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Viñeta de Pat – @loscalvitos

Artículo Pat Art. – @loscalvitos

 

El liberalismo privatiza ganancias y socializa pérdidas. Después, se aprovechan de que la memoria es corta y vuelta la burra al trigo.

La pandemia también ha logrado el milagro de que se ponga en valor el trabajo del personal sanitario, de los conductores de camiones, de los trabajadores de los supermercados y de la limpieza

El liberalismo moderno tiene poco que ver con su esencia, con sus orígenes. Liberalismo, hasta hace unos cien años, significaba progresismo. Hoy es una doctrina que va dando bandazos, según convenga a los intereses de las clases acomodadas. Cuando llegan las crisis, se le notan las costuras.

En el imaginario colectivo, la derecha gestiona mejor los tiempos de vacas flacas y la izquierda redistribuye mejor en tiempos de bonanza. Pero lo cierto es que cuando vienen mal dadas, la derecha cambia su discurso y, con tono indignado, recurre a principios de izquierdas, a los que critica de manera furibunda cuando la situación está tranquila. No estamos descubriendo nada, se trata de privatizar ganancias y socializar pérdidas. Después, se aprovechan de que la memoria es corta y vuelta la burra al trigo.

El mantra de que el empresario es el que crea riqueza queda por primera vez, desde que tengo uso de razón, realmente en entredicho. El concepto de que los trabajadores no forman parte fundamental del tejido productivo y que no aportan ningún valor añadido se disuelve como un azucarillo cuando no hay una cola de gente dispuesta a ocupar tu puesto por la mitad de tu sueldo. Esta vez, las propias restricciones impiden recurrir al trabajador de recambio. A ver si va a ser que hay, como poco, una interdependencia entre empresarios y trabajadores.

La pandemia también ha logrado el milagro de que se ponga en valor el trabajo del personal sanitario, de los conductores de camiones, de los trabajadores de los supermercados y de la limpieza. Son sectores que vienen sufriendo recortes y sucesivas reformas laborales lesivas. El problema es que ya conocemos cómo funciona este mundo, y esa puesta en valor tiene fecha de caducidad. Será cuando termine la crisis del coronavirus y los liberales vuelvan a ser liberales. Cuando el mercado vuelva a autorregularse.

¿Alguien se acuerda de Sarkozy en 2008 diciendo que había que refundar el capitalismo, al que había que humanizar? ¿Alguien se acuerda de cómo imploró la derecha la intervención de papá Estado, como lo llama ella misma despectivamente? Apenas se asomó la cabeza, todo cayó en el olvido. Es más, la herencia de aquella crisis es la precariedad laboral. Lo que suponía un giro a la izquierda, acabó siendo una profundización de las políticas neoliberales.

Todas las decisiones del Gobierno de coalición serán cuestionadas. Si se toma una decisión, estará mal, y si no se la toma, estará mal también. Mientras tanto, cuando el presidente Pedro Sánchez informó sobre las medidas restrictivas, la mitad de las preguntas de los periodistas fueron sobre si había habido discrepancias entre PSOE y Unidas Podemos. Nada ha cambiado, se sigue sin aceptar el resultado de las elecciones –y ya ha pasado tiempo-, y no paran de buscar desestabilizar al Gobierno de coalición. Un eurodiputado de Vox, de cuyo nombre no quiero acordarme, publicó que había que romper el gobierno “a toda costa”. Así, sin cortapisas.

Si los ciudadanos se dieran cuenta de que la izquierda no cambia su discurso según sople el viento, otro gallo cantaría.

Viñeta

LIBERALISMO, doctrina que defiende: La libertad individual si no eres empleado. La igualdad ante la ley si no eres Rey. La reducción del poder del Estado salvo cuando yo lo necesito. (Viñeta de Pat)

LIBERALISMO, doctrina que defiende: La libertad individual si no eres empleado. La igualdad ante la ley si no eres Rey. La reducción del poder del Estado salvo cuando yo lo necesito. (Viñeta de Pat)

 

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Wikipedia. Liberalismo

El liberalismo es una doctrina política, económica y social que defiende la libertad individual, la igualdad ante la ley y una reducción del poder del Estado. El liberalismo es una corriente muy heterogénea y hay muchas formas y tipos de liberalismo, pero en general defiende los derechos individuales (fundamentalmente la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad religiosa), el mercado libre, el secularismo, la igualdad de género y la igualdad racial, el capitalismo, la propiedad privada, la democracia, el Estado de derecho, la sociedad abierta y el internacionalismo. Su color político más distintivo es el amarillo.