Viñeta de El Koko – @Elkokoparrilla

Artículo de Simone Renn – @SimoneRenn

 

La ciudadanía que viste su chaleco amarillo en las calles de Francia, quiere dejar de ser “invisible” para un gobierno que los ha ignorado y alejado del estado del bienestar.

 

Los gilets jaunes (chalecos amarillos, en francés) que se definen como un movimiento transversal y sin cabezas visibles y se organiza desde las redes sociales, han conseguido tras cuatro sábados de manifestaciones por toda Francia que el presidente del gobierno francés rectificase y pidiese disculpas.

Emmanuel Macron se replanteó el 10 de diciembre, no solo la subida del carburante diésel, motivo que desencadenó las protestas de la ciudadanía, si no a aprobar algunas medidas no previstas, como el incremento del salario mínimo en 100 euros mensuales, el congelamiento del alza de las cotizaciones para los jubilados con pensiones inferiores a dos mil euros, y la exclusión de tributación de las horas extras, entre otras disposiciones.

Pero no parece ser suficiente y las movilizaciones continúan. Los chalecos amarillos no descansan ni en Navidad. Continúan teniendo el apoyo de la mayoría de la ciudadanía francesa Ahora su número es menor en la calle y entre ellos se mueven individuos más violentos, algunos incluso han realizado manifestaciones antisemitas. Ambas actitudes recriminadas por la mayoría de los miembros del movimiento.

Si hace seis sábados casi 300.000 personas se echaron a las calles, este sexto sábado consiguieron reunir en todo el país a apenas 40.000 personas, frente a las 66.000 de una semana antes, y en París a unas 2.000, la mitad que el sábado anterior. El grito que más se escucha es “Macron dimisión”.

 

 

¿Cómo comenzó todo?

Las protestas de los “chalecos amarillos” se iniciaron cuando a finales de octubre el ejecutivo francés anunció la subida de los impuestos a los carburantes, supuestamente para cumplir con los acuerdos medioambientales de París sobre consumo de carburantes. Esta medida fue realmente la gota que colmó el vaso de la ciudadanía que cada día ve como pierde su poder adquisitivo.

 

 

Los más afectados por esta subida hubieran sido los franceses que viven en las zonas rurales, pues son los que necesiten el coche prácticamente para todo, ya que no tienen fácil el acceso a un transporte público que cubra sus necesidades de movilidad.

La apertura en la plataforma de change.org de una petición iniciada por Priscillia Ludosky, vendedora autónoma que necesita el coche para ir a trabajar, se puede considerar el origen del inicio de la protesta. Esta petición llegó a alcanzar el mayor número de firmas de cualquiera de las peticiones llevadas a cabo por franceses en esta plataforma social, con una cifra de más de un millón de firmas:

Pour une Baisse des Prix du Carburant à la Pompe !

A inicios de año Riscilla vio que sus gastos de gasolina se habían disparado de 45 a 70€ al mes y las cuentas no le cuadraban.

Pronto recibió el apoyo de los camioneros, en concreto de Éric Drouet, un camionero de 33 años, que decidió compartir la petición de Change.org en su muro de Facebook después de verla publicada en el diario La République del departamento francés de Sena y Marne, en el que él y Ludosky viven.

Eric decidió contactar con Ludosky y el 17 de noviembre de este año 2018, Drouet organizó la primera jornada de movilización junto a la asociación de conductores a la que pertenece. Así nació el movimiento de los “chalecos amarillos”, ya que los manifestantes decidieron llevar puesto el chaleco amarillo que es obligatorio llevar en los coches para ser utilizado en caso de que sea necesario abandonar el coche en medio de una carretera. Es su seña de identidad. El chaleco amarillo te hace “visible” en la carretera y quieren dejar de ser invisibles para el gobierno que los ha ignorado durante tanto tiempo.

Otra de las protagonistas de los “chalecos amarillos” es Jacline Mouraud, de 51 años, que saltó a la fama cuando protagonizó un vídeo en Facebook, con más de 6 millones de vistas, en el que denunciaba el aumento en los precios del combustible y otras dificultades a las que se enfrentan los conductores.

Ante la decisión de la subida del gasóleo por parte del gobierno para cumplir con los objetivos de reducción de la contaminación, Mouraud explica:

“Vivimos en pueblos. Hago 25.000 kilómetros al año. No tengo otra opción que ir en coche, contamine o no contamine.”

El vídeo de Moque resume el origen de la ira de los “chalecos amarillos”, entre cuyos miembros se encuentran obreros de fábricas, desempleados, trabajadores por cuenta propia (especialmente artesanos) o jubilados.

Trabajadores y estudiantes se unieron a las movilizaciones y convocaron paros generales

Las protestas que han tenido lugar por todo el país han sido realmente muy importantes y la respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido muy contundente.

Los incidentes han llegando a causar desde mediados de noviembre, diez muertos, cientos de heridos, millones de euros en destrozos y miles de personas arrestadas. Uno de los iconos más representativos de Francia, como es el Arco de Triunfo de París, apareció pintado con grafitis en contra de Macron y las oficinas fueron saqueadas.

Finalmente el presidente Macron que había mantenido un perfil bajo respecto a las protestas hasta el lunes 10 de diciembre, decidió dirigirse a la nación para abordar una de las peores crisis de su gobierno. El mandatario llegó a reconocer que muchas personas no están felices con las condiciones en las que viven y que además “no han sido escuchadas“.

Macron en su discurso llegó a afirmar:

“Personas cuyo estatus en la sociedad no ha sido suficientemente reconocido”.

“De manera cobarde, nos hemos acostumbrado a eso y todo parece sugerir que las hemos olvidado“.

“Asumo mi parte en esta situación. Quizás les he transmitido la sensación de que tengo otras preocupaciones y prioridades“.

“Sé que algunos de ustedes han sido heridos por mis palabras”.

A pesar de que el gobierno francés cedió ante algunas de las reclamaciones de los “chalecos amarillos”, los siguientes sábados continuaron los disturbios en gran parte de las ciudades de Francia, si bien el seguimiento ha ido decreciendo paulatinamente. También continuaron los cortes de carretera entre la frontera de España y Francia, algo que perjudicó seriamente a los numerosos camiones que cruzaban la AP7. El objetivo de los “chalecos amarillos” era que el gobierno español, ante los graves problemas causados por los cortes, forzara al francés a ceder aun más ante sus peticiones.

El fenómeno de los chalecos amarillos de Francia, que ha llegado a tener un gran apoyo por parte de la población, alcanzando hasta un 75%, no parece tener una ideología concreta detrás, si no que responde al malestar general de la sociedad que ve como pierde su nivel adquisitivo y ha decidido levantarse contra un gobierno que cada día lo está presionando más y más. Bien es cierto, que los originarios “chalecos amarillos” acusan a grupos extremistas de infiltrarse y causar los graves destrozos que han tenido lugar y que el apoyo de la sociedad ha bajado un poco, pero continúa siendo alto.

A este movimiento social se han unido estudiantes y trabajadores con diferentes huelgas, llegando a conseguir que la mayoría de los trabajadores de Francia acataran un paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en solidaridad a la lucha social del movimiento ciudadano “chalecos amarillos”, al fracasar las negociaciones con el Gobierno sobre las reivindicaciones salariales.

El peligro del “cóctel populista”

Las zonas rurales y las periferias, las olvidadas por los grandes partidos, las más castigadas, la ciudadanía que siente desafección por la Democracia, es de donde recaban los populistas sus votos, a los que embriagan con su “cóctel populista”, mientras la izquierda dividida, decepcionada y desorientada deja de votar.

Estamos viendo como desde hace pocos años están llegando los partidos populistas al poder como consecuencia de los votos mayoritarios de los territorios más alejados de las grandes ciudades. Así Trump alcanzó la presidencia por el voto de las zonas rurales y las ciudades que habían sido industriales y habían caído en desgracia; el Brexit llegó al Reino Unido por el voto de la periferia; también fue la periferia quien alzó a la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas en Italia. Todas estas zonas son las grandes  olvidadas de los grandes partidos.

Los partidos tradicionales han ignorado la importancia de la clase media, relegándola, humillándola y apartándola, y los partidos populistas se alzan aprovechando el descontento del pueblo, utilizando el “método del cóctel” con el que llenan sus discursos de aquellos elementos que saben que quieren escuchar la ciudadanía desesperada y que les hacen inmunes y sordos a otros puntos de sus programas, con los que probablemente no estén de acuerdo, pero su gran herida les hace ignorarlos.

Así, de momento, los “chalecos amarillos” no se identifican con ningún partido político concreto o sindicato, el movimiento carece de líderes y su organización es espontánea, anárquica y vertical utilizando las redes sociales para convocarse.

Pero lo que sí sabemos es que el fenómeno de los chalecos amarillos lo conforman en gran medida las clases medias y populares que no encuentran su espacio en el siglo XXI. Muchas de estas personas han sido expulsadas como consecuencia de la crisis mediante una gentrificación abusiva de sus lugares habituales de vivienda en las ciudades.

Este movimiento es revelador de la crisis democrática y cultural que recorre todos los países occidentales, en los que las clases populares sufren un proceso de desafección y desapego por los partidos tradicionales que los han abandonado, porque han colmado la paciencia de la ciudadanía, incapaces de encontrar soluciones a los cambios que ha tenido nuestra sociedad.

El grave peligro de este movimiento, del que ya están surgiendo imitadores en otros puntos del planeta, como en España, es que la la desesperación de la ciudadanía puede ser rentabilizada por los partidos populistas de corte más radical, utilizando su “consabido cóctel” en el que entre reivindicaciones que pueden llegar a ser justas, introducen sus cargas de odio, empozoñándolo todo con la xenofobia o el machismo retrógrado.

Este movimiento quiere llegar a España y ya surgieron sus imitadores más radicales el sábado 8 de diciembre en Asturias, en el que manifestantes con chalecos amarillos y encapuchados recorrieron el casco viejo de Oviedo destrozando basuras y mobiliario urbano.

También en Madrid hemos visto desfilar con chalecos amarillos a personajes como la líder del Hogar Social Melisa Domínguez Ruiz, portavoz de la organización de extrema derecha, que según el Confidencial acudió el sábado 8 de diciembre a una concentración de no más de un centenar de personas con chalecos amarillos a la plaza de Colón de Madrid.

Es muy peligroso ver como se está gestionando mal los acuerdos medioambientales de París de 2015, en los que los países firmantes se comprometieron a reducir la contaminación, al limitarse los gobiernos a repercutir esas medidas directamente en la ciudadanía sin contemplar medidas paliativas, que permitan la adaptación adecuada y progresiva, limitándose a cerrar empresas sin generar nuevos empleos o a subir los combustibles sin ofrecer alternativas reales.

Esta ineficacia está sirviendo para que los “negacionistas del cambio climático” se aprovechen como ha hecho Trump, para reactivar industrias contaminantes y desprestigiar el acuerdo de París, tan necesario para que podamos seguir viviendo en nuestro planeta.

Antes de que “malintencionados” rentabilicen la energía y reivindicaciones, en muchos casos justas de la ciudadanía, y sea demasiado tarde, los partidos políticos deberían hacer un acto de reflexión y actuar para que las clases populares no se sientan acosadas y heridas, pues llegado ese punto no se atiende a razones y es cuando se cuelan “los malos” con sus “grandilocuentes discursos” con las dosis ya estudiadas para conseguir manipularlas.

Es preciso que escuchen cuáles son las peticiones de la ciudadanía e incluso se adelanten a ellas, buscando soluciones creativas y alternativas, pero claro para eso es preciso invertir en I+D+i en lugar de hacerlo mayoritariamente, por ejemplo en “el ladrillo”.

También es necesario que los medios de comunicación no sirvan de amplificadores de los espectáculos que ofrecen todos estos populistas y ofrezcan una información veraz y no sesgada, porque como dice Michael Moore en su documental sobre Trump Farenheit 11/9: “Si vuelves a la gente estúpida, votarán a un estúpido”.

Desde La-Politica.com tratamos de ofreceros nuestra opinión y siempre enlaces en los que podéis ampliar informaciones y contrastar. Nuestra vocación la información y la divulgación.

Ver más

Wikipedia Acuerdo de París 2015

El Acuerdo de París (inglés: Paris Agreement; francés: Accord de Paris) es un acuerdo dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra.

BBC “Chalecos amarillos”: la respuesta de Macron para hacer frente a la ola de protestas que azota Francia 11-12-2018

BBC “Chalecos amarillos” en Francia: quiénes son los líderes detrás de la revuelta social 7-12-2018

BBC Mundo “Chalecos amarillos” en Francia: la protesta que llevó a Emmanuel Macron a cancelar la subida del precio de los combustibles 6-12-2018

El País Macron anuncia el aumento del salario mínimo en 100 euros 11-12-2018

El País El hartazgo vuelve a sacar a la calle a los ‘chalecos amarillos’ en toda Francia 8-12-2018

Público El Gobierno francés investigará el arresto masivo de estudiantes en protestas 7-12-2018

El Confidencial Los ‘chalecos amarillos’ llegan a España con violencia: amenazas y destrozos por encapuchados 10-12-2018

El Confidencial Los chalecos amarillos llegan a España: un detenido en Oviedo y apoyo de Hogar Social 11-12-2018

El Español Cinco datos económicos detrás de las manifestaciones de los ‘chalecos amarillos’ 6-12-2018

El País Así te hemos contado la quinta jornada de protestas de los ‘chalecos amarillos’ 15-12-2018

Telesur Franceses van a paro general en apoyo a los chalecos amarillos 14-12-2018

La Vanguardia Sube al 75 % el apoyo ciudadano a los “chalecos amarillos” en Francia 28-11-2018
El País Los ‘chalecos amarillos’, efecto de la globalización 16-12-2018 mbn,mbmbjbj

La Sexta Cortan la autopista AP-7 a lo largo de 21 kilómetros por las protestas de los ‘chalecos amarillos’ en Francia 15-12-2018

El Comercio «La revolución de los chalecos amarillos de Francia será una broma al lado de lo que puede ocurrir en Asturias», advierte Foro 26-12-2018

La Sexta Los ‘chalecos amarillos’ no descansan ni en Nochebuena: vuelven a protestar contra Macron al grito de “dimisión” 25-12-2018

 

Tuits y posts