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POWER FYER (Viñeta de Lex)

POWER FYER (Viñeta de Lex)

 

Viñeta de Lex – @LLexadas

Artículo Francisca García Algarra

 

“El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.” Séneca.

El poder es un gran afrodisíaco.

A través de la historia existen multitud de ejemplos sobre la excitación que envuelve a quien lo posee.

Por él se asesina y, también, debido a él se muere.

Aunque no existe mayor poder que el no-deseo de poder, germen de la auténtica libertad y autoestima.

La competición, tan introyectada en nuestra gregaria sociedad, es el anzuelo venenoso del ansia de poder como fin en sí mismo que justifica todos los medios, especialmente aquellos deshonestos e ilícitos.

Sin embargo, competir es lo contrario de la paz interna necesaria para tomar certeras decisiones, y es, también, lo contrario de “ser”.

Julio César y Cleopatra fueron el paradigma del grandísimo poder que tenían en sus manos, y en él sucumbieron tras el vino y las rosas.

¿Es bello el poder?

¿Hace emerger lo mejor o lo peor de quien lo detenta?

La subjetiva belleza y atracción con la que otras personas “ven” a l@s “poderos@s” en cualquier ámbito, es una idealización nacida de la carencia y de la escasez de autoestima.

Desean tener lo que suponen que les falta y el otro tiene.

Despliegan, como acólitos que son, un halo de misterio envuelto en virtudes ensalzadas desde su fantasía infantil.

Mas es condición de la carencia no satisfacerse nunca del todo y menos con lo ajeno.

La carencia o deseo, que viene a ser lo mismo, traza un gran círculo lleno de inicios arquetípicos de la niñez, pero nunca tiene fin.

Por otro lado, la persona con poder es complementaria por su narcisismo con sus entregados pretendientes, inflada de vanidad y con una autoimagen magnificada y espuria.

Ambas partes se apoyan en la debilidad del otro.

Por ello el poder corrompe, y el poder total, corrompe totalmente.

Para que esto no suceda  el poderos@ debe ser alguien muy fuerte, seguro de sí mismo y con un sentido de la ecuanimidad fuera de lo común; cuya única ambición sea hacer lo más conveniente para los demás, dejando a un lado su ego narcisista.

Difícil, pero no imposible.

Ojalá cayeran todos los ídolos y las relaciones se volvieran igualitarias, como así son realmente, si no fuera porque perviven aquellos que inventan constructos para esclavizar con engaños y mitos al resto.

Nadie podría entonces decirnos elocuentemente quiénes somos, porque ya lo sabríamos.

Quien no se conoce, está condenado a la servidumbre.

 

 

Libros

BAHIA DE UN CUERPO - FRANCISCA GARCIA ALGARRA - 3Bahía de un cuerpo

Francisca García Algarra.

En las templadas orillas de los cuerpos, de cada cuerpo, tienen su morada los deseos.
Es un espacio invisible y luminoso, donde se despierta de un sueño; donde el propio sueño es el único camino para llegar hasta él.
Un cuerpo se olvida en otro, por ello no existe mayor esperanza que la de olvidar.
Cuerpos anhelados, distantes, indiferentes; anudando día tras día su núbil consistencia, su momentánea eternidad.
Sueñan la verdad que más tarde no recuerdan.
La vida entera agotarán después buscándola.
Conscientes en ocasiones de su inconsciencia, repetirán una y otra vez los signos que les devuelvan al primer hechizo, el don de ser.
Somos el cuerpo que pensamos, y el que sin pensar, en la ráfaga de un instante dejamos de ser.
La única guarida que nos cobija, el único abandono que podemos evitar.
El tiempo procede de un cuerpo, y en él se agota.
Allí, donde el corazón tiembla, llora y ríe; fin y principio de su provisionalidad.

Si te gustan los artículos de Francisca G. Algarra, seguro que te encantará su libro 😉

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