Viñeta Eneko – @EnekoHumor

Artículo de Caracola – @carolacaracola5

ACTUALIZACIÓN 04-04-2018 | Tras sobrevivir a una violencia extrema, cientos de miles de refugiados rohinyás aguardan con temor la llegada de las lluvias torrenciales durante el mes de abril. El monzón podría arrebatarles lo único que les queda: la vida.

AYUDA AL PUEBLO ROHINYA en UNICEF

El terrible éxodo y situación de los refugiados sirios ni debe perder actualidad ni debemos permitir que la duración de su terrible conflicto nos inmunice y deje de escandalizarnos y de indignarnos. Pero no son los únicos.

Desde finales de agosto de 2017, un viejo conflicto entre Birmania y una minoría étnica asentada en el país, los Rohinyás, se ha recrudecido en un nuevo episodio de violencia, éxodo y deshumanización.

El pueblo Rohinyá es una minoría cultural, lingüística y religiosa asentada desde hace generaciones en Birmania (Myanmar), una minoría musulmana en un país budista. El comienzo de esta hostilidad se remonta a la Segunda Guerra Mundial, en la que rohinyás y birmanos se enfrentaron posicionados en bandos opuestos que estaban apoyados por potencias internacionales: rohinyás con Reino Unido y birmanos con Japón.

Tras la independencia de Birmania de Reino Unido en 1948 y hasta hoy y a pesar de su larga vinculación al territorio que ocupan: el norte de la provincia birmana de Rakhine; los rohinyás nunca han dejado de ser considerados inmigrantes ilegales, lo que les impide ostentar la ciudadanía birmana y en consecuencia los excluye de todo tipo de derechos: Sanidad, Educación, derecho a la propiedad… Las posibilidades de trabajo están muy limitadas y ni siquiera pueden casarse sin permiso de las autoridades birmanas.

Esta circunstancia social de absoluto desprecio del gobierno birmano hacia la población rohinyá, hace que la convivencia sea muy conflictiva y que periódicamente surjan enfrentamientos violentos.

A finales de agosto de 2017, tras el asalto a unas comisarías birmanas por parte del grupo insurgente rohinyá ARSA (Arakan Rohingya Salvation Army), el ejército birmano respondió con una represión sin precedentes, incendió las aldeas rohinyás provocando cientos de muertos. La crudeza y la impunidad de la limpieza étnica por parte de los militares birmanos –donde no falta, como el todos los conflictos las violaciones y asesinatos de niñas y mujeres─ propició un tremendo éxodo de cerca de 75.000 rohinyás, en pocos días, a los que siguieron otras oleadas y que se suman a los que ya habían salido anteriormente; el resultado es que cerca de un millón de rohinyás viven en campos de refugiados de Bangladesh en condiciones insalubres e inhumanas.

Bangladesh es ya de por sí un país pobre y superpoblado, incapaz de atender esta oleada de seres humanos que huyen para buscar un lugar seguro que los proteja de las salvajes prácticas de genocidio, de limpieza étnica que los amenazan en Birmania.

Afortunadamente, una vez más, el trabajo humanitario de organismos oficiales como ACNUR y el de las ONG, consiguen paliar algunas de las enormes necesidades de esta concentración de población que vive prácticamente a la intemperie y en situación de extrema necesidad.

Para mayor burla e indignación, el gobierno birmano está dirigido por Aung San Suu Kyi, consejera de Estado ─aunque no pueda ser la titular de la Presidencia del país por una serie de requisitos constitucionales─, quien recibió entre otros, el premio Nobel de la Paz en 1991 por su esfuerzo democratizador del país birmano. Una mujer que fue un referente de la defensa de los derechos humanos en su país, de la lucha contra la dictadura militar que gobernó Birmania y que la condenó a 15 años de arresto domiciliario por su oposición democratizadora, hoy, para decepción de quienes la admiraron y apoyaron, esta mujer niega el genocidio que su ejército práctica sobre la comunidad rohinyá y lo explica como una desinformación malintencionada.

El secretario general de la ONU, António Guterres, a través de un comunicado, ha mostrado su honda preocupación por la situación y ha hecho un llamamiento a la calma para frenar esta catástrofe humanitaria. También el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, acusó a Birmania de haber perpetrado “una limpieza étnica de libro”.

Pero el mundo espera algo más que palabras. El Consejo de Seguridad de la ONU, tras una reunión a la que se negó a asistir la presidenta de facto de Birmania, reclamó a este país medidas efectivas para frenar la violencia sobre los rohinyás pero este organismo, donde Birmania cuenta con el valioso apoyo de China y Rusia, no ha diseñado la intervención de medidas sobre el terreno para detener el genocidio.

Distintas personalidades y Premios Nobel, como Malala Yousafzai, decepcionados con la actitud de quien había sido una líder en defensa de los derechos humanos en su país y quien había sufrido la represión de la Junta Militar, firmaron distintas cartas de crítica a Aung San Suu Kyi por su pasividad y tolerancia ante el genocidio rohinyá en su país.

En septiembre de ese mismo año, ante lo alarmante de la situación, el Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu rompió su retiro de la vida pública y su silencio para remitirle una carta a la dirigente birmana a la que se dirige como “mi querida hermana menor” y en la que, entre otras cosas, le dice: “Si el precio político de tu ascenso a la oficina más importante de Birmania es tu silencio, es un precio demasiado alto. Un país que no está en paz consigo mismo, que no reconoce y protege la dignidad y el valor de todo su pueblo, no es un país libre”.

Así que una vez más, en el mismo mundo de Silicon Valei, de la Mobile World Congress y de los futuros viajes a Marte, nos encontramos a cerca de un millón de seres humanos, la mitad son niños y niñas, tirados en un campo de refugiados, cubiertos de las lluvias monzónicas por unos plásticos, muriendo de hambre, con escasez de agua potable e intoxicados de abandono y de deshumanización.

Un mundo entero mirando impasible, incapaz de reaccionar; gobiernos, organismos… todos miran, todos hablan… Seres humanos, como nosotros; niños, como nuestros niños… ¿Nadie puede hacer nada más? Malos tiempos para el ser humano.

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Fuentes y enlaces de interés

HUFFPOST¿Quiénes son los rohingyas y por qué los persiguen?  12-09-2017

DWLa ONU condena la violencia en Birmania 29-08-2017

TelevisaONU: La represión contra los rohinyás puede constituir genocidio 5-12-2017

sputniknewsConsejo de Seguridad de la ONU condena abusos de parte de fuerzas de seguridad de Birmania 7-11-2017

Noticias ONU. “La limpieza étnica de los rohinyás en Myanmar continúa” 6-03-2018

Noticias ONU. Niños, discapacitados y ancianos rohinyás fueron tiroteados o quemados vivos 12-03-2018

EFELa ONU pide la rendición de cuentas por los abusos a los rohinyás al más alto nivel 12-03-2018

BBC“Cientos de muertos, mujeres violadas, bebés lanzados a fogatas”: ¿qué pasa en Birmania que 13 Premios Nobel criticaron duramente a la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi? 4-01-2017

NaciónONU pide a Birmania detener la violencia contra la etnia de los rohinyás 13-09-2017

ACNURCampesinos de Bangladesh acogen a refugiados rohinyás 27-02-2018

Democracy NowEjército birmano construye bases en poblados rohinyás devastados 12-03-2018

La Vanguardia. Desmond Tutu presiona a Suu Kyi para que proteja a los rohinyás 8-09-2017

La VanguardiaSuu Kyi rompe su silencio y denuncia falsedades sobre la violencia contra los rohinyá en Birmania 6-09-2017

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