Viñeta Eneko – @EnekoHumor

Artículo de Caracola – @carolacaracola5

 

Estamos en una semana decisiva para lo que serán para cada uno de nosotros los próximos cuatro años. Llega el momento de ejercer nuestro derecho al voto, un ejercicio individual dentro de una acción colectiva.

No son unas elecciones cualesquiera. Antes, en los años del bipartidismo, las elecciones daban lugar a mayorías absolutas, en las que de antemano, sin necesidad de encuestas, sabíamos quién iba a ganar. No había misterio.

Roto el bipartidismo y con la irrupción de nuevos partidos, las mayorías absolutas dieron paso a las políticas de los pactos poselectorales. Esta es una de las circunstancias que caracteriza las elecciones a las que nos enfrentamos. Sabemos que, en principio, todo apunta a que nadie gobernará solo por lo que, a la hora de elegir el voto, tenemos que contar también con los posibles pactos poselectorales para evitar que nuestro voto vaya a parar a quien nunca hubiésemos votado.

Sin duda, lo que más caracteriza estas elecciones generales y las hace distintas a todas las anteriores es la posibilidad de que el resultado dé lugar a una involución democrática como consecuencia de la irrupción de las indisimuladas ideologías de ultraderecha que amenazan el camino recorrido y sobre todo, amenazan la posibilidad de seguir avanzando en esta defectuosa democracia.

Por eso, es más necesario que nunca pararse a pensar, ser conscientes del valor del voto. Es imprescindible la movilización de la gente de izquierda para parar el auge de la ultraderecha.

Puedo entender que haya personas de izquierda desencantadas con el sistema, con cada una de las formaciones de izquierda pero… a quien siendo de izquierda, esté pensando en no ir a votar yo le preguntaría ¿Para qué va a servir no ir a votar? ¿Cuál va a ser la utilidad? ¿Qué va a solucionar? Si no te gusta el sistema, no cierres la posibilidad de seguir cambiándolo. Si quieres avanzar y mejorar la democracia, no cometas la incoherencia de permitir que entremos en un proceso de marcha atrás, de involución.

El otro día leí una frase que me pareció muy ilustrativa para desarmar al abstencionismo, decía algo así como “Ejercer el voto es como subirse a un autobús, puede que no te lleve exactamente a donde tú quieres ir pero sí puedes elegir qué parada es la que más te conviene.” Así es. Tal vez ningún partido te guste plenamente pero unos te gustarán más que otros. Y cuando hay la posibilidad de que gane un partido que, por ejemplo, siga poniendo en peligro algo tan importante como el sector público, no puedes cerrar los ojos y quedarte sentado. Y no solo pienses en ti, piensa en los tuyos y en la comunidad de las personas a la que perteneces.

Ser de izquierdas es defender el bien común, es ser incapaz de ser feliz en una sociedad infeliz, es sentirte parte de una comunidad y defender juntos nuestros derechos y nuestras libertades, es luchar juntos por mejorar la sociedad en la que vivimos. En la izquierda no funcionan las posturas individuales, cada individuo es parte del proyecto pero nunca es el proyecto.

Ser de izquierdas es solidaridad y es fraternidad, frente al interés personal y propio, por eso es importante que pongas tu parte, que aportes tu contribución para mejorar la comunidad en la que vives o, aunque sea, como puede ser este el caso, para que la comunidad no se vea dañada, degradada, sometida a los criterios amenazantes de la ultraderecha.

Ser de izquierdas es defender el sector público: la enseñanza, la sanidad, las pensiones, la asistencia social, las ayudas a la dependencia, porque estos servicios públicos nos hacen iguales al darnos a todos los mismos derechos y porque todos contribuimos a sostenerlos con nuestros impuestos.

Ser de izquierdas es defender una vida digna para todos, frente a la precariedad, la explotación, la desigualdad y el “no llegar a fin de mes”.

Ser de izquierdas es, en definitiva, no mirarse en el espejo, sino mirar a tu alrededor, es el “nosotr@s” frente al “yo”, es lo colectivo frente a lo singular, es la sociedad frente a lo individual.

Por eso, este 28 de abril no te quedes en casa, sé parte de la necesaria movilización de la izquierda, elije tu opción, la que más te guste o la que menos te disguste y sal y vota por ti y por tus compañeras y tus compañeros.

Un vídeo que te lo cuenta

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