Viñeta ElKoko – @Elkokoparrilla

Artículo de Beli – @Belentejuelas

 

Lo que más feminista hace a un gobernante, son las políticas efectivas para acabar con la desigualdad. Ejemplo: No escuché ninguna reforma contundente para paliar el hecho de que las mujeres ocupen los empleos más precarios en una sociedad, donde hay más mujeres que hombres con títulos superiores.

Cuando los políticos hablan de feminismo, engloban siempre los problemas de las mujeres en una única esfera de la vida de las personas. La parte social. Como si ayudar al desarrollo en igualdad sin límites de las mujeres, fuera solo bajar el IVA en los tampones o una paternidad más larga.

La vida de las mujeres y sus problemas están presentes en todos los ámbitos sociales y políticos, como la vida de cualquier ser humano. Sanitarios, económicos, políticos, culturales, educativos o sociales, se muestran en muchos aspectos, adversos a la vida femenina.

El próximo día 10 de noviembre, por obra y gracia de la falta de acuerdos entre partidos, tenemos que volver a los colegios electorales y votar. Y luego, pedir a las diosas, qué de una puñetera vez, los partidos políticos sean capaces de llegar a un acuerdo y tener un gobierno estable.

Las feministas votamos y las mujeres también. Como lo hacen los anticapitalistas, los de extrema izquierda y derecha, los religiosos, los ateos, los que llevan rastas o el pelo engominado. Somos ciudadanas con derechos y los ejercemos.

Para votar, el primer ejercicio que debería hacer un ciudadano es conocer los programas electorales y entresacar en ellos para reconocer, cuánto de lo que explican es realizable, cuánto es mentira, cuánto ni siquiera se intentará conseguir y cuánto es palabrería de relleno. Porque los programas son así, incluyen medidas que quedan muy monas y modernas sobre un papel, pero llegado el momento de llevarlas a la práctica, resulta que son siempre posponibles a momentos más propicios.

De eso, nosotras sabemos bastante. Todos los que vayáis a leer este artículo, sois conocedores que para los políticos hay dos temas muy importantes y que se anteponen a cualquier otro. La economía y el problema territorial. En esta España de 2019, los motores de los discursos políticos de los candidatos siempre de una forma o de otra terminan en esos dos problemas vitales. ¿Son los únicos? No. ¿Deberíamos luchar porque otros tuvieran la misma relevancia y que para nuestros candidatos fuesen de la misma importancia? Pues sí.

Repasemos por un momento a los candidatos que se presentan a la presidencia el próximo día 10. El primer vistazo, ya indica algo. Todos son hombres. Más jóvenes o más viejos, con barba o sin ella, con traje o sin él, pero hombres al fin y al cabo. En este país, no se ha dado el paso todavía de intuir que una mujer puede ser presidenta del gobierno, aunque sea más válida que el candidato masculino de su propio partido. Dos ejemplos así sin pensármelo mucho. Soraya Sáenz de Santamaría era infinitamente mejor política que Mariano Rajoy e Irene Montero lo es del padre de sus hijos y compañero en UP. Independientemente de su inclinación política, como profesionales les superan bastante. No son ni han sido nunca, candidatas.

Voto Feminista. Viñeta ElkokoAhora vayamos al tema que nos ocupa. ¿Qué políticas de profundo calado feminista están nuestros candidatos dispuestos a llevar a cabo? Si tomamos como referencia el tiempo dedicado en el último debate, muy pocas. El feminismo y los problemas de las mujeres se tocaron casi como un rozar de dedos durante todo el debate.

El PSOE es según ellos, el partido más feminista que se presenta a las elecciones. Aunque UP esté siempre reclamando ese espacio como suyo propio. Con un gobierno con más mujeres que hombres, se presentan ante la ciudadanía como los adalides morados que todas estábamos esperando. Tener muchas mujeres en un gobierno no lo hace más feminista que otro. Es muy importante, sí, pero lo que más feminista hace a un gobernante, son las políticas efectivas para acabar con la desigualdad. Si son llevadas a cabo por mujeres mucho mejor, eso nadie lo duda.  ¿Tomó el PSOE alguna medida directa y temprana para acabar con la desigualdad? Si mal no recuerdo, salvo aumentar el presupuesto en violencia machista (pero sin reformas en el Código Penal para incrementar las penas, ni formación específica en jueces, abogados y fiscales) y, aumentar las semanas de paternidad, no hizo nada más. ¿Cómo gestionó el hecho de que las mujeres tenemos que trabajar más tiempo si queremos tener la misma pensión? La brecha salarial en las pensiones femeninas es de un 37% sobre la de los hombres.

La diferencia salarial entre hombres y mujeres es un problema perenne. Abarca toda la vida laboral de una mujer. Cobra menos en el mismo puesto, cuando tiene hijos, son las mujeres las que reducen las jornadas laborales o buscan nuevos empleos a tiempo parcial, cotizando con menos base y como colofón, cobrar pensiones más bajas. ¿Oísteis al candidato socialista dar una solución para este problema? ¿Y alguno de los demás hombres presentes en la sala? ¿O lo que visteis fue como ignoraban a las mujeres de la limpieza del plató?

Otro problema importante es la precariedad laboral. En una sociedad donde hay más mujeres que hombres con títulos superiores, las mujeres ocupamos más empleos precarios, de baja cualificación y con menos salario que los hombres. Yo tampoco escuché ninguna reforma rápida y contundente para paliar este problema.

Vamos al hospital. Las mujeres somos más longevas por regla general pero también es cierto que nuestras enfermedades ocupan muy poco tiempo de los investigadores. La estadística confirma, que la mayoría de los estudios toman como referencia los síntomas de los hombres obviando que la biología femenina es diferente y por lo tanto nuestras enfermedades, aunque comunes a los hombres, presentan síntomas y patologías distintas. ¿Cuánto dinero dijeron los candidatos que iban a invertir en paliar este problema?

Otro importante aspecto en la vida de las mujeres es la educación. Todavía hoy, a las niñas y adolescentes, de forma sutil e inconsciente se las empuja a estudios relacionados con lo que la sociedad llama “profesiones femeninas”. Que las y los jóvenes de hoy en día no estudien en los centros educativos a los referentes femeninos en todos los ámbitos de la sociedad, encamina a las chicas en una línea que perpetúa los roles de cuidadoras, madres, enfermeras y maestras. En los libros de texto no aparecen científicas, ni historiadoras, ni escritoras, ni médicas, ni mujeres relevantes de la historia, salvo reinas y siempre por matrimonio. Por favor, recordarme las palabras de los candidatos sobre este tema que se me han olvidado.

Vayamos a la paridad. Esa dichosa palabra que en algunos candidatos produce urticarias y otros problemas cutáneos. En este país no hay paridad obligatoria. Muchos y muchas piensan que eso no es una solución, sino que los puestos de responsabilidad están o deberían estar desempeñados por los mejores. Y ¿Cómo sabemos si las mujeres son mejores si nunca llegan a puestos de responsabilidad? Pues obligando a las empresas e instituciones a ser paritarias. De esta forma cuando dentro de x miles de años, la sociedad sea realmente igualitaria, no hará falta ningún tipo de paridad, porque nadie mirará el sexo de un candidato sino su curriculum, ya que habremos superado esa fase (me animo yo sola como veréis). Cierto que Carmen Calvo estaba dispuesta a hacer obligatoria la paridad, pero este país no es muy de obligar a los que mandan, o sea los empresarios, así que quedamos en un “tú mismo, te lo recomiendo, pero harás lo que creas mejor”. Los países donde la paridad es obligatoria, han demostrado que la exigencia ha conducido a la mejora no solo de los números de las mujeres en sus consejos de administración, sino que también han mejorado los resultados empresariales.

 

Y así con cada uno y absolutamente todos los aspectos de la vida. Los nuevos candidatos que son los mismos que en las anteriores elecciones, no van a mostrar más que caras amables a la hora de hablar de los problemas femeninos. Albert Rivera volverá a defender esa libertad femenina de gestar para otros a cambio de una “cantidad altruista de dinero”, sabiendo que los vientres de alquiler son explotación femenina. Pablo Iglesias, mostrará esa cara de rechazo a que cuatro tipos hablen de feminismo porque no están legitimados, mientras entre sus filas, hay diputadas y diputados que consideran a la prostitución un trabajo legítimo, pero para las demás, ya que ninguna de ellas ha dejado sus puestos para hacer la calle. Muchas charlas, muchos debates universitarios, pero las que siguen siendo objeto sexual y víctimas de violación constante son las mujeres y las niñas de la trata. Apoyarán a los lobbys proxenetas desde los ayuntamientos, porque ser posmo es lo que tiene.  También estarán los que piensan que el sujeto del feminismo es cualquiera que un día se levante con ganas de ser mujer, sin tener en cuenta la naturaleza real de su cuerpo, porque ser mujer es un “estado mental”. Apoyarán a las asociaciones que nos denominan seres menstruantes o personas con vagina, mientras su líder y su lideresa claman feminismo desde todos los poros de su piel.

Santiago Abascal volverá a cargar las tintas sobre la violencia de género, eso que él cree que no existe, porque todas las violencias son iguales. No nos llamará feminazis porque queda mal mediáticamente, pero sí dirá que la culpa de los problemas del mundo la tenemos las que, desde las tribunas del feminismo radical, exigimos los mismos derechos que los hombres. Pablo Casado se fotografiará con sus mujeres candidatas en pose de “mirar que de chicas van en las listas del PP” pero cuando nadie parezca oírle, reclamará volver a la ley del aborto de 1985 o alguna atrocidad parecida. Y Pedro Sánchez, saldrá con su gobierno de mujeres, con sus camisetas feministas y gritarán todos al unísono por un mundo más justo e igual para las féminas, se darán golpes feministas en su pecho feminista, pero después llevarán a cabo políticas que desmienten su pose de glamour morado. Se apoyarán en la excusa del dinero y los acuerdos internacionales, cuando sigan haciendo negocios con países donde las mujeres son piedras envueltas en cárceles de tela. Tomarán referencia en las empresas del IBEX 35 que siguen pagando menos a sus trabajadoras y desoirán los gritos de las pensionistas que marchan juntas a las plazas de las grandes ciudades reclamando derechos para sus hijas. No cambiarán las leyes para la inclusión de mujeres en los libros de texto ni meterán en prisión a los militares que tratan a las mujeres con abusos y desprecios.

Como veréis, las elecciones del 10 de noviembre, de cara a las mujeres y sus problemas, son exactamente iguales que todas las elecciones anteriores. No importamos entonces y seguimos sin importar ahora. Solo se acuerdan de nosotras cuando ven el número de votantes que suponemos y qué sería de ellos si nuestros votos, no entrasen en las urnas.

Viñeta

- Somos tan feministas en mi partido, que hemos elegido a nuestro mejor hombre para representar a las mujeres. (Viñeta de Elkoko)

– Somos tan feministas en mi partido, que hemos elegido a nuestro mejor hombre para representar a las mujeres. (Viñeta de Elkoko)

 

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Libros de Belén Moreno

"El espejo" de Belén Moreno

El Espejo

En 1935 Leonor llega a un pequeño pueblo de Segovia para ser maestra. Lleva consigo sus libros, su ilusión y su ideología. Los acontecimientos se desbordarán irremediablemente para ella y para los demás vecinos del pueblo. Conocerá a las personas que sin quererlo ella serán decisivas para el resto de su vida. El amor, la política, el rencor, la envidia y el horror de una guerra, tomarán las riendas de la vida de todos los habitantes de Hornillos de la Sierra. Incluidas las de las generaciones futuras.

Las maestras republicanas intentaron llevar la luz de la cultura y la educación a todos los rincones más escondidos de nuestro país. Esta novela está escrita por su memoria, que no podemos olvidar; por su esfuerzo, que jamás será recompensado y por su ilusión, que es el motor de la docencia.

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