Viñeta Eneko – @EnekoHumor

Artículo de Caracola – @carolacaracola5

 

Por distintos motivos estos días está más presente la violencia machista en conversaciones y medios informativos.

Por un lado, cerramos el año con el desolador asesinato de Laura Luelmo cuya desaparición que ya nos tenía inquiet@s, acabó de la peor de las maneras. Un crimen sobre el que además surgen las dudas de si se pudo haber hecho más, si se pudo haber sido más eficaz. En definitiva si se le pudo haber salvado la vida en los dos días que supuestamente, según datos de la autopsia, pasaron entre su desaparición y su muerte.

Se cierra el año también con el recuento oficial de asesinadas por violencia de género. Un total de 47 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Es cierto que es un número ligeramente menor que el de años anteriores, pero no creo que sea motivo para mostrar ninguna satisfacción, una sola ya sería demasiado. Asesinadas por ser mujeres por hombres que ejercieron el “la maté porque era mía”.

Un recuento oficial, por cierto, recordemos, que solo tienen en cuenta a las asesinadas en el ámbito de la pareja por lo que crímenes de pura violencia machista como el de Laura Luelmo no están considerados crímenes machistas. Laura, como otras mujeres fueron asesinadas por depredadores que las vieron, las eligieron, las cazaron, las usaron y las desecharon. Como objeto de “usar y tirar”. La cosificación de una mujer.

Comienza el año y la primera asesinada por violencia machista, tampoco tarda en llegar. Rebeca, era asesinada por su pareja en Laredo. Otra vez una historia de posesión y celos.

Paralelamente a estos sucesos y a la par de las negociaciones entre partidos para formar gobierno en Andalucía, surge desde la ultraderecha el anacrónico debate sobre la legislación y las partidas económicas destinadas a la violencia de género. Triste que en pleno siglo XXI surjan voces con estos contenidos que nos retrotraen a un oscuro pasado y que amenazan los pocos logros conseguidos.

Nadie sensato puede alegar que las medidas de protección y ayuda para las mujeres ante la violencia de género de la que somos víctimas no son necesarias. El problema está a la vista con las cifras de denuncias por violaciones, por maltrato y el número de asesinatos. La violencia sobre la mujer es un problema social sobre el que hay que actuar con medidas desde el Gobierno y desde las autonomías igual que una enfermedad requiere de un tratamiento o de una intervención. El problema es innegable, por lo que la necesidad de actuar con medidas y ayudas, también lo es.

Quienes proponen acabar con las ayudas y las normas de protección de las mujeres contra la lacra de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones, alegan, entre otras cosas, desprotección de los hombres y que las mujeres nos aprovechamos de la norma para alegar denuncias falsas. Falsos argumentos frente a los números de muertas, violadas, agredidas y torturadas que se desmontan por si solos con los datos.

Por otra parte, no podemos dejar de tener muy presente quienes son los que cuestionan el maltrato y los asesinatos de mujeres, quienes son los que niegan y ridiculizan algo tan grave como la tortura que sufren muchas mujeres por parte de sus parejas; quienes minimizan el miedo de las mujeres ante una amenaza muy real de ser maltratadas, atacadas o asesinadas.

La ultraderecha es un modelo ultraconservador que tiene el patriarcado como modelo social. En ese modelo no caben plenos derechos de quienes ellos consideran “seres inferiores” (mujeres, extranjeros…), solo tienen plenos derechos una clase dominante: hombre y nacional.

No olvidemos que en la II República las mujeres alcanzaron cuotas de igualdad legal y social como nunca habían tenido en la historia. Luego llegó el franquismo y las relegó a seres siempre tutelados por un hombre que tenía que conceder permiso hasta para las actividades más elementales y personales. Una época en la que “no existía” la violencia machista porque se ignoraba y a las mujeres no les quedaba otra opción que soportar y en silencio, sin la opción de poder reclamar la más elemental dignidad.

Aunque de manera distinta y en una época distinta, esta ola ultraconservadora que se extiende por varios continentes nos amenaza a todas y a todos pero muy especialmente a las mujeres y a los distintos grados de igualdad que hayamos podido alcanzar en los distintos países. Ya estamos viendo en Brasil, el aberrante atraso de volver a hablar de niñas de rosa y niños de azul.

Por todo esto, no se puede ni frivolizar ni obviar el sufrimiento de las mujeres que viven con miedo en su casa porque sufren, llamémosle a las cosas por su nombre, tortura; que tienen miedo a salir a la calle; a las que viven bajo una amenaza real sobre su vida… Y tampoco se pueden negociar gobiernos usando tortura y asesinatos como monedas de cambio. Dos meses faltan para el 8M, las mujeres de este país volveremos a hablar en las calles. Estoy segura.

 

Ver más

La SER Los datos sobre violencia machista que desmienten a Vox  06-12-2018

ElPlural.com Todas las mentiras de Vox sobre violencia machista  12-12-2018

Público.es: El hilo de la fiscal Susana Gisbert que desmonta las mentiras sobre la ley de violencia de género  07-01-2019

ElDiario.es Desmontamos las principales mentiras del número dos de Vox  06-12-2018

ElPeriódico.com Así desmonta Javier Ruiz las “mentiras de Vox” en ‘Noticias Cuatro’ 08-01-2019

 

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