Viñeta de Ben– @BenBrutalplanet

Artículo de Simone Renn – @SimoneRenn

 

La inmensa mayoría de los altos mandos del Ejército español fueron leales al gobierno de la República cuando se produjo el intento de golpe de estado del 36, convirtiéndose en las primeras víctimas de la Guerra Civil Española.

La dictadura en gran medida nos hizo ver al Ejército como enemigo natural del pueblo reprimido porque le interesaba al Caudillo, de esa manera Franco mantenía el “odio” y “el miedo” enfrentándolos. Así controlaba a la población civil y militar.

¿Qué ocurrió en el Ejército en julio de 1936?

Se produce un intento de golpe de estado liderado por militares africanistas resentidos y desleales, que se sienten ofendidos por la reforma que había hecho el presidente Azaña del Ejército español, y pretenden restaurar los privilegios de los que habían gozado y de los que ahora se ven relegados.

La mayoría de los altos mandos del Ejército español son fieles al gobierno de la República, mientras que los militares rebeldes, apoyados por falangistas, carlistas y monárquicos que también ven mermados sus privilegios y prevendas, atacan las residencias de los oficiales superiores del Ejército, llevando a cabo una auténtica masacre con los militares de alta graduación, y los capitanes generales son destituidos o fusilados.

De los ocho capitanes generales que mandan las ocho regiones militares en que estaba dividido el país, se mantienen fieles siete, tan solo el de la quinta división, Miguel Cabanillas Ferrer, con capital en Zaragoza, se une al intento de golpe de estado.

Del total de veintiún oficiales generales de mayor graduación dentro del Ejército, diecisiete permanecen fieles al Gobierno de la República y tan sólo cuatro se suman al alzamiento.

Los seis generales de la Guardia Civil se mantienen asimismo fieles al Gobierno republicano.

El comandante en jefe de la aviación también es fiel a la República.

Del total de 59 generales de brigada, 42 se mantienen fíeles a la República y diecisiete se sublevan.

Hacen fusilar a los dieciséis generales que no pudieron abandonar a tiempo el territorio que los rebeldes controlan.

Franco, que por entonces había sido nombrado por el gobierno de la República comandante militar de las islas Canarias, durante el golpe se nombra a sí mismo comandante en jefe del Ejército de Marruecos, después de que los rebeldes encarcelen al titular del puesto, el general de división Agustín Gómez Morato, quien había ayudado al presidente Azaña para trasladar y situar a militares leales en puestos de importancia. Sería juzgado y preso durante 12 años.

El general Mola se proclama jefe de la VI Región Militar (Burgos) sutituyendo al general Domingo Batet Mestres quien tras negarse a secundar el golpe de Estado sería condenado por un tribunal militar y fusilado el 18 de febrero de 1937. Llama especial atención la lealtad de Batet a la República, que siendo conservador y cristiano, fue íntegro y leal en todo momento al Gobierno legítimo y a la ley, y fue fusilado por especial empeño de Franco.

El fusilamiento de Batet es quizá el caso más destacado entre los altos mandos asesinados por unos compañeros que se sublevaron contra todo Derecho y verdadera Moral.

A pesar de los intentos de generales sublevados como Cabanellas, Mola, Queipo y otros que admiraban y respetaban a Batet, Franco dio la orden de que fuera fusilado. La razón del empeño de Franco en fusilar al general Batet, militar en posesión de la Cruz Laureada de San Fernando -máxima condecoración militar-, muchos apuntan a que fue por lo que sobre él declaró Batet en el “Expediente Picasso“, que investigó los porqués del terrible Desastre de Annual en julio de 1.921. En ese informe Batet se muestra indignado por el grado de corrupción económica y moral a que llegaban numerosos oficiales y jefes destinados en Marruecos, constituidos en verdadera “casta africanista”.

Así se refirió Batet sobre Franco en dicho informe:

“El comandante Franco del Tercio, tan traído y llevado por su valor, no siente satisfacción de estar con sus soldados, pues se pasó cuatro meses en la plaza (es decir, en la ciudad) para curarse de una enfermedad, lo que muy bien pudiera haber hecho en el campo, explotando así vergonzosa y descaradamente algo que no le impedía estar todo el día en bares y círculos. Oficial como éste, que pide la laureada y no se le concede, donde con tanta facilidad se ha dado, ya está militarmente calificado.”

Asimismo, Batet desmitificaba a otros supuestos héroes:

«Algunos oficiales de Regulares y el Tercio (la Legión) se sienten valientes a fuerza de morfina, cocaína o alcohol; se baten en camelo: mucha teatralidad, mucho ponderar los hechos y mucho echarse para atrás cuando encuentran verdadera resistencia»

El otro motivo del odio de Franco hacia el general Batet es, para los historiadores Raguer y Paul Preston, la rabia de aquél porque Batet no realizó una carnicería en Barcelona en octubre de 1.934, al enfrentarse a la sublevación del President Lluís Companys, como sí lo hizo el teniente coronel Yagüe, otro militar sanguinario africanista, en la Revolución de Asturias del 34 durante el bienio conservador de la República.

El general Batet precisamente fue un general que puso siempre mucha atención en que se tratase a los soldados no solo con respeto, sino con especial consideración a su condición humana.

Cabe destacar que a diferencia de que Batet consiguiera la distinción de la Cruz Laureada por méritos propios,  Franco se la concedió a sí mismo al finalizar la Guerra Civil.

Continuando con el devenir de los hechos, comentamos el destino que sufrieron otros generales leales a la República.

El general de reserva Saliquet en la VII Región Militar (Valladolid) arresta al general de división Nicolás Molero Lobo, que había sido ministro de la Guerra durante la República, tras ser herido en la revuelta y negarse a unirse a la sublevación. Sería juzgado por un tribunal militar y condenado a 12 años y un día.

En Sevilla, Queipo de Llano releva de la II Región Militar al general José Fernández Villa Abràille, ocupando seguidamente su puesto, si bien el general Fernández no se une a la sublevación ni él ni bastantes de los oficiales a su mando, no mostraron resistencia alguna al golpe, ni a las acciones de represión que el comandante Antonio Castejón Espinosa inicia en distintos barrios de Sevilla. Fue dado de baja en el Ejército en diciembre de 1936 y en febrero de 1939 un consejo de guerra lo condenó a seis años de prisión.

En Galicia, VIII Región Militar, el coronel Pablo Martín Alonso se encarga de que el capitán general Enrique Salcedo Molinuevo sea arrestado e internado en el Castillo de San Felipe. Allí fue sometido a un consejo de guerra, condenado a muerte y fusilado el 9 de noviembre.

El golpe de Estado falla gracias a la lealtad de los mandos del Ejército y a la participación de mujeres y hombres del pueblo que deciden ayudar a defender la República, las conocidas como milicianas y milicianos a los que el gobierno facilita armas y luchan de forma valiente contra los enemigos de la Democracia.

Aunque el golpe de estado falla, los rebeldes consiguen tomar múltiples plazas, quedando el país dividido en dos zonas. Los sublevados autodenominan a su acción “Alzamiento nacional” y deciden emprender una guerra que duraría 3 años.

El hecho de que la mayoría del ejército español es fiel a la República motiva que los rebeldes aunque se ayudan de tropas de legionarios y del ejército de nativos del norte de África, tengan que pedir ayuda a los nazis alemanes y a los fascista italianos y portugueses para que les ayuden a ganar una guerra, lo que sería terrible porque la población civil es por primera vez en la historia de Europa bombardeada, causando bajas, heridas y mutilaciones que jamás se habían visto en otras guerras.

 

La “Reforma de Azaña” en el Ejército y sus efectos en los “militares africanistas”

Cuando Azaña preside la II Repúblia lleva a cabo una remodelación del Ejército español, con los objetivos de modernizarlo y acercarlo al europeo, así como democratizarlo y poner fin al intervencionismo militar en la vida política, tratando de conseguir un Ejército acorde a las necesidades del país.

Como ha señalado Javier Tusell, “Azaña supo ver las oportunidades que ofrecía una coyuntura de cambio de régimen y tuvo arrestos para enfrentarse con una reforma [la militar] ante la que habían retrocedido sus antecesores en el cargo“.

Cabe señalar que en 1931 el Ejército español cuenta con 16 divisiones a las que normalmente le habría bastado con 80 generales, pero tiene 800, y además cuenta con más comandantes y capitanes que sargentos.​ Tiene 21.000 jefes y oficiales para 118.000 hombres.

La República hereda la marina de guerra reconstruida durante el reinado de Alfonso XIII tras el desastre del 98 en que España perdió las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. A comienzos de la década de 1930 algunos oficiales jóvenes veían la institución como demasiado ineficaz. Algunos protestaron por los elevados costes y la falta de recursos durante la guerra del Rif y tenían la visión de una fuerza naval más pequeña, moderna y más adecuada a las necesidades del país.

Azaña rebaja el número de divisiones de 16 a 8; las capitanías generales creadas por Felipe V a principios del siglo XVIII son suprimidas (y con ellas las regiones militares, divisiones administrativas de la Monarquía)​ y son sustituidas por ocho divisiones orgánicas, y sendas Comandancias Militares en Canarias y Baleares, al mando de las cuales se pone a un general de división.

Por otro lado en consonancia con la definición aconfesional del Estado, se suprime el Cuerpo Eclesiástico del Ejército constituido por los capellanes castrenses.​ Por último, en cuanto al servicio militar obligatorio éste se reduce a 12 meses.

¿Cómo afectó todo esto a los militares conocidos como africanistas?

Los militares que lucharon en Marruecos habían ascendido rápidamente el escalafón de graduación al amparo de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).

En Biutz, el capitán Franco fue herido en combate por lo que sería ascendido a comandante. El consejo militar se opuso, pero acabó consiguiendo el ascenso por méritos de guerra, tras apelar al mismo Alfonso XIII.

Los militares Francisco Franco, Varela o Millán Astray tendrían un ascenso meteórico en el escalafón del Ejército, saltándose la antigüedad, durante las campañas de la Guerra del Rif entre 1912 y 1922. Así Francisco Franco se convirtió en general de brigada con 34 años (categoría inmediatamente superior a la de coronel e inmediatamente inferior a la de general de división).

Con la reforma de Azaña, Franco número uno de los generales de brigada pasa a ser el veinticuatro. Así escribe Azaña acerca de la respuesta de Franco sobre su descenso de escalafón (8 de febrero de 1933):

“He recibido en el ministerio al general Vera, que manda la 8ª división. Me dice que el general Franco está muy enojado por la revisión de ascensos. De hacer el número uno de los generales de brigada, ha pasado a ser el veinticuatro. Es lo menos que ha podido ocurrirle. Yo creí durante algún tiempo que aún descendería más. Se propone elevar una instancia suplicando que se revise su caso. Voy a enviarlo a mandar Baleares, donde estará más alejado de tentaciones.”

La reforma militar de Azaña pone en marcha una ley que en la práctica supone ignorar la antigüedad adquirida en los ascensos por méritos de guerra, una espinosa cuestión en el seno del Ejército que el Presidente no es el primero en cuestionar, pero que impulsa definitivamente con la reforma.

Franco pasa de esa forma de ser uno de los generales con más antigüedad, al fondo del escalafón y lo mismo les sucede al resto de los militares africanistas.

Franco y Mola tratan de convencer a Azaña, en 1932, para hacerle cambiar de idea, pero no tienen ningún éxito, lo que sin duda provocaría su rencor hacia el político.

En el marco de toda esta reforma, Azaña cierra la escuela militar de Zaragoza dirigida por Francisco Franco, escuela que es considerada un “nido de ideología africanista”, frente a la modernidad y democracia de la que Azaña quiere impregnar el nuevo Ejército. Cabe destacar, como explica el hispanista Paul Preston, que Millán Astray y Franco cuando dirigieron las tropas de “Regulares Indígenas” en el norte de África y formaron la “Legión extranjera” o “Tercios de extranjeros” hoy conocidos como la Legión, institucionalizaron y evangelizaron los valores brutales con los que acabarían ganando la Guerra Civil Española.

La reforma de Azaña ahonda la división que existe en el Ejército desde el reinado de Alfonso XIII respecto a la promoción de los oficiales, diferenciando entre los conocidos como “junteros” que son los militares de las Juntas de Defensa de la península que ascendían por antigüedad y que quieren eliminar los ascensos en el campo de batalla, para no ver mermados los derechos de los militares que no estaban destinados en el protectorado, frente a los “africanistas” que han conseguido rápidos ascensos por sus intervenciones en la guerra de Marruecos.

Qué casualidad, que salvo el general San Jurjo, que ya había llevado a cabo un intento de golpe de Estado fallido en 1932 (la Sanjurjada) la lista del resto de los que lideran el golpe de Estado del 36, son en su inmensa mayoría militares africanistas que tienen el denominador común de su prolongado servicio en Marruecos, y los rápidos ascensos por méritos de guerra por los que se vieron agraviados en la “reforma de Azaña”: Emilo Mola, Manuel Goded, Queipo de Llano, Yagüe, Alonso Vega, Francisco Franco…

Entre todos ellos no es Franco el designado para liderar el golpe, es Mola, general que debería haber sido el máximo líder y que más tarde fallecería en extrañas circunstancias que apuntan a maniobras de Francisco Franco. Para darnos una idea de las intenciones de los golpistas, basta ver la instrucción reservada nº 1 de Mola, firmada en Madrid el 25 de mayo de 1936, decía así:

“Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas.”

Los rebeldes faltos de ideología política terminan por adopta la de los falangistas, porque alguna necesitaban, cuando lo cierto es que no se podían ni ver.

Prueba de que no hay ideología política en el intento de golpe de Estado, es que tras la guerra las fuerzas mayoritarias de la derecha de entonces desaparecen como la CEDA o el partido de Lerroux. Su espacio político lo ocuparán partidos que son minoritarios antes del 18 de julio como la Falange o los Carlistas, pero también acabarían siendo intervenidos por los militares del nuevo estado franquista, tras el decreto de unificación de FET y las Jons.

Tampoco en el golpe de Estado hay ideología religiosa, pues no se hace referencia especial a ideales religiosos, pero pronto dotan su ignominia de “cruzada” para cubrirla de “honor y gloria” y tratar de defender lo indefendible.

Incluso tampoco hubo intereses en restaurar la monarquía, pues Franco no lo permitió hasta su fallecimiento, designando como su heredero a Juan Carlos I.

En definitiva, todo apunta a que el fallido golpe de Estado y la sangrienta Guerra Civil Española, fueron consecuencia de los intereses particulares de un grupo de militares ofendidos que por supuesto no miraron por el bien de España, y en  su venganza los militares de alta graduación leales a la República fueron sus primeras víctimas, y a los cuales como a la gran cantidad de víctimas que causó la Guerra Civil  es preciso recordar, como mostrar respeto y agradecimiento y tenerlo muy presente para que no vuelva a suceder algo igual.

La lucha de militares demócratas continuo en España, como los que pertenecieron a la organización clandestina Unión Militar Democrática (UMD), creada con el objetivo de democratizar las Fuerzas Armadas. Los miembros de esta organización no pretendían dar un golpe de Estado, perseguían conseguir el mayor número posible de adeptos para, en palabras de uno de los fundadores: “En vez de un pronunciamiento activo debíamos ensayar un pronunciamiento negativo: Mojar la pólvora de aquel Ejército azul“. Miembros de esta organización sufrirían la represión franquista con consejos de guerra y prisión. La UMD se disolvería con la llegada de la Democracia a España.

 

Desmontando mitos: Franco no fue el general más joven de Europa

Francisco Franco

Francisco Franco

Francisco Franco fue nombrado general de brigada con 34 años y en muchas publicaciones habrás leído que fue el general más joven de Europa, cuando no fue así.

El politólogo e historiador Alberto Reig Tapia en su libro “Franco. El César superlativo” cuenta como existieron generales más jóvenes que Franco, como José Sánchez Gómez que ascendió a general con 31 años y 22 días; Narciso Fuentes Sanchis lo hizo con 27 años, 7 meses y 20 días; Francisco Borbón Castellví, lo hizo con 25 años, 4 meses y 7 días…, etc.

Esta falacia, como tantas otras, obedecía a la campaña publicitaria para engrandecer la figura del dictador.

 

Tuits y Posts

 

 

 

Fuentes y enlaces de interés

Wikipedia. General Agustín Gómez Morato

Wikipedia. General domingo Batet

Wikipedia. General Nicolás Molero

Wikipedia. General José Fernández de Villa-Abrille

Wikipedia. General Enrique Salcedo Molinuevo

Wikipedia. Miguel Núñez de Prado

Wikipedia. Francisco Franco

Wikipedia. Unión Militar Democrática

El País. Rafael Tejero, un militar por la libertad 12-09-2009

El País. Las primeras víctimas del alzamiento de 1936 fueron los jefes del Ejército. 18-07-1980

Unidad Cívica por la República. La brutal lrebelión militar-fascista de julio de 1936 y el asesinato de generales leales 19-07-2014

El Mundo. ‘Africanistas’: los conspiradores militares del 18 de julio de 1936 17-07-2016

El Mundo. Las 48 horas que condenaron a España a la Guerra Civil 17-07-2016

Wikipedia. Africanismo español

Badajos y la Guerra (In) Civil  Erre que erre, Franco NO FUE EL GENERAL MÁS JOVEN DE EUROPA después de Napoleón ni de su época 23-11-2015

Libro de Alberto Reig Tapia, Franco. El César superlativo, Madrid, Tecnos, 2005, pág. 371, nota 50

Pedromedinasanabria JOSÉ SÁNCHEZ GÓMEZ GENERAL A LOS 31 AÑOS

El País. Las dudas del golpista Franco 18-07-2006

Wikipedia. Reforma militar de Manuel Azaña

Wikipedia. Unión militar democrática

ElDiario.es ¿Qué es la UMD, uno de cuyos miembros participó en la concentración de Sol por la moción de censura a Rajoy? 21-05-2017

Capitanías generales en la República

El blog de Pedro Medina Sanabria. GENERALES SUBLEVADOS EL 18 DE JULIO DE 1936 20-05-2014

Wikipedia. Fuerzas Armadas de la República Española 

Roberto Cerecedo. El GOLPE DE ESTADO DE 18 JULIO DE 1936. MEMORIAS DE UN GOLPISTA I 27-07-2009

zaratiegui.net 10 falsos mitos sobre el franquismo 25-03-2013

HUFFPOST. 28 datos que TODOS deberíamos saber sobre la guerra civil. 1-09-2016

Wikipedia. Fuerzas Armadas de la República Española

Paul Preston. José Millán y Terreros 

 

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