SHHHHHHHH. CORPORATIVISMO. (Viñeta de Pat)

SHHHHHHHH. CORPORATIVISMO.

 

Viñeta de Pat – @loscalvitos

Artículo Pat Art. – @loscalvitos

 

La llegada de Unidas Podemos a la vicepresidencia del Gobierno no minimiza, no justifica y no indulta a las cloacas del Estado, como afirmó implícitamente Vallés.

La reacción de la formación morada se encuadra en lo que podríamos llamar legítima defensa.

El corporativismo es miedo. Miedo porque se confunde la crítica a una persona con la crítica a todo un colectivo. Miedo porque si critico a un compañero, mis compañeros pueden criticarme a mí.

Confieso que más de una vez caí en el corporativismo light del humor gráfico. Lo llamo así porque nunca fui activo, sino pasivo. No defendí lo indefendible, pero callé alguna crítica que me pedía el cuerpo. Por supuesto, estoy hablando de guiones de viñetas, jamás de dibujos. Esa actitud la mantuve hasta que se produjo un hecho significativo, que refleja la importancia de los referentes.

Nik (Cristian Dzwonik) es un famosísimo humorista gráfico argentino. No es raro ver alguna de sus publicaciones aquí en España. Empezamos prácticamente a la par. De hecho, ganamos, junto con otros humoristas, el premio Coca-Cola en las Artes y en las Ciencias allá por 1990. El destino quiso que junto con él me tocara sacarme la foto del libro que se publicó. Paradójicamente, pese a su extraordinario éxito y mi modesto presente como humorista gráfico, no cambio su carrera por la mía. Simplemente, porque yo estoy orgulloso de mi carrera y, si tuviera la suya, estaría avergonzado.

Uno de los jurados de aquel concurso fue el maestro Quino. Y fue justamente él el referente del que hablaba. El autor de Mafalda dijo: “Antes éramos todos amigos en el ambiente, pero desde que está Nik, la cosa cambió”. Hasta se cuenta que en una Feria del Libro, en Buenos Aires, Quino se levantó de una mesa de debate, para no compartir espacio con Nik. ¿Las razones? Nik es un plagiador profesional. Plagia a diestro y siniestro. Quino está entre sus víctimas preferidas. Sus personajes no tienen características reconocibles, porque roba de aquí y de allá. Permanentemente.

A partir de las declaraciones del maestro Quino, me di cuenta de que no tenía sentido quedarse callado ante lo que consideramos injusto o inmoral, y si hay que criticar a un colega de profesión, pues se hace.

El periodismo no escapa a las generales de la ley. En estos días, estamos asistiendo a una muestra de ese corporativismo a cuenta de la polémica de Vicente Vallés y las cloacas del Estado. Criticar a un periodista no es ir contra la libertad de expresión. Es verdad que hay una delgada línea entre señalar a un periodista desde un partido de gobierno y criticar su trabajo cuando no hace periodismo, pero la reacción de Unidas Podemos se encuadra en lo que podríamos llamar legítima defensa. La llegada de este partido a la vicepresidencia del Gobierno no minimiza, no justifica y no indulta a las cloacas del Estado, como afirmó implícitamente Vallés.

Muchos defienden al periodista desde el convencimiento, o más bien desde la ideología. Otros muchos le critican desde la honestidad. Pero hay un grupo que le defiende por mero corporativismo.

La polémica subió como la espuma después de un tuit de Pablo Echenique sobre Vicente Vallés. El corporativismo se hizo presente. Esto es independiente de si el portavoz de Unidas Podemos, al que le suele ir la marcha en Twitter, ha acertado con las formas. Lo que no se puede es aplicar el doble rasero. Si no se critica lo que escupe Rafael Hernando desde su cuenta, no se puede caer sobre Echenique, que es vehemente pero con bastante más altura que el pirómano profesional del Partido Popular.

 

 

**Sobre derechos de reproducción de las viñetas y el texto del artículo.