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- Y yo qué? ¿Me vas a dejar así? - Lo tuyo ha estado bien, pero me quedo con lo de siempre. (Viñeta de Lope)

– Y yo qué? ¿Me vas a dejar así? – Lo tuyo ha estado bien, pero me quedo con lo de siempre.

 

Viñeta de Lope – @lopehumor

Artículo Francisca García Algarra – @yott17

 

El fascismo siempre miente, engaña, empobrece y mata.

Es su condición, basada en sus terribles creencias, el desprecio por los derechos humanos y su paranoide argumento de una supuesta y falsa superioridad (como raza, clase social o lo que mejor convenga a sus intereses, exclusivamente de dinero y poder), visión patológica donde las haya.

La ideología fascista carece de valores, ya que ser solidario, ecuánime, compasivo o protector de la vida ajena, no es el camino que les lleva a sus objetivos totalitarios, criminales, de esclavitud y expolio de los que consideran “inferiores”.

Las múltiples morales de los fascistas, aquellas con las que engañan a los que son como ellos sin saberlo y las que conducen a la locura colectiva, se basan en el supuesto de que las personas en masa sufren de imbecilidad profunda, lo cual es cierto, y también en manipular a través del autoengaño individual inducido, creando imperios mentales donde el líder ejerce de padre putativo y aparentemente aprobador.

Es un mecanismo psíquico análogo a las religiones ya que, al fin y al cabo, unos y otros no son más que sectas que enganchan a los sumisos y necesitados de guía y aprobación ajena.

Abusan de la inmadurez de sus acólitos y la explotan en su propio beneficio.

Los fascistas son violentos porque no soportan un pensamiento ni una conducta diferente.

De hecho, lo que es distinto a ellos les aterroriza, y de ese calibre es su respuesta violenta.

Por ello, a lo largo de la historia, los genocidios y asesinatos se suceden, hasta la actualidad, debido a ese vergonzoso defecto y tara narcisista que todos ellos tienen.

Son violentos porque están llenos de complejos que no quieren ver en sí mismos y los convierten en una huida hacia delante.

Eliminan al que es su espejo y no soportan ver lo que odian en sí mismos.

No se aceptan ni toleran al que se les parece en algo propio repudiado.

Por eso al asesinar, matan al mismo tiempo partes de ellos mismos que temen secretamente.

Muestran un simulacro de “orgullo” violento, que solo es su posición existencial maligna frente a los que no profesan sus locas creencias: “Nosotros estamos bien, vosotros estáis mal”.

Un falso supuesto fanático y paranoico que, a sus ojos, sirve de justificación de sus crímenes y torturas, acosos y robos del patrimonio ajeno.

No hay que olvidar que los fascistas han sido y son grandes ladrones del patrimonio de sus víctimas.

Filibusteros sádicos.

Ya que es evidente en sus hechos (disfrazados de palabras mentirosas), que si no hubiese enriquecimiento a través del ilegítimo poder y a costa de los que consideran interesadamente inferiores, el fascismo se definiría casi únicamente como el afán sádico de sometimiento criminal.

Lo más cobarde en este mundo es hacer daño a niños, ancianos o mujeres y hombres ya semimuertos de inanición.

Lo que demuestra su demente afán por perseguir un yo ideal, producto de sus muchas taras físicas y mentales.

Eso les autojustifica para asesinar, esclavizar y experimentar con saña sobre los que son, en realidad, como ellos.

Hasta hoy llegan sus patéticos aprendices, esas mentes idiotizadas sin remedio que, en cuanto tienen ocasión, exterminan a los más vulnerables, en tanto mitifican a los tiranos que fueron como ellos.

Para después negar y huir de sus responsabilidades criminales.

Cuando gritan “libertad”, vuelve a ser un engaño para apropiarse de la de los demás y aplastarlos.

Cobardes llenos de odio.

Y cuando piden justicia, solo buscan vía libre para perpetrar sus propias injusticias.

Aquí y ahora, se siguen exterminando ancianos y discapacitados.

El mal tiene muchas máscaras.

Y el resto de ciudadanos ¿qué hace ante tal exterminio?

Mirar hacia otro lado apocadamente y callar.

Ahora como antes.

Involución oscurantista que pagaremos caro.

Aciago devenir propio de neandertales.

 

Datos

rtve.es 28.413 muertos y 257.494 contagiados en España

rtve.es 19.634 fallecidos en residencias de personas mayores

publico.es La Fiscalía mantiene abiertas 227 investigaciones en residencias de mayores por la gestión de la covid-19 15-07-2020

rtve.es Radiografía del coronavirus en residencias de ancianos: más de 19.600 muertos con COVID-19 o síntomas compatibles 16-07-2020

 

Libros

BAHIA DE UN CUERPO - FRANCISCA GARCIA ALGARRA - 3Bahía de un cuerpo

Francisca García Algarra.

En las templadas orillas de los cuerpos, de cada cuerpo, tienen su morada los deseos.
Es un espacio invisible y luminoso, donde se despierta de un sueño; donde el propio sueño es el único camino para llegar hasta él.
Un cuerpo se olvida en otro, por ello no existe mayor esperanza que la de olvidar.
Cuerpos anhelados, distantes, indiferentes; anudando día tras día su núbil consistencia, su momentánea eternidad.
Sueñan la verdad que más tarde no recuerdan.
La vida entera agotarán después buscándola.
Conscientes en ocasiones de su inconsciencia, repetirán una y otra vez los signos que les devuelvan al primer hechizo, el don de ser.
Somos el cuerpo que pensamos, y el que sin pensar, en la ráfaga de un instante dejamos de ser.
La única guarida que nos cobija, el único abandono que podemos evitar.
El tiempo procede de un cuerpo, y en él se agota.
Allí, donde el corazón tiembla, llora y ríe; fin y principio de su provisionalidad.

Si te gustan los artículos de Francisca G. Algarra, seguro que te encantará su libro 😉

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**Sobre derechos de reproducción de las viñetas y los artículos.