Viñetas de ElKoko – @Elkokoparrilla

Artículo de Simone Renn – @SimoneRenn

 

Las obras del Museo del Prado, que cumple 200 años, fueron salvadas por la República del bombardeo de Franco, en una operación pionera que imitarían otros museos en la II Guerra Mundial.

El 16 de noviembre de 1936 las bombas de los rebeldes franquistas alcanzaron el Museo del Prado. Por fortuna las medidas que se tomaron sobre el traslado de las obras evitaron el gran desastre.

 

 

El Real Museo de Pintura y Escultura, que en 1868 pasó a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado, abrió al público el 19 de noviembre de 1819 con 311 pinturas de la Colección Real, todas de autores españoles.

La idea de abrir el museo fue de Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII, quien llevó parte de las colecciones reales que se habían ido conformando desde el siglo XVI, primero con los Austrias y posteriormente con los Borbones.

En la actualidad el museo cuenta con un total de 1.700 pinturas. Sin duda alguna la joya de la corona del museo es “Las Meninas” de Diego Velázquez, nombrado pintor del rey Felipe IV, cuadro que con gran sentido del humor nos “reproduce” hoy Elkoko en la viñeta.

Hay un hecho que distingue nuestro museo de otros museos internacionales y es que llevó a cabo una operación pionera que puso a salvo el patrimonio artístico de las bombas de la Guerra Civil, evacuando las obras del Museo del Prado, antes de que Madrid se convirtiera en la primera capital europea en ser bombardeada. Hasta entonces en Europa las bombas no eran lanzadas sobre civiles, y las tropas rebeldes de Franco junto a las de Hitler y Mussolini decidieron saltarse los tratados sobre Derechos Humanos. España, tras el bombardeo de Etiopía por Mussolini, se convertiría en el segundo país del mundo en el que se bombardeaba a civiles.

Los franquistas utilizaron técnicas de guerra pioneras que no buscaban la eficiencia militar, si no minar la moral de los civiles para intentar provocar un levantamiento popular en el interior de Madrid que les facilitase la entrada. Los aviones llegaban a soltar incluso octavillas avisando de qué barrio iba a ser atacado. A veces la amenaza se cumplía, en otras ocasiones las bombas caían en barrios diferentes. El pánico cundía entre la población.

El día 14 de noviembre es bombardeada la zona de Atocha, el 15 el Hospital Provincial, el Casino y la Ciudad Universitaria. A las 7 de la tarde del 16 de noviembre de 1936 los aviones enemigos atacan el distrito del Congreso, en el corazón de Madrid, entre otros muchos edificios las bombas alcanzan esa tarde al Museo del Prado. Por fortuna las medidas de traslado de las obras a Valencia evitaron el gran desastre. También fueron alcanzados otros monumentos de la ciudad.

Los civiles corrían despavoridos ante el hecho inédito de ser bombardeados que no podían comprender, pero la ciudad no se rindió. La guerra no terminaría hasta tres años más tarde debido a una lucha totalmente desigual, en la que la República fue abandonada por Europa, entonces hipnotizada por el fascismo, y atacada por él directamente. Caro pagaría Europa el abandono con el que castigó a España, al inventarse “el Pacto de no intervención”. Más de 50 millones de muertos causaría el fascismo y el nazismo en la II Guerra Mundial.

 

Bombardeo del Museo del Prado el 16 de noviembre de 1936 por las tropas rebeldes fascistas..

Bombardeo del Museo del Prado el 16 de noviembre de 1936 por las tropas rebeldes fascistas.

 

El mundo aprendió la decisión que la República española puso en práctica durante la Guerra Civil, cuando decidió evacuar (desde noviembre de 1936) miles de joyas del patrimonio español, primero, a Valencia y de ahí a Cataluña, huyendo de la guerra. Como explica Miguel Cabañas, investigador y jefe del Departamento de Historia del Arte y Patrimonio del CSIC en el artículo de El País “La lección de la República que copiaron los museos del mundo”:

“La decisión española entró en los manuales de museística de todo el mundo. Entendieron que en caso de guerra era mejor evacuar. Hasta entonces la recomendación era bajar las obras a los sótanos.”

Y es que las prácticas de la guerra inhumana contra civiles se inicia en España. El mundo había cambiado y la República entendió que los métodos de protección también debían cambiar.

La humedad, las bombas y el contrabando exigía desplazar de forma rápida el patrimonio, lejos de las trincheras.

Debido al bombardeo que también sufrió Cataluña las obras acabarían siendo evacuadas a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra, Suiza, pero acabada la Guerra Civil Española y tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las joyas del Museo del Prado cruzaron Francia en el último convoy civil que atravesó las vías férreas del país para llegar de vuelta a España. Suiza terminó reconociendo al Gobierno de Franco pocos días después y le entregó las cajas”.

 

Camión cargado con pinturas sale del Prado en noviembre de 1936 con destino a Valencia. INSTITUTO DE PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA

Camión cargado con pinturas sale del Prado en noviembre de 1936 con destino a Valencia. INSTITUTO DE PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA

 

Lo que llama la atención de la operación de evacuación es “el interés que tuvo el pueblo español en salvar el patrimonio”. Según los expertos, se piensa que fue fruto de la vocación conservacionista de la Generación del 14, formada en la Institución Libre de Enseñanza. Aquel interés tiene un nombre sin reconocimiento: Ricardo de Orueta (1868-1939), nombrado director general de Bellas Artes de la República que legisló, en 1931, la protección del patrimonio con una ley que reformó en 1933. Es llamativo que la actual Ley de Patrimonio Histórico de 1985 es heredera de aquella.

Ricardo de Orueta fue pionero al entender la riqueza artística como tesoro cultural de una nación.

Orueta implantó la idea de que el Estado es el garante de la protección del legado histórico. La República dio instrucciones a los gobernadores civiles para que por ejemplo actuaran en sus ciudades contra la quema de obras de arte que se llevó a cabo en algunas iglesias. La República tomó medidas para salvar el arte, no como los sublevados”, sostiene Cabañas.

Por entonces la Sociedad de Naciones recomendaba la protección in situ de las obras de arte, pero la acción española de la República “demostró que la mejor alternativa era la evacuación”. “El Prado se conserva íntegro gracias al traslado”, explica Arturo Colorado, catedrático de la Universidad Complutense, en referencia al bombardeo del museo por Franco. El Louvre y el resto de museos europeos, imitando al Museo del Prado, decidieron movilizar sus tesoros artísticos lejos de la contienda de la II Guerra Mundial para evitar su destrucción.

Lo cierto es que nos felicitamos de la decisión que tomó en su momento la República, pues de otra manera hoy no estaríamos celebrando los 200 años del Museo del Prado, con las grandes obras de arte que hoy alberga.

Ricardo de Orueta

Ricardo de Orueta y Duarte. Fuente Wikipedia

Ricardo de Orueta y Duarte. Fuente Wikipedia

Ricardo de Orueta y Duarte nació en Málaga, en 1868 y falleció en Madrid, el 10 de febrero de 1939. Fue un importante crítico de arte español especialista en la escultura de los siglos XVI y XVII. En la II República, fue nombrado Director general de Bellas Artes: allí tuvo una decisiva actividad organizadora de los museos y protectora del arte con su ‘Ley del Tesoro Artístico Nacional’ de 1933, predecesora de la actual Ley de Patrimonio Histórico de 1985

Este historiador del arte pertenecía a una familia malagueña muy informada en diversos campos, ciencia incluida, y tuvo además una estrecha relación con Francisco Giner de los Ríos y las actividades de la Institución Libre de Enseñanza.  Orueta fue uno de los motores de la Residencia de Estudiantes.

Perteneció pronto al Partido reformista y estuvo muy vinculado a Manuel Azaña, lo que le condujo a asumir responsabilidades públicas en Acción Republicana (AR), con grandes logros.

En la primera etapa de responsabilidad en su cargo en la República, Orueta impulsó importantes medidas legislativas para preservar las artes y para el aumento de competencias de Bellas Artes, hasta situarnos al nivel europeo, como se reconoció en la prensa madrileña.

Asimismo impulsó la creación de la Junta de Defensa del Tesoro Artístico Nacional (en 1933), y la fundación mediante trasformación de nuevos museos y sus patronatos, destacando el Museo Nacional de Escultura, de Valladolid, o el de Aranjuez, el Epigráfico de Barcelona, el Celtíbero de Soria, el Galdosiano de Santander, el Histórico Militar de Madrid o el Arqueológico Provincial de Almería. Y a ello se sumó su apoyo decidido a las bibliotecas públicas en toda la Península.

Juan Ramón Jiménez evocaba en 1942 su enorme cortesía, así como sus ojos entrecerrados, que miran “lo que le rodea como una máquina fotográfica de diafragma voluble”.​ Y Moreno Villa le recordaba extensamente en sus memorias, Vida en claro, señalando que llegó a ser un hombre eminente en la escultura como Américo Castro en filología o García Morente en filosofía.

Su memoria fue deliberadamente oscurecida durante décadas. Hoy le damos las gracias por su gran trabajo y su estratégica e inteligente decisión de evacuar las obras del Museo del Prado, gracias a lo que hoy podemos disfrutar de las mismas, ya que de otra manera hubieran desparecido bajo la impasividad e indiferencia de las hordas franquistas.

Viñeta

- Acércate. Que no vas a salir. - Paso de selfis. (Viñeta de Elkoko)

– Acércate. Que no vas a salir. – Paso de selfis. (Viñeta de Elkoko)

Ver más

Wikipedia Ricardo de Orueta

museodelprado.es Bicentenario del Museo del Prado

elpais.com La lección de la República que copiaron los museos del mundo 7-10-2019

Youtube RTVE2 Museo del Prado bombardeado durante la Guerra Civil

Youtube Telemadrid De cómo se salvaron los cuadros del Prado durante la Guerra Civil

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