El veneno de la corrupción en España sigue siendo inoculado por políticos y demás estafadores a través de lo público, de lo que es de todos.

De tal forma que los robos de ayer que salen a la superficie, sirven de tapadera para los que se están cometiendo hoy.

La tan cacareada “crisis” es evidente que se ha debido al saqueo sin fin de nuestro país, sólo hay que echar
cuentas.

Quien crea ingenuamente que esta situación ha acabado o que desde la clase política hay alguna voluntad de que acabe, se equivoca ostensiblemente.

A los ladrones siempre les será rentable pasar un corto tiempo en la cárcel y salir multimillonarios, suponiendo que los cacen.

Mientras tanto, los españoles, dueños de esa visión trágica de la vida y esa extraña resignación; continúan aguantando sueldos cada día más bajos con una actitud de espera pusilánime.

Las calles vacías, el que calla otorga.

¿Se nos ha olvidado que los derechos se ganan luchando y se pierden cuando se deja de hacerlo?

El poder nunca ha regalado nada, es un botín que se reparte entre ellos y sus acólitos de la prensa, medios de comunicación y agradecidos empresarios.

Nos engañan porque no queremos enfrentar la realidad.

España no ha salido de ninguna crisis mientras la sigan saqueando.

El caldo de cultivo para los ladrones está servido: un pueblo que calla.

Los corruptos actúan con tal impunidad y desvergüenza que parece que son inmunes a la ley.

Ellos bien saben los motivos para semejante conducta, quizá les sobran garantías, ocultas para los demás, aunque cada vez más visibles.

Por otra parte, debemos destacar el papel irrisorio y “políticamente correcto” de los sindicatos, grandes responsables de que los trabajadores no se movilicen en conjunto.

Sindicatos florero que sólo miran por ellos mismos.

Y así, con este panorama de pasividad y renuncia de derechos, caminamos, eso sí con muchos goles, hacia la perpetuación de la podredumbre sistémica.

Olé.

 

Imagen de Janeb13

Tuit destacado