Viñetas de Artsenal – @ARTSENALJH

Artículo el último mono – @_elultimomono

 

Los profesores de la concertada, los explotados como Dios manda, ganan menos dinero que los de la pública.

A la explotación laboral se suma la explotación moral.

Hay muchos padres que no tienen derecho a elegir porque no pueden pagar los colegios concertados.

Cuando Pablo Casado habla de Educación, así, con mayúsculas, sientes que algo chirría, como cuando sale el negro de Vox. Es normal si piensas que hasta hace poco su mejor golpe era el académico, un currículum con mucho pedigrí y aplausos en inglés que resultó tener más trampas que una película de chinos. Por eso, cuando dice universidad, clases o expediente se te disparan los marcadores de la vergüenza ajena. Y el sábado, en Salamanca, apelando al 800 aniversario de su Universidad, el líder del PP desgranó sus propuestas educativas. Con un par.

De las muchas cosas que dijo (muchas más de las que piensa) me quedo con la frase comodín que repite media España cada vez que se debate sobre educación pública y/o concertada: todos los padres tienen derecho a elegir el colegio de sus hijos. Decimos que el líder del PP soltó el eslogan y el público, como un resorte, rompió en aplausos sin pensar en una paradoja que es una putada. Hay muchos padres que no tienen ese derecho porque no pueden pagar esos colegios a pesar de que sí pagan los sueldos de sus profesores. Esos centros concertados, casi siempre religiosos, nunca eligen a sus docentes en función de los puntos y méritos obtenidos tras una oposición, como pasa en la enseñanza pública. La pregunta es: ¿por qué a los profesores de la concertada los eligen los colegios a dedo si sus salarios los paga el Estado? Respuestas hay muchas pero todas llevan a una cárcel que no se ve pero que está, la prisión donde penan los profesores que no dicen ni pío porque ya les cortaron las alas. Así entre Maristas, Salesianos y etcéteras los explotan como Dios manda: ganan menos dinero que los de la pública a pesar de que trabajan bastantes más horas, incluidos muchos fines de semana sin que NADIE les pague NUNCA las horas extra. Se pueden negar, claro. También se pueden tirar a un pozo.

A la explotación laboral se suma la explotación moral. Estos profesores no pueden ejercer la libertad de cátedra, o sea, el derecho a exponer sus conocimientos según sus propias convicciones y sin someterse a una doctrina impuesta. Si enseñas en un colegio religioso debes comulgar con sus creencias, al menos de puertas para afuera. Es decir, tienes que remar para alcanzar, tachán, tachán, el objetivo fundamental de estos centros: inculcar determinadas ideas o creencias, que es como define la RAE la palabra adoctrinar, esa que les preocupa tanto a las tres Marías porque dicen que los profes de Sabadell les cuentan a los niños que España mala y Cataluña pupa.

Cualquier piernas sabe (incluso Pablo Casado) que los colegios religiosos están para guiar al rebaño. Pera hay ovejas y ovejas, y estas no son ovejas negras, por eso molan, porque hacen beee en los mítines y en las urnas.

 

«La Educación como Dios manda» Viñeta Artsenal Artículo el último mono

 

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