Viñeta Eneko – @EnekoHumor

Artículo de Caracola – @carolacaracola5

 

La unidad nos fortalece, la división nos debilita. Esta idea me parece de primero de estrategia política.

Una izquierda ensimismada cae en contradicción con su propio espíritu y se traiciona a sí misma.

En la ciudad en la que vivo han inaugurado un nuevo edificio judicial. Además de feo es una construcción que carece de elementales características imprescindibles para un edificio administrativo. Por ejemplo, los espacios de trabajo carecen de luz natural. Ya se preparan las reformas.

Lo veo y pienso. A ver, si yo, una profana en arquitectura, veo errores de bulto en el diseño y construcción de un edificio administrativo… ¿Cómo es posible que una persona que ha estudiado una carrera de arquitectura no los haya visto y previsto?

Lo mismo me pasa y me viene pasando desde hace años con la izquierda de este país. Vivo en una comunidad autónoma de las que de forma tradicional gana la derecha. ¿Somos una comunidad de derechas? Pues tengo mis dudas y me explico. Si desde que tengo uso de razón política he visto que en mi comunidad, los votantes de derecha tienen una sola opción, y los de izquierda tenemos un amplio panorama atomizado de un montón de partiditos de izquierda que cada uno se presenta con su nombre y apellidos o apellidos y nombre… ¿Cómo no va a ganar la derecha? Sí, gana la derecha pero… ¿Mi comunidad es derechas o es que en mi comunidad la izquierda le da facilidades a la derecha? Yo, más bien apuesto por la segunda opción.

A la vista de este panorama en mi comunidad autónoma, llevo mucho tiempo repitiendo algo que me parece elemental, básico, una idea simplona: la unidad nos fortalece, la división nos debilita. Esta idea me parece de primero de estrategia política. La unidad de la izquierda es el mejor instrumento para vencer a la derecha.

Ideas tan básicas y elementales me hacen pensar de nuestros políticos lo mismo que pienso ante el nuevo edificio judicial de mi ciudad. Si una persona de la calle, una persona normalita que no sabe de estrategia política más que las conclusiones que uno puede extraer de la simple observación, ve lo perjudicial que es para la izquierda la división, la desunión… ¿Cómo no lo ven las cúpulas de los partidos? Dividir es restar y unir es multiplicar, es evidente y más con la ley electoral que tenemos.

La izquierda  por definición tiene vocación de ser útil al conjunto del pueblo al que quiere gobernar para mejorarle la vida. Eso se contrapone con las guerras de egos, con las aperturas de escisiones que buscan protagonismos y también con los férreos liderazgos. Si la izquierda se multiplica, se subdivide en partiditos en los que cada uno defiende su parcelita ideológica frente al otro y entramos en guerritas fratricidas haciendo rival al compañero en vez de a la derecha… no podrá cumplir su objetivo de ser útil al pueblo al que quiere servir. Pero mientras tanto ganará la derecha.

Una izquierda ensimismada cae en contradicción con su propio espíritu y se traiciona a sí misma. Ser de izquierdas es mirar a tu alrededor, no es mirarse en el espejo. Ser de izquierdas es dialogar, mezclarse, pactar, acordar y tolerarse.

Bajando a lo concreto, no voy a disimular la decepción que siento con la izquierda de este país. Creo que le falta mucho para llegar a tener el verdadero espíritu de izquierdas que se necesita para librarnos del castigo de los gobiernos de derechas.

Esta sucesión de elecciones que hemos vivido estos meses presentaban además una particularidad:  la amenaza de la irrupción de la ultraderecha. Un contexto así debió generar una reacción de la izquierda para, más que nunca, trazar una estrategia de unión que tuviese como resultado la presentación de candidaturas conjuntas. Pues curiosamente, ocurrió lo contrario. No se reeditaron pactos que habían producido buenos resultados en comicios anteriores y la izquierda apareció más fragmentada que nunca.

Lo ocurrido en Madrid es incalificable no solo en su resultado, sino ya en su génesis. La apertura de una escisión para hacer rival al que fue el partido propio es aberrante. La gestación secreta, la comunicación en el último minuto… aberrante. Nada bueno podía salir de ahí. Quien abre escisiones, quien divide, quien desune, quien se enfrenta al que fue su partido y sus compañeros… no solo debilita a toda la izquierda y refuerza a la derecha; también ofrece una imagen pública de enfrentamiento que desgasta al conjunto y desmotiva y desmoviliza al electorado.

En Madrid no ganó la derecha, en Madrid la izquierda se dejó ganar. La derecha no podría ganar por méritos propios la capital de un país con candidatos mediocres que hacen de la campaña electoral una sucesión de ocurrencias chuscas. Una pena. Un poco de altura, un poco de sensatez y hubiese sido fácil. Lástima.

A ver si esta desagradable experiencia y los largos cuatro años que nos esperan, sirven para encontrar la sensatez, las estrategias de coherencia política, la generosidad, el entendimiento y la altura de miras que la izquierda de este país necesita para no volver a morir en la orilla.

Ver más

Público: La división de la izquierda y los votos perdidos del 26M 27-05-2019

SER: Esa imposible unidad de la izquierda de José María Izquierdo 18-01-2019

El País: La unidad de la izquierda de Ramón Cotarelo 12.06-1998

SER: El drama eterno de la desunión de la izquierda de José María Izquierdo 22-09-2016

 

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