Ilustración de Ben– @BenBrutalplanet

Artículo de Simone Renn

Curiosamente la fecha del fallecimiento de Franco (1975) y la de José Antonio Primo de Rivera (1936) coinciden en día y mes, el 20 de noviembre, sin embargo llegado ese día todos los años los falangistas dejan flores en la tumba de José Antonio, pero no en la tumba de Franco.

Según la Falange Auténtica:

Franco destruyó la Falange.

Franco no dudaba en mostrar su desagrado ante la figura del joven falangista, se cuenta que se refería a él como “el muchacho“.

El General Franco se identificaba con la derecha tradicional de la CEDA de Gil Robles, más que desde luego con la Falange de José Antonio.

Según el historiador Stanley G. Payne, experto en la Falange española, sostiene que:

A Franco la muerte de José Antonio le “vino al pelo”.

Según este historiador Francisco Franco no hizo todo lo que pudo para salvar la vida de José Antonio.

Franco era muy pragmático y no quería enfadar a los falangistas. De manera que “hizo que hacía”, vamos que puso algunos medios a disposición de la Falange para intentar operaciones de rescate de José Antonio en la cárcel de Alicante en las primeras semanas de la guerra. Pero parece que acabó retirando su respaldo a una misión que tenía muchos inconvenientes.

Franco silenció la muerte de José Antonio hasta el 20 de noviembre de 1938, fecha en la que confirmó por radio su fusilamiento. En la zona nacional se hablaba de “el Ausente” para referirse a José Antonio.

La figura del mártir a Franco le resultaba quizá más útil y menos incómoda que la del líder político.

Mientras Primo de Rivera permaneciera vivo pero «ausente», los líderes de Falange no intentarían dotarse de un nuevo líder.

Rafael García Serrano afirma que hubo falangistas que se hicieron matar en el frente cuando se enteraron de la noticia.

La muerte de José Antono supuso la desaparición  de uno de los dirigentes políticos más carismáticos del autodenominado “bando nacional”, aunque en realidad era el “bando rebelde” que traicionó a la República a pesar de haber jurado su bandera.

Tras el fusilamiento de José Antonio su figura y su discurso fueron fagocitados por el régimen de Franco, y se extendió la leyenda de que fue el propio generalísimo dio carta blanca a la ejecución del que consideraba su rival político.

Una vez que se inició la Guerra Civil Española, Franco decidió fusionar a la Falange Española, los Requetés Carlistas y a todas las demás fuerzas sublevadas en una sola entidad política, denominada Falange Española Tradicionalista y de las JONS, mezclando a republicanos de derechas y a monárquicos bajo esa denominación, consiguiendo doblegarlos a todos y haciendo que perdiesen su fuerza e identidad.

José Antonio Primo de Rivera

José Antonio Primo de Rivera nace el 24 de abril de 1903 en Madrid dentro de una familia aristocrática.

Cursa sus estudios en casa hasta el segundo año de universidad, que es cuando conoce a Ramón Serrano Suñer, el posteriormente conocido como “el cuñadísimo de Franco“.

Llega a ser abogado y poco después de abrir su bufete es nombrado Gentilhombre Grande de España con ejercicio y servidumbre del rey Alfonso XIII.

En 1930, tras la caída de la Dictadura de su padre Miguel Primo de Rivera (13 de septiembre de 1923 hasta la dimisión de éste el 28 de enero de 1930 que presenta al Rey Alfonso XIII), decide ingresar en el partido Unión Monárquica Nacional, sucesor del único partido oficial durante la dictadura de su padre, con el propósito de reivindicar su memoria.

El 1 de abril de 1931 se proclama la II República en España y decide presentarse a las elecciones, pues pretende ser diputado en las Cortes constituyentes, pero no obtiene los votos suficientes.

En 1932 es detenido bajo la sospecha de haber colaborado con la sublevación organizada por el general Sanjurjo, la conocida como “la Sanjurjada” hecho que él siempre negó, saliendo finalmente de la cárcel sin cargos.

En 1933, cuando Hitler alcanza el poder, y están en pleno auge los movimientos fascista en Italia y nazi en Alemania, empieza a colaborar en la publicación el Fascio, dirigido por Manuel Delgado Barreto.

Cuando la publicación es suspendida por orden gubernativa, decide unirse al aviador Julio Ruiz de Aida, para constituir un grupo político aglutinador de las diferentes y dispersas fuerzas fascistas, fundando el Movimiento Sindicalista Español, embrión de la que poco después sería Falange Española.

En sus puntos iniciales ya estaban presentes los conceptos que Primo de Rivera manejaría a lo largo de su vida política:

“Una España unida por un destino universal que supere la lucha de clases y los nacionalismos, la concepción de un hombre nuevo portador de valores eternos y una justicia social que proporcione al hombre una vida digna y humana; todo esto, con un sentido de catolicidad.”

El 29 de octubre de 1933 tiene lugar el acto fundacional del movimiento falangista en el teatro Comedia de Madrid. Le acompaña Ruiz de Aida y de Alfonso García- Valdecasas. Allí José Antonio expone la síntesis de la nueva organización:

“La Patria es una unidad total en la que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de esa unidad irrevocable que se llama Patria.[…]

Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo…[…]

Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. […]

Bien está la dialéctica como primer instrumento de comunicación, pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia y a la Patria”.

A diferencia de otros fascismos y a pesar de su retórica, la Falange no pretende un “Estado Nuevo” y un “hombre nuevo”, sino que estos serían consecuencia del tradicionalismo católico.

El discurso supone la consagración de José Antonio Primo de Rivera. En poco tiempo se convierte en “José Antonio” a secas, un joven y prometedor político de gran personalidad y “gran porte“.

En las elecciones de noviembre de 1933 consigue escaño en las Cortes por la circunscripción de Cádiz, donde su familia dispone de gran influencia, a través de una candidatura conservadora de Cádiz, denominada Unión Agraria y Ciudadana. Llega a desarrollar una brillante labor como parlamentario.

En 1934 fusiona Falange Española con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, dando lugar a FE de las JONS, incorporando a Falange el nacional-sindicalismo de las JONS. Más tarde el triunvirato desaparecerá, quedando José Antonio como líder.

La Falange no acaba de conseguir el suficiente apoyo entre los ciudadanos, ni el económico de las clases pudientes españolas. José Antonio decide buscar el apoyo de la Italia fascista, consiguiendo en el verano de 1935 un sueldo mensual de 50 000 liras como agente extranjero del gobierno fascista italiano, que se le retiraría después de perder las elecciones de 1936.

En el periodo de la II República las organizaciones juveniles se caracterizaron por su carácter violento. Las juventudes de izquierdas se proclaman revolucionarias y las juventudes de derechas, antiliberales. Los enfrentamientos entre ambas son frecuentes. Unas y otras, escapando al control de sus respectivos partidos, contradicen abiertamente la actividad de éstos en el Parlamento.

La situación en el ámbito laboral no es mejor, las organizaciones obreras se enfrentan a grupos de pistoleros al servicio de los intereses de los patronos.

En este contexto surge la Falange Española con la práctica de la violencia como parte de su ideario.

Falange es uno de los principales partidos que practica la violencia durante el “segundo bienio” (1934-1936) de la II República, mientras gobiernan en España los conservadores.

Como otros movimientos fascistas europeos, Falange pone especial interés en encuadrar en sus filas a jóvenes, organizándolos en una estructura paramilitar, con sus famosas “camisas azules”. Consiguen canalizar su rebeldía hacia la práctica metódica y organizada de la violencia política.​ En las fichas de afiliación había una casilla en la que se hacía constar si se poseía “bicicleta”, eufemismo de pistola, y se entregaban porras flexibles forradas de metal.

Falange también consigue entrar en la Universidad creando el sindicato de estudiantes el SEU.

Primo de Rivera intentó organizar varios planes para llevar a cabo la insurrección, en los que se proponía como futuro Presidente de España, pero ninguno encontró los apoyos suficientes. Llegaría a recurrir directamente a Franco, entonces jefe del Estado Mayor, para que apoyara una insurrección, pero Franco se limitó a desviar la conversación

En un informe secreto al gobierno italiano de Mussolini se lamenta de que en el momento en el que se produjo la revolución de Asturias de octubre de 1934, la Falange no dispusiera de fuerzas suficientes para haber respondido con una contrarrevolución. Llega a afirmar que “si los acontecimiento se precipitasen, la Falange podría tal vez intentar pronto la conquista del poder”.

En las elecciones de 1936, la izquierda y la derecha acuden agrupadas en el Frente Popular y Frente Nacional, respectivamente.

La Falange no alcanza acuerdos, y concurre en solitario en las elecciones de 1936.

Estas elecciones ponen de manifiesto los escasos apoyos con los que cuenta la Falange, obteniendo 44 000 votos en todo el territorio nacional, lo que significa el 0,7 % de los votos útiles.

Cuando José Antonio veta a Franco

Se impugnan los resultados de las elecciones del 16 de febrero de 1936 en la provincias de Cuenca y Granada, impugnaciones que se aprueban y obligan a realizar de nuevo la votación en ambas provincias.

La votación se realizaría después de la aplastante victoria a nivel nacional del Frente Popular, por lo que las elecciones repetidas apenas tendrían repercusión a nivel nacional. La provincia de Granada opta por no volver a celebrar los comicios por distintas causas, pero Cuenca sí decide llevarlas a cabo.

El 14 de marzo, Primo de Rivera ingresa preso en la cárcel Modelo de Madrid por posesión ilícita de armas.

Esta circunstancia coincide con la repetición de las elecciones en Cuenca, de manera que se busca desesperadamente que José Antonio entre en la lista derechista, de esa manera si sale elegido diputado estará aforado y saldrá inmediatamente de la cárcel.

Mientras con la victoria del Frente Popular las tramas para derrocar a la República se fortalecen impulsadas por algunos generales y la CEDA, la Falange es ignorada, quedando al margen de ellas.

Entre tanto se llevan las negociaciones para que Primo de Rivera entre en la lista de Cuenca, y son llevadas a cabo por Antonio Goicoechea (diputado por Cuenca) y Serrano Suñer (cuñado de Franco), que convencen al General Fanjul para que ceda su puesto al líder de Falange.

Enrique Cuartero, diputado de la CEDA por Cuenca, también cede su puesto en la lista para que otro representante de la CEDA a convenir pueda concurrir.

Es en este momento cuando el General Franco manifiesta su deseo de entrar en la lista, motivado quizá por el hecho de que al salir elegido diputado podría regresar a Madrid de su destino de Canarias, al que fue enviado por la República para alejarlo de la capital y de las conspiraciones, o bien porque pensaba que el hecho de ser diputado suponía tener inmunidad parlamentaria, lo que le vendría muy bien si al final se llevaba a cabo el golpe de estado que ya se estaba perpetrando y no alcanzaba el éxito.

La lista de Cuenca se presenta el 25 de abril (último día para hacerlo), y el día 26, cuando se van a configurar de manera oficial ante la Junta Central, Franco renuncia.

Si bien no hay unanimidad en cuanto a las causas, la mayoría apuntan a que:

Cuando Primo de Rivera se entera de que tiene que compartir la lista con Franco, se niega  a concurrir con el general debido a la conocida animadversión del líder de Falange con los cuerpos militares y con el propio Franco.

Por consejo de Primo de Rivera, Serrano Súñer viaja a Canarias, donde se encuentra destinado Franco como comandante general del archipiélago, con la misión en teoría de convencer a su cuñado para que se retire.

Suñer mantiene una larga conversación con él, y a pesar de los titubeos de su cuñado, Serrano logra finalmente que éste renuncie a presentarse.​ Franco, sin embargo, no queda muy satisfecho de esa situación y por el contrario empeora su opinión sobre Primo de Rivera.

Finalmente Franco no entra en la lista derechista por Cuenca, y sí lo hizo José Antonio, aunque finalmente no es elegida su candidatura y no puede ser diputado.

Desde la cárcel, favorecido por un relajado régimen de visitas, José Antonio continúa dirigiendo a la Falange tratando de llevar la iniciativa en la insurrección.

Mantiene correspondencia con el General Mola, pero sigue sin conseguir que la Falange sea considerada.

El 5 de junio es trasladado a la cárcel de Alicante.

El 24 de junio José Antonio envía una circular a todas las Jefaturas Territoriales para que no se sumen a proyectos en los que la Falange no sea considerada “como un cuerpo total de doctrina, ni como una fuerza en camino de asumir por entero la dirección del Estado”  sino que la consideran como un mero “elemento auxiliar de choque”. sin embargo cinco días después esta postura cambia y envía órdenes de apoyar la insurrección que se estaba preparando.

“Un grupo de españoles, soldados unos y otros hombres civiles, no quieren asistir a la total disolución de la Patria. Se alza hoy contra el Gobierno traidor, inepto, cruel e injusto que la conduce a la ruina. […] Trabajadores, labradores, intelectuales, soldados, marinos, guardianes de la patria: sacudid la resignación ante el cuadro de su hundimiento y venid con nosotros por España una, grande y libre. ¡Que Dios nos ayude! ¡Arriba España!”

José Antonio Primo de Rivera. 17 de julio de 1936

El levantamiento de los rebeldes no tiene éxito en Valencia ni en Alicante, por lo que José Antonio que ya preparaba su salida de la cárcel, tiene que continuar en ella.

En los cuatro meses que permanece encarcelado su discurso se suaviza, de manera que incluso en agosto llega a proponer un plan para poner fin a la contienda.

Se llevan a cabo varios planes para liberarlo por parte del bando rebelde pero ninguno tiene éxito.

Finalmente se inicia la causa por conspiración y rebelión militar el 3 de octubre.  La sentencia fue confirmada por la Corte Suprema. El gobernador civil Francisco Valdés Casas habría tratado de evitar la ejecución.​

El 19 de noviembre de 1936 el Consejo de Ministros, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero, recibe una petición de conmutación. Indalecio Prieto, ministro de Marina y Aire, y los cuatro ministros anarquistas (Juan García Oliver, Federica Montseny, Juan Peiró y Juan López Sánchez) votan en contra. Defienden la conmutación los ministros de Izquierda Republicana, Carlos Esplá y Julio Just.

El comité de Orden Público local ordena la ejecución de la sentencia.

La sentencia se cumple la mañana del 20 de octubre y es fusilado en el patio de la cárcel de Alicante.

José Antonio Primo de Rivera que ya había suavizado su beligerante discurso, al final en su testamento deja constancia de su deseo:

“Que sea la mía la última sangre española vertida en discordias civiles.”

Otra de sus frases más conocidas es:

“Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino.”

Cuando finaliza la guerra, el cuerpo es exhumado y llevado a hombros desde Alicante hasta el Escorial.

Una vez terminada la basílica del Valle de los Caídos, Francisco Franco ordena que el cadáver de su rival político, por el que en vida no sintió ninguna estima, sea trasladado y sepultado allí.

En mi opinión, da la sensación de que Franco tuviese una gran envidia a José Antonio Primo de Rivera, un político de familia aristocrática, con gran carisma, de gran porte y muy culto. En aquella época el líder de la Falange sabía hablar inglés, cosa que Franco, como los presidentes de la actual democracia española, distaba mucho de hablarlo.

Parece que Franco incluso “eligiese fallecer el mismo día 20 de noviembre”, en el que falleciera José Antonio, su rival político.

¿Se puede hablar de “un amor, odio” de Franco hacia José Antonio?

Fuentes y enlaces de interés

Wikipedia. José Antonio Primo de Rivera

WikipediaOposición falangista al franquismo

WikipediaRamón Serrano Suñer

Cultura El País. El desprecio de Franco a José Antonio

ActuallFranco y José Antonio, cara y cruz

Historia de la historia. El día que Franco y Primo de Rivera compartieron lista electoral en cuenca

ABCCuando la Falange intentó asesinar al «gran traidor» Francisco Franco

El PaísEl desprecio de Franco a José Antonio. 12-03-2015

Biografías y vidas. José Antonio Primo de Rivera

YOUTUBELOS FALANGISTAS RECHAZAMOS A FRANCO

La VanguardiaEl fusilamiento de José Antonio, ‘El ausente’. 23-11-2016

Historia BélicaUniformes de la Guerra Civil Española (1ª Parte): Bando Nacional