Viñeta de  Deuxpression – @deuxpression

Artículo de Manuel S. de Frutos – @MSdeFrutos y Simone Renn – @SimoneRenn

 

La ley contra la violencia de género no es una ley contra los hombres si no contra el machismo.

El problema es que los machistas creen que todos los hombres son de su condición.

La violencia es la misma se ejerza a un hombre, a una mujer, a un anciano o a un niño…” Puede ser que la violencia sí, pero la intención no. Judicialmente es muy importante la intención con que se comete un delito, los abogados lo llaman “mens rea”, y es un elemento que permite al sistema judicial distinguir la intencionalidad con que se comete el delito y aplicar la sentencia correspondiente. Así podemos encontrar delitos involuntarios, imprudentes, con conocimiento, de forma maliciosa, con intención específica…

Es lógico que cuando se identifica un delito específico, reiterado y que atenta contra el conjunto de una población determinada se legisle para proteger a las víctimas. A finales del siglo XIX aparecieron en USA agrupaciones del Ku Klux Klan que ejercían la violencia contra las personas de color. Es claramente violencia racista. Para evitarla poco después se redactó el acta de los derechos civiles, que no otorga nuevos derechos a los ciudadanos sino que les permite denunciar legalmente a quien viole sus derechos. No es un intento de favorecer a unos sobre otros, simplemente es la reacción social para proteger a los más débiles ante un problema de agresión por grupos de intolerantes.

La ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género tiene su razón de ser en identificar esa intención específica en la violencia machista, reconoce que es una violencia que se ejerce sobre las mujeres solo por ser mujeres, para someterlas y privarlas de libertad y capacidad de decisión. Lo considera un problema social y especifica que “Los poderes públicos no pueden ser ajenos a la violencia de género, que constituye uno de los ataques más flagrantes a derechos fundamentales como la libertad, la igualdad, la vida, la seguridad y la no discriminación proclamados en nuestra Constitución”.

La ley no añade derechos legales a las mujeres si no que busca protegerlas ante el machismo y por eso, además de una respuesta punitiva propia del delito considera el machismo como un agravante, además la ley contempla aspectos preventivos, educativos, sociales, asistenciales y de atención posterior a las víctimas. A pesar de lo que nos quieren hacer creer algunos últimamente, esta ley no hace distinción entre el sexo de las víctimas ni las edades.

Entonces si no hay discriminación hacia los hombres ¿por qué oponerse a esta ley? La respuesta no está en las víctimas, todos estamos de acuerdo que hay que protegerlas a todas; está en los agresores, si una mujer agrede a un hombre no se considera que sea posible violencia de género porque se supone que la motivación no es machista. Aquí es donde los hombres machistas se sienten discriminados porque si la agresión es a la inversa, se considera un agravante si se demuestra la motivación machista.

No es una ley contra los hombres si no contra el machismo. El problema es que los machistas creen que todos los hombres son de su condición.

La intención real por tanto es ocultar la existencia del machismo, blanquearlo con una supuesta igualdad que no existe en la mente del agresor, disimular que nuestra sociedad sigue estando muy marcada por el machismo. Y es que el machismo fue institucional en el franquismo, el código civil de la época establecía que “el marido debe proteger a la mujer y esta obedecer al marido”, y bajo esta máxima las mujeres tenían que dejar el trabajo por ley al casarse para dedicarse a las tareas del hogar, necesitaban autorización del marido para sacar dinero del banco, y no podían disponer de sus bienes sin licencia marital.

Por lo visto aún no lo hemos superado, existen muchos que añoran esta época y quieren volver a ella derogando una ley que está más que justificada.

Es curioso que el principal ataque a esta ley venga de las denuncias falsas que hacen algunas mujeres. Todos sabemos que hay gente que comete infracciones de tráfico pero a nadie se le ocurre pensar que el remedio sea retirar el código circulación. Poner una denuncia falsa es considerado un delito tipificado en el código penal, ya tiene sus consecuencias. Habrá que mejorar la forma de perseguir estos delitos, pero retirar la ley contra la violencia de género desde luego no es la solución.

Puede que la ley sea mejorable, que no haya evitado todas las muertes como hubiésemos querido, puede que lo presupuestado para este fin sea insuficiente, pero lo que es evidente es que necesitamos erradicar el machismo y para ello es importante que exista una ley que considere el machismo como un agravante y que trate el problema de forma integral acorde con las decisiones del parlamento europeo, la ONU y las organizaciones internacionales.

Manifiesto “Ni un paso atrás”

Más de 100 organizaciones feministas han presentado hoy miércoles un manifiesto a nivel nacional de resistencia ante la intención de rebajar los derechos de las mujeres.

 

Texto del manifiesto “Ni un paso atrás”

Las mujeres hemos estado secularmente condenadas al silencio. Por eso, porque aún tenemos muy fresco en la memoria colectiva el doloroso recuerdo de nuestra palabra secuestrada, no estamos dispuestas a permanecer mudas ante la lluvia diaria de falacias alentada por un partido de ultraderecha recién llegado a la actividad parlamentaria autonómica. Aunque consideramos que no merece la pena responder a lo que dicha formación plantea contra el avance de las mujeres en la igualdad, sí creemos preciso informar a toda la sociedad –a las mujeres y también a los hombres que, cada día más, comparten nuestras reivindicaciones feministas– de cuál es la realidad que, conscientemente, retuerce y falsea ese grupo político, con cuya eclosión España ha dejado de ser la “anomalía” de Europa, ya que ahora hay una extrema derecha perfectamente visible y, por primera vez, en solitario, aparentemente independizada del partido conservador que la cobijó durante toda la democracia.

Dejando aparte el uso perverso del lenguaje con el que tratan de enfangar el feminismo y equipararlo a las manifestaciones más ignominiosas de la historia –no, el movimiento que defiende la igualdad de las mujeres y su derecho a vivir libres de violencia no es nazismo; el “feminazismo” es una fabulación machista para tratar de poner en el mismo plano ideologías que en absoluto lo están–, VOX le ha declarado la guerra no solo al independentismo o la inmigración, también a las mujeres, convertidas en los negros de este remedo nacional de Ku Klux Klan que dispara consignas de supremacismo masculino. Porque esta ultraderecha patria que abomina de lo que denominan “ideología de género” –como si nombrar el feminismo o la igualdad fuera a hacerles arder en las calderas de Pedro Botero– no quiere apartarse ni un milímetro de esa otra “ideología”, la patriarcal, que ha mantenido siglos confinadas a las mujeres. Parece que no pudieran triunfar si no nos apartan del escenario político y social y nos devuelven a la cocina, debidamente aleccionadas en las consignas de la Sección Femenina.

Es el golpe, el castigo, la rabia, la reacción del más rancio y violento machismo ante el atisbo de que logremos finalmente una conquista no meramente cosmética del poder que antes se concentraba exclusivamente en manos masculinas. No lo hemos conseguido aún, pero los avances alcanzados –ya sea en forma de protección legal a las mujeres víctimas de violencia de género, de recursos que faciliten la autonomía vital femenina, de negarnos al reparto de los niños por orden judicial como si fueran meros objetos o, simplemente, de la libertad para tomar las calles y protestar porque nos violan y nos matan casi con total impunidad– son suficientes como para que el sistema patriarcal que define y defiende esta ultraderecha despliegue sus arietes. Como Susan Faludi aseguraba en 1991, cuando analizó la reacción contra el feminismo a principios de los 80 y la bautizó como “la guerra no declarada contra la mujer moderna”, el miedo del machismo a que consolidemos el terreno ganado es acicate suficiente: hay que devolvernos, como sea, a la casilla de salida.

Y en ese objetivo se encuadra la campaña de VOX y de su líder en Andalucía, alguien que, cabe recordar, fue expulsado de la carrera judicial nada menos que por prevaricar en un Juzgado de Familia y dictar una resolución injusta, a sabiendas de que lo era, contra una madre. Cuando menos, sonroja que quien fue condenado por prevaricación se empeñe en negar la realidad y afirmar, desdeñando los datos, que España padece una epidemia de falsas denuncias contra los hombres, acusados por pérfidas mujeres que simulan el maltrato. Frente a la ceguera voluntaria del conservadurismo de extrema derecha, las cifras: se estima que solo en torno al 30% de los casos de violencia machista se denuncian; además, de 1,2 millones de denuncias presentadas entre 2009 y 2017, sólo 96 (el 0,01%) resultaron no reales, según la Fiscalía General del Estado. Este porcentaje fue del 0,001% en 2017 (166.260 denuncias en total, de las que dos resultaron no acreditadas). Es decir, un número infinitamente más residual que el de otros tipos de delito, como la simulación de robos para cobrar un seguro, por ejemplo, y que, sin embargo, nadie cuestiona ni levanta tantas ampollas.

Porque mantener calladas, en casa, “con la pata quebrada”, como decía el refrán, a las mujeres es el objetivo de la campaña de esta formación política que presume sin complejos de machismo. En él se encuadra su exigencia de derogar la Ley Integral contra la Violencia de Género, un texto legal que se aprobó por unanimidad de todos los grupos parlamentarios en el 2004 y que convirtió a España en el país más avanzado en materia de protección a las mujeres. Ahora, amparándose en la falacia de que “también ellas maltratan y matan”, VOX ha puesto la lucha contra la violencia de género en la diana y pretende, si no revertir la ley, sí neutralizarla con otra dirigida a proteger expresamente a los varones de una violencia femenina que la realidad confirma que no existe más que en casos excepcionales. Y partiendo de que todas las acciones humanas tienen excepciones, que son las que confirman la regla, nunca se ha legislado para los casos puntuales que, además, están perfectamente cubiertos y protegidos en el Código Penal. Equiparar la violencia es negar el carácter estructural de la que sufrimos las mujeres por el mero hecho de serlo y minimizar de forma intolerable el casi millar de víctimas mortales que el machismo asesino ha segado en España desde el 2003. Por no hablar directamente de apología del terrorismo de género…

No se trata ya solo de que esta ultraderecha envalentonada saque pecho por querer imponernos el ricino del retroceso de derechos a las mujeres. Es igualmente importante dejar claro que idéntica responsabilidad tendrá en ello cualquier partido que se apoye en esta formación y haga concesiones a sus pretensiones, como tristemente se está evidenciando en Andalucía por parte del Partido Popular y Ciudadanos, volviendo la espalda al obligado compromiso con la defensa de los derechos humanos (en este caso, el derecho de las humanas a disfrutar de una vida libre de violencia). Por último, está igualmente nuestra propia responsabilidad. Es preciso que la sociedad se movilice y tome conciencia de que tenemos tanto el Gobierno que hemos apoyado depositando nuestro voto como el que hemos permitido no acudiendo a las urnas. A partir de ahora, con citas electorales la próxima primavera, se impone la necesidad de que, especialmente las mujeres, por lo mucho que nos jugamos, ejerzamos nuestra responsabilidad democrática y dejemos claro que nuestros derechos son intocables y que no hay pacto posible con quienes defienden en las instituciones las pretensiones de los violentos. No vamos a callar.

Ver más

Manifiesto www.feminismoniunpasoatras.com

BOE-A-2004-21760 Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género

RTVE ‘¡Ni un paso atrás!’: más de cien organizaciones feministas anuncian movilizaciones contra las propuestas de VOX 9-01-2019

Feminicidio.net Listado de feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres en España en 2018 

La Sexta La lucha contra la violencia machista, en cifras: esto es lo que España gasta en combatir la violencia de género 26-11-2018

La Sexta Más de 500 mujeres asesinadas, 67 hombres y un 0,01% de denuncias falsas en 8 años: las cifras que demuestran que la violencia no afecta a todos por igual 4-01-2019

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El País Las cifras que desmienten el discurso de Vox sobre la violencia de género 4-01-2019

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