CLONK, CLONK (Viñeta de Pat)

CLONK, CLONK (Viñeta de Pat)

 

Viñeta de Pat – @loscalvitos

Artículo Pat Art. – @loscalvitos

 

Vox se ha adueñado de los aplausos, de los silencios y de las cacerolas. Primero se quisieron imponer a golpe de megáfono, himno y banderas, ahora el partido ultra busca cambiar el gesto solidario por caceroladas contra el Gobierno.

Hace dos fines de semana, una churrería de mi pequeño municipio anunció que comenzaría con el servicio de entrega a domicilio los viernes, sábados y domingos. Un grupo de amigos solíamos ir cada viernes a desayunar allí, hasta que empecé a trabajar en Madrid y ya no me fue posible. Ellos siguieron firmes, al pie del cañón, disfrutando de unos churros siempre recién hechos. Tostaditos los pedimos, y siempre nos dan el gusto porque nos malcrían mucho.

Los que tenemos la enorme fortuna de conservar, al menos, una parte de nuestro trabajo durante esta dura cuarentena, tenemos una obligación moral. No podemos dejar morir, sin más, al comercio de proximidad, que es el que más va a sufrir las consecuencias de la crisis económica que ya está aquí. Aunque están espectaculares, soy mucho más fan de reunirme a arreglar el mundo con mis amigos, que de los churros. Puedo vivir perfectamente sin ellos, pero si se puede aportar un granito de arena para la supervivencia de un local, no se debe mirar hacia otro lado.

Así fue que el sábado 18 de abril, decidí encargar chocolate con churros. Llamé una, dos, tres… diez veces. O no lo cogían o estaba comunicando. Lo primero que vino a mi cabeza fue el deseo de que no lo pudieran coger porque tenían muchos pedidos. Fui a las redes sociales y lo primero que encontré fue a un cliente despotricando porque había llamado 47 veces (sic) sin respuesta. Le aconsejé que esperara una explicación antes de criticar, pero él siguió en sus trece. Insistí en que no nos iba la vida por unos churros, que la situación estaba difícil, pero nada. Por la tarde, la churrería respondió. Efectivamente, estaban desbordados y, por lo que se leía entre líneas, agobiados por no poder con todo. Es una familia, son tres personas, no dieron abasto. Este cliente y algún otro, en lugar de bajar el tono y rectificar, o al menos mostrar un poco de empatía, optaron por la huida hacia adelante. Acusaron a la churrería de falta de profesionalidad y hasta se pusieron chulos, diciendo que había otras churrerías en las que les atenderían como ellos se merecen.

Si por unos churros se ponen así, imaginemos si algún sanitario comete un ligero error que les perjudique mínimamente. Eso sí, después, si Vox lo permite, a las 20:00 a aplaudir al balcón. Aparentan una vida de Instagram, donde son los más guapos, los más buenos y los más solidarios. Ahora, cuando les toca hacer el mínimo esfuerzo, muestran menos empatía que Sauron en El Señor de los Anillos. No son más que hipócritas.

Están en posición de juzgar, pero nunca de ser juzgados, porque parece que la cosa no va con ellos. Tiene que ver con el ADN de la ultraderecha. Esa que se ha adueñado de los aplausos, de los silencios y de las cacerolas. De aquel momento de comunión entre todos, cuando aplaudíamos a los sanitarios, me echaron a golpe de megáfono, himno y banderas. Después de semanas, he vuelto, porque Vox ha pedido silencio de aplausos y sonido de cacerolas. Me da mucha rabia que tengamos que seguir la agenda que marcan los ultras, pero tampoco iba a permanecer pasivo. Cada golpe de cacerola es un golpe a las víctimas de la pandemia. No es que no se pueda permitir la crítica, sino que duele la utilización política de los muertos.

Son los Alfonso Merlos de la vida cotidiana, que habla de confinamiento y da lecciones de moral, para después, por lo que sea, tener que reconocer implícitamente que él y todo su entorno se han saltado la cuarentena a la torera. Día sí y día también.

El fin de semana siguiente volví a intentarlo. Esta vez pude desayunar un rico chocolate con sus correspondientes churros. Se trata de empatía, de solidaridad (que no de caridad). Esto va de supervivencia, aunque los de siempre sigan a lo suyo. Que es demasiado suyo.

Ver más

elpais.com Vox quiere acabar con los aplausos de agradecimiento a los sanitarios 28-04-2020

El partido ultra busca cambiar el gesto solidario por caceroladas contra el Gobierno

eldiario.es Cacerolas contra aplausos, luchas de banderas y carteles en el ascensor: las riñas entre vecinos afloran en cuarentena

huffingtonpost.es Todo lo que se sabe hasta ahora sobre el culebrón de Alfonso Merlos 27-04-2020

 

**Sobre derechos de reproducción de las imágenes y el texto del artículo.