Artículo y viñeta Ramón Nsé Esono  JamónyQueso – @Guineaeslomejor

 

Comprobemos:

Políglota, pues habla con fluidez desde la infancia cuatro lenguas: español, inglés, francés y catalán.

Habiendo obtenido un título de Licenciado en Derecho en 1993 y de posgrado en 1995, se convierte en el primer rey de España en la historia en poseer tales estudios universitarios siendo el primero en la línea de sucesión al Trono de España.​

Cursó los estudios de Preescolar, Educación General Básica y Bachillerato Unificado Polivalente en el Colegio Santa María de los Rosales de Madrid, tratando en lo posible de ser educado de la misma manera que el resto de sus compañeros, sin recibir un trato especial por su cargo.​ En Madrid recibió lecciones de inglés y francés.

El 5 de septiembre de 1984, tras finalizar sus estudios, se incorporó al Lakefield College School de Selwyn, Ontario, en Canadá (cerca de Toronto), donde realizó el equivalente al Curso de Orientación Universitaria (COU). En Canadá, Felipe de Borbón obtuvo un premio especial por sus estudios. El 8 de junio de 1985 finalizó sus estudios y regresó a España.

Tras finalizar el período de formación militar, inició el período de formación civil: Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y un máster de dos años (1993-1995) en Relaciones Internacionales en la Edmund Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown, en Washington D. C.

Cuando el Jefe de Estado español saluda al Presidente de un partido político, lo hace con una mano que ha saludado a personajes que van en todos los sentidos. Desde Mándela a Mario Vargas Llosa, hasta Nze Esono Ebalé y el Pequeño Nicolas. La mano del Jefe de Estado español es suave por su vida REAL. Pero no por ello su personalidad y su cerebro no tengan en cuenta la importancia de estar preparado para darle la mano a cualquiera.

Es decir: el Jefe de Estado puede saludar a un intelectual, acto seguido del saludo, tendrá que abrir la boca y dejarle a ese intelectual dos opciones. O se acomoda o se incomoda. Dudo mucho que nadie se incomode ante alguien con poder sobre 47 millones de almas. Salvo que para no incomodarte decidas no acudir a una invitación de él.

También puede saludar al tonto del pueblo. Y acto seguido del saludo tendrá que decir algo para que ese tonto reaccione. Dejándole dos opciones. O se hace el tonto o hace alguna tontería. Dudo mucho que nadie quiera hacerse el tonto ante alguien que puede hacer de tu tontez un símbolo nacional con solo un chasquido de dedos. Salvo que el chasquido indique que te pide que cometas alguna tontería.

En definitiva, que el Jefe de Estado español está preparado para darle la mano a cualquiera.

Lo que ya le diferencia de uno que no parece importarle abrir la boca para rechazar a millones de africanos, muchos de ellos a la altura de Vargas Llosa si les dejasen escribir, de Mandela si les dejasen hablar, de Nze Esono Ebale si les dejasen dibujar, del Pequeño Nicolas si les dejasen ponerse ropa para pijos y los paseasen de forma oficial por Europa.

También le diferencia de ese mismo uno que le da la mano a varios africanos después de abrir la boca contra su problema social y político. Pues no solo es llamar a las cámaras y dar la mano como cuando el Jefe de Estado español lo hace. También va de conectar con el saludado.

Si el Jefe de Estado saluda a un inmigrante sentado en el muelle después de su travesía criminal en el estrecho, entonces se podría decir que el representante de todos los españoles estuvo a la altura. A la altura de su preparación y formación.

La pregunta es: ¿a qué altura y preparación colocamos al Presidente del PP cuando hace el mismo gesto sin representar por su parte a todos los españoles?

Y lo dejamos aquí.

De momento…

 

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Wikipedia. Felipe VI