que declaraba la nulidad del ERE: la incorporación de los trabajadores a sus mismos puestos de trabajo y en las mismas condiciones.

En toda esta trayectoria de lucha merecen una mención muy especial, el grupo de mujeres, compañeras de los trabajadores afectados, conocidas como “las Espartanas”, mujeres luchadoras, valientes, constantes, incansables que no dudaron, entre otras muchas movilizaciones, en desnudar su lucha en la portada de la recientemente desaparecida “Interviú” para buscar el impacto social del conflicto que otros medios les negaban. Desde aquí nuestro reconocimiento a ellas por su decidida determinación; mujeres tenían que ser.

Y tras cuatro años de firme lucha, de muchos logros y de algunas decepciones, aun queda camino por recorrer en esta pelea contra el gigante hasta el cumplimiento total de la sentencia contra el ERE de Coca-Cola. Que nadie espere que “los espartanos y las espartanas” se vayan a rendir y a dejar de luchar. Los seguiremos viendo en la firme y digna defensa de sus puestos de trabajo y seguirán necesitando el apoyo de una sociedad que no puede ser indiferente.

Tuits de interés

 

 

 

 

Fuentes y enlaces de interés

El Diario. Coca-Cola acuerda pagar a los trabajadores de la planta de Fuenlabrada los salarios que reclamaban 13-02-2018

Diario 16. Coca-Cola en lucha : Crónica de un conflicto que dura ya tres años. 28-12-2016