Artículo Pat Art.  Viñeta de Pat – @loscalvitos

 

La derecha ha ganado la guerra de las palabras, ante la pasividad de la izquierda.

Los constitucionalistas pretenden que se cumplan solo los artículos de la Constitución que les gustan.

La derecha ha ganado la guerra de las palabras, ante la pasividad de la izquierda. Los nazis ya no son nazis, los liberales ya no son los liberales que lo fueron hasta principios del siglo XX, los populares ya no son los del Frente Popular. Hasta han colado, con el beneplácito de la izquierda, la expresión pobreza energética. ¿A que suena más suave que pobreza pura y dura? Pues mire usted, si alguien tiene que elegir entre comer o encender la calefacción, ese alguien es pobre. Sin apellido. POBRE. Y sin embargo, los progresistas adoptaron sin rechistar esa aberración idiomática que es la pobreza energética.

La última conquista de la derecha es el constitucionalismo. Si se dice los constitucionalistas, todos sabemos que están hablando del Partido Popular, de Ciudadanos, de Vox y, en menor medida, del PSOE. Este último solo es constitucionalista si pacta con los antes mencionados. Si no lo hace, es un partido traidor a la patria que acuerda con comunistas, golpistas y proetarras.

Un independentista es un golpista, un votante de Podemos es un comunista y un votante de Bildu, un terrorista. Suma y sigue. Y la izquierda mira.

Lo cierto es que, mientras se acepta con resignación esta cesión permanente de palabras al gusto de la derecha, las patadas a la Constitución, que dicen defender, vienen del trifachito. Una y otra vez. La Justicia sacrosanta que condenó a Junqueras pasa a ser despreciable cuando condena a la manada del Arandina. Y como se pasan por el forro la sentencia, personajes como  Alfonso Ussía o la fundadora de Vox, Cristina Seguí, difunden los audios de una menor de 15 años víctima de una violación, en una acción que parece estar dirigida a justificar a los violadores. Otra vez se trata de criminalizar a la mujer. Bueno, en este caso, a la niña, y además, incurriendo en un presunto delito. Ni siquiera se tomaron el trabajo de distorsionar la voz para que no sea reconocida.

Los constitucionalistas pretenden que se cumplan solo los artículos de la Constitución que les gustan. Los otros no son importantes para ellos. Es más, se los pueden saltar a la torera. Yo escucho una y otra vez a los independentistas –y que conste que no lo soy- hablar de votar para lograr su ansiado objetivo. Vox, en cambio, quiere acabar con el Estado de las Autonomías por la cara. Nadie les ha escuchado mencionar la palabra voto para lograr esa meta. ¿Quién es más constitucionalista entonces?

Tampoco es inocente el decir que es una barbaridad que condenaran a los chavales a 38 años de prisión por una violación. No señores, no es por una violación. Cada uno violó y colaboró en las violaciones de sus compañeros. No es un solo delito. Si alguien roba mil veces, pues probablemente tenga más pena que un asesino. ¿Alguien diría que es una vergüenza, que no se puede condenar a alguien a tantos años por robar? Lo que no sería de recibo es que quien roba mil veces tenga la misma pena que el que roba una vez. Vamos, que no es muy difícil de entender.

Ya hay un español que quiere / vivir y a vivir empieza / entre una España que muere / y otra España que bosteza… A ver si se deja de bostezar y evita que le sigan ganando la guerra de las palabras.

Viñeta

Cristina seguía criminalizando a la víctima (Viñeta de Pat)

Cristina seguía criminalizando a la víctima (Viñeta de Pat)

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Wikipedia Cristina Segui

Cristina Segui García (Valencia, 24 de marzo de 1978) es una traductora y diseñadora gráfica española que actualmente trabaja como comentarista política y publica en OKDiario. En 2014 fue cofundadora de Vox y empleada de Ausbanc1​, aunque más tarde se daría de baja en la formación​.

publico.es Unidas Podemos denuncia ante la Fiscalía la difusión de los audios de la víctima de la Arandina 19-12-2019

En la denuncia señalan directamente a la fundadora de Vox Cristina Seguí, al periodista Alfonso Ussía, al diputado Bertrand Ndongo y al subinspector de la Policía Nacional Alfredo Perdiguero como responsables de la difusión por las redes sociales.

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