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- ¡Alto! ¿Qué hace? No se puede usar el dispensador de gel hasta que Ignacio Aguado venga a inaugurarlo. (Viñeta de Pat)

– ¡Alto! ¿Qué hace? No se puede usar el dispensador de gel hasta que Ignacio Aguado venga a inaugurarlo. (Viñeta de Pat)

 

Viñeta de Pat – @loscalvitos

Artículo Pat Art. – @loscalvitos

 

Una vez que el confinamiento duro, gestionado por el Gobierno central, empezaba a dar sus frutos, el PP empezó a presionar para acabar con el mando único y gestionar las buenas noticias. Y ahora ya vemos los resultados de la gestión del Gobierno de Ayuso.

Después de más de seis meses de pandemia confirmada, podemos concluir que lo más efectivo fue el confinamiento duro. No solo se logró aplanar la curva, sino que el número de contagios –confirmados- y muertes provocadas por el COVID-19 pasó a ser casi residual. Las consecuencias de ese confinamiento duro también son conocidas: la hecatombe económica. Es muy difícil encontrar el equilibrio entre salud y economía en esta crisis mundial.

Lo cierto es que una vez que ese confinamiento duro, gestionado por el Gobierno central, empezaba a dar sus frutos, el Partido Popular empezó a presionar para acabar con el mando único. Empezó a votar en contra de las prórrogas del estado de alarma y a poner palos en la rueda, usando a Madrid y a su presidenta Isabel Díaz Ayuso como ariete.

Se veía la luz al final del túnel, y una eventual segunda ola se antojaba demasiado lejana. ¿Qué buscaba entonces el PP? Ni más ni menos que gestionar las buenas noticias. El Gobierno se había comido el marrón de tener que confinarnos y ahora solo quedaba el plácido fin de la primera ola. Poco a poco se iría reactivando la economía y como maniobra de marketing era indiscutiblemente buena: Pedro Sánchez os encierra y nosotros os liberamos. Así fue que acabó, algo precipitadamente, el estado de alarma.

Pero el camino de rosas no ha sido tal. La segunda ola ha llegado con fuerza y mucho antes de lo esperado. La gestión de las buenas noticias ha durado demasiado poco y tocaba trabajar. El problema es que, como todo parecía ir sobre ruedas, los gobiernos del PP, particularmente el de la Comunidad de Madrid, han sido pillados en paños menores. Nada. No habían hecho nada para prepararse para la segunda ola.

La primera estrategia fue la de minimizar el número de contagios, algo que chocaba con la cantidad de gente en las camas UCI y con las muertes. Algo no cuadraba. O se mentía en el número de contagiados o se estaban haciendo muy pocos tests. Poco tiempo se podía sostener la falsedad y la situación, como era lógico, les estalló en la cara.

Cuando ya no quedaba otra alternativa que apoyar los pies sobre la tierra, Ayuso –bueno, sus asesores, porque ella no es capaz de hacer la o con un canuto- se sacaron de la manga un confinamiento sui géneris, que hace agua por todos lados. Tanto, que el próximo viernes será complementado con nuevos anuncios. Esperamos más incoherencias.

En medio de este caos, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, junto con el consejero de Transportes, Ángel Garrido, han anunciado la instalación de dispensadores de gel en unas pocas estaciones de metro. Hasta tuvieron la desfachatez de hacerse la foto tras el anuncio. Si hubieran tenido algo de vergüenza, teniendo en cuenta que el metro no ha dejado de funcionar en ningún momento durante estos seis meses, deberían haber instalado los dispensadores entre gallos y medianoche, sin que nadie se enterara.

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publico.es Un vicepresidente y un consejero para anunciar la instalación de dispensadores de gel en el Metro: “¿Pero qué broma es esta?” 22-09-2020

Más de 200 dispensadores en 50 estaciones (una sexta parte de las 302 existentes) que serán instalados en las próximas dos semanas, la misma medida que comercios de todo el país implantaron desde el comienzo de la pandemia hace ya varios meses.