Viñeta Manuel S. de Frutos – @MSdeFrutos

Artículo Conrado Galiana – @ConradoGaliana

 

El Senado tiene atribuida una función de revisión y control legislativo y presupuestario, de aprobación de los tratados internacionales y de fiscalización del Gobierno, pero en todas ellas prevalece finalmente la fuerza del Congreso.

Hay dos funciones en las que el Senado o Cámara Alta goza de una prerrogativa superior a la del Congreso o Cámara Baja: La Constitución y el artículo 155.

El método de selección de los senadores es complejo, participa la ciudadanía y las asambleas de las comunidades autónomas.

La historia del constitucionalismo va indisolublemente unida a la aparición de las cámaras legislativas. La Constitución de Cádiz adoptó originariamente un parlamento unicameral, pero será con el Estatuto Real de 1834 cuando se instaure una segunda cámara denominada “Estamento de Próceres”. Una cámara compuesta por la nobleza, las jerarquías eclesiásticas, los representantes de la alta Administración y los mayores contribuyentes del Reino. La Constitución de 1837 mantuvo esta institución, pero le cambió el nombre pasando a denominarla Senado. Desde entonces, esta segunda Cámara, también conocida como Cámara Alta, ha visto variar su composición y sus funciones, pero se ha mantenido hasta hoy en todos los gobiernos constitucionales.

Son muchas las funciones que el Senado comparte con el Congreso (todas las que en la Constitución hacen referencia a “Las Cortes Generales”), entre otras las que tienen que ver con nombramientos de altos cargos de la Administración. El Senado, además, tiene atribuida una función de revisión y control legislativo y presupuestario, de aprobación de los tratados internacionales y de fiscalización del Gobierno, pero en todas ellas, la fuerza del Congreso prevalece en última instancia sobre la del Senado y casi anula su competencia. Hay, sin embargo, dos funciones en las que la Cámara Alta goza de una prerrogativa superior a la del Congreso de los Diputados.

La primera es la reforma constitucional. Para modificar la Constitución se requiere de una mayoría de tres quintos del Congreso y de la misma mayoría del Senado. Si el Senado no otorga esa mayoría, la cosa se complica, porque habría que crear una comisión paritaria de diputados y senadores para que elaboraran un nuevo texto. Lo que vote el Congreso respecto a este nuevo texto es irrelevante si el Senado no lo aprueba antes por mayoría absoluta.

La segunda, la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Si una comunidad autónoma actúa de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, si no es atendido en sus demandas por el presidente de esa comunidad autónoma, puede adoptar las medidas necesarias para reconducir la situación, única y exclusivamente si la mayoría absoluta del Senado así lo autoriza.

El método de selección de los senadores es complejo, diferente al de los diputados del Congreso y consta de dos fases. En primer lugar, 208 de los miembros del Senado son elegidos directamente por los ciudadanos en las elecciones a Cortes generales. Para entender el mecanismo de reparto de escaños, hemos de tener en cuenta la división geográfico-institucional del país.

Cada una de las 47 provincias peninsulares constituye una unidad electoral que se denomina circunscripción, y a cada una de ellas le corresponde elegir 4 senadores. Las islas de Mallorca, Gran Canaria y Tenerife, configuran también circunscripciones que eligen a 3 senadores cada una. Las demás circunscripciones corresponden a Ceuta y Melilla (que tienen asignados 2 senadores cada una) y a las islas de Fuerteventura, La Gomera, El Hierro, Ibiza-Formentera, Lanzarote, Menorca y La Palma, que eligen a un senador cada una. Es decir, 59 circunscripciones en total.

Los ciudadanos eligen directamente a los senadores señalando, de entre una lista abierta de candidatos, a un máximo de tres, sean o no del mismo partido. Sin embargo, aunque esta modalidad de sufragio múltiple podría permitir la división del voto, la realidad es que un enorme porcentaje de la población trata esa lista abierta como si fuera una lista cerrada y bloqueada, pues suele elegir las casillas de los representantes que pertenecen al mismo partido al que ha otorgado su voto para el Congreso de los Diputados, tal como muestran los datos de la serie histórica de elecciones a Cortes Generales.

El segundo mecanismo de asignación de escaños es el que habilita a las asambleas de las comunidades autónomas a elegir senadores. Todas y cada una de las asambleas de las 17 comunidades autónomas designan a un senador (independientemente de su población) y eligen a otro más por cada millón de habitantes. En las últimas elecciones generales fueron nombrados 58 senadores por este mecanismo (que unidos a los 208 de elección directa, configuraron una cámara de 266 senadores). Si tomamos como ejemplo la Comunidad de Madrid, en el momento de las elecciones había casi 6 millones y medio de habitantes censados, lo que le otorgaba la potestad de elegir a 7 senadores (6+1). En cambio, la Comunidad Foral de Navarra, con una población de poco más de 600.000 habitantes, solo pudo elegir a través de su asamblea a un senador.

Puede ocurrir que los senadores elegidos tengan que ser obligatoriamente diputados de la asamblea regional (como en el caso de Madrid) o, como ocurre en Aragón, que el único requisito exigido es que sean ciudadanos de esa comunidad y no necesariamente diputados.

Conocido el número correspondiente, ¿cómo y en qué proporción se elige a estos senadores? A cada grupo parlamentario le corresponderá proponer un número de senadores proporcional al número de diputados con el que cuenta en la asamblea regional. Así, por ejemplo, al Partido socialista, que suma en la Asamblea de Madrid 37 diputados (lo que supone un 28% de la Cámara) le correspondió elegir un 28% de los 7 senadores, es decir, 2 senadores. Mientras, Podemos, con un 20% de los diputados de la Asamblea pudo elegir solo a 1 de esos 7 senadores. Como es evidente, el número de senadores elegibles por las asambleas regionales variará en función de la población que, en cada momento, tenga censada esa comunidad autónoma.

En el proceso de configuración del Senado hay muchos otros aspectos interesantes y controvertidos sobre los que profundizar, como la extrema desproporción en la representación de las islas, la garantía de consecución de senadores en algunas comunidades, el sesgo conservador de las listas abiertas… Pero esa, de momento, es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

 

Ver más

Internet Archive Historia preconstitucional

senado.es Funciones del Senado

BOE Constitución Española

interior.gob.es. Las elecciones generales en España. 1977-2016

Asamblea de Madrid Procedimiento de designación de senadores de la Asamblea de Madrid

Noticias Jurídicas Ley 18/2003,de 11 de julio, sobre designación de Senadores en representación de la Comunidad Autónoma de Aragón

Wikipedia La Constitución de Cádiz

La Constitución Política de la Monarquía Española, más conocida como Constitución española de 1812 o Constitución de Cádiz, ​ conocida popularmente como la Pepa, fue promulgada por las Cortes Generales españolas reunidas extraordinariamente en Cádiz el 19 de marzo de 1812.

Wikipedia Constitución de 1837

La Constitución española de 1837 se promulgó en España durante la regencia de María Cristina de Borbón. Fue una iniciativa del Partido Progresista para aprobar una constitución de consenso con el Partido Moderado que permitiera la alternancia de los dos partidos liberales sin que cada vez que cambiara el gobierno hubiera que cambiar la Constitución. Estuvo vigente hasta 1845, cuando el Partido Moderado impulso su propia Constitución.

Tuits y posts