Hoy es el aniversario del nacimiento del genial actor cómico Charlie Chaplin (Londres, Inglaterra, Reino Unido, 16 de abril de 1889-Corsier-sur-Vevey, Suiza, 25 de diciembre de 1977), y queremos rendirle homenaje recordando su película “El gran dictador” de 1940 escrita, dirigida y protagonizada por él.

“El gran dictador” es la primera película sonora de Chaplin. Quizá decidió que en esta gran obra tenía mucho que decir.

La película es una feroz y controvertida​ condena contra el nazismo, el fascismo, el antisemitismo y las dictaduras en general.

En 1938, Chaplin fue presionado para no filmar El gran dictador y, con motivo de su estreno en 1940, Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler, comentó: «Chaplin es un pequeño judío despreciable».

Fue filmada y lanzada un año antes de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial.

Chaplin interpretó el personaje de Adenoid Hynkel, el dictador de Tomainia, inspirado en el dictador alemán Adolf Hitler, que era en la vida real cuatro días más joven que Chaplin y tenía un bigote similar. La película también presentó al comediante Jack Oakie como Benzino Napaloni, el dictador de Bacteria, una parodia al dictador italiano Benito Mussolini.

Paulette Goddard también intervino. La película fue vista como un acto de valentía en el entorno político de la época, tanto por su ridiculización al nazismo como por su representación de judíos perseguidos por el régimen nazi.

También intervino el personaje de un barbero judío, interpretado por el mismo Chaplin, muy similar al vagabundo clásico en su indumentaria, comportamiento y actitudes, y que también sufrió la persecución.

Al final, el barbero, que es tomado por el dictador, pronuncia un discurso denunciando a la dictadura, la codicia, el odio y la intolerancia, pronunciándose a favor de la libertad y la fraternidad humana:

Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la
buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.

Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.

El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados:

No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.

Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.

Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.

Soldados:

No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa
aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido.

Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por el mundo de la razón.

Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados:

En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.”

Los críticos han elogiado a esta película como históricamente significativa y por ser una importante obra de sátira.

El gran dictador no pudo verse en España hasta 1976, sin embargo, según se dice, al dictador Franco le produjo mucha risa cuando la vio, ya que según cuentan después de la entrevista entre el dictador español y Hitler en Hendaya, Franco no tenía gran estima a Hitler después de negarle éste la posesión de los protectorados del norte de África, razón por la que se dice que España no entró en la Segunda Guerra Mundial, y se limitó a enviar los voluntarios de la “División Azul” a luchar con las tropas nazis en la Unión Soviética.

 

Chaplin tuvo serios problemas políticos

Chaplin se negó a apoyar el esfuerzo realizado por el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, como lo había realizado en la contienda anterior, cuando promocionó bonos de guerra para la Primera Guerra Mundial junto a su colega Douglas Fairbanks.

En su comedia de humor negro Monsieur Verdoux, de 1947, criticó al capitalismo y afirmó que el mundo alentaba las matanzas en masa mediante las guerras y las armas de destrucción masiva.

Un rey en Nueva York, una de sus últimas producciones, satirizó la persecución política basada en el exilio que había tenido que realizar años antes.

En 1937, una campaña en contra del cómico lo imputó de haber plagiado en Tiempos modernos a René Clair en su película Para nosotros la libertad. Sobre Chaplin, Clair expresó: «Ese es un hombre que domina la historia del cine».

En 1938, fue presionado para que no filmara El gran dictador y, con motivo de su estreno en 1940, Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler, comentó: «Chaplin es un pequeño judío despreciable».

En 1942, los periódicos lo acusaron de comunista, y al año siguiente Joan Barry tuvo una hija y denunció al actor por no querer reconocer la paternidad de la misma. En 1944, el proceso iniciado por Barry se resolvió a favor de Chaplin.

Durante la Segunda Guerra Mundial hizo campaña en pro de la apertura del Segundo Frente para ayudar a la Unión Soviética que estaba luchando contra los alemanes junto al Reino Unido, Estados Unidos y los demás aliados, y apoyó a varios grupos pro amistad soviético-norteamericana.​ Además socializó con comunistas reconocidos como Hanns Eisler y Bertolt Brecht, y asistió a actos realizados por diplomáticos soviéticos.

En el clima político que se vivía en los Estados Unidos en la década de 1940 esta conducta hacía que Chaplin pudiera ser considerado, como escribió Larcher, “peligrosamente progresista y amoral.”

 Chaplin negó ser comunista y afirmó que era un «traficante de la paz», pero consideraba que los esfuerzos gubernamentales por suprimir aquella ideología era una inaceptable infracción a las libertades civiles.

Fue acusado por el Comité de Actividades Antiestadounidenses por supuestas actividades «antiamericanas». J. Edgar Hoover había aportado archivos secretos sobre él al FBI.

Por un lado, debido a sus ideas progresistas, exhibidas públicamente en todos sus cortometrajes y en muchas de sus películas como Tiempos modernos o El gran dictador, provocó que se buscara cualquier excusa para ingresarlo en la cárcel.​ De hecho, en 1947 la Comisión de Actividades Antiestadounidenses acusó a 79 figuras del cine americano, motivo por el cual comenzó el proceso contra los «Diez de Hollywood» que rehusaron comparecer ante la comisión macarthista.

En 1949, la Corte de Apelaciones de Washington rechazó los recursos presentados por los «Diez de Hollywood», quienes son condenados a un año de prisión para 1950 e inscritos en las listas negras.

También fue acusado de no cumplir la Ley Mann —que prohíbe el traslado de individuos a otros estados con el objetivo de prostituirlos— cuando llevó a su novia Joan Barry de Nueva York a Los Ángeles.

Por participar de un acto de solidaridad con Rusia en San Francisco e intervenir en un acto de arte ruso en Nueva York, fue criticado y definido como comunista.​ Su película Monsieur Verdoux (1947) fue otra excusa para justificar esta persecución, ya que ésta establecía un paralelismo entre los crímenes del protagonista y los de las grandes potencias en período de guerras.

Paralelamente, tuvo lugar en Nueva York una violenta conferencia, donde Chaplin fue agredido verbalmente por más de cien periodistas. En 1952, se trasladó al Reino Unido para el estreno de Candilejas, y Hoover al enterarse del hecho, negoció con el Servicio de Inmigración y Naturalización para prohibir el reingreso de Chaplin a los EE. UU.

En 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas comenzó a presionar a la fiscalía para que se deportara a Chaplin,​ «cuya vida en Hollywood contribuye a destruir la fibra moral de América» —como se dijo—. A pesar de que fue llamado a testificar en varias ocasiones, él nunca se presentó.

Fue acusado por una asociación reaccionaria por escribirle una carta al pintor Pablo Picasso, también comunista, en referencia al caso Eisler.

Un senador estadounidense dijo que «el comportamiento de Chaplin se aproximaba peligrosamente a la traición». El 17 de septiembre de 1952, el Fiscal General de Estados Unidos dio instrucciones para retener al actor y a parte de su familia cuando viajaban en el RMS Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa y de esa forma, debatir si debía ser expulsado o no.​ Allí lo denunciaron de «pertenecer al Partido Comunista,​ así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido».

Finalmente, adquirió una mansión en Corsier-sur-Vevey, en Suiza, donde residió desde 1953 hasta su muerte.​ Su esposa, Oona, viajó a Estados Unidos para rematar los bienes de su esposo y, con motivo de su 64.º cumpleaños, Chaplin se trasladó a Ginebra y le hizo entrega al cónsul estadounidense de su permiso de retorno a Estados Unidos, con lo cual demostró su intención de no querer volver a ese país, aunque después regresó para recibir un premio por su trayectoria en 1972.

Tuits

 

 

Fuentes y enlaces de interés

www.charliechaplin.com – @ChaplinOfficial

Wikipedia El gran dictador

Wikipedia. Charlie Chaplin