Viñeta Macías y Monsalvett – @MaciasMonsalvet

Artículo Simone Renn – @SimoneRenn

 

Las banderas tienen un efecto cegador y ocultan una falsa necesidad de poder causada por el miedo al otro, al diferente, cuando lo cierto es que todas y todos somos diferentes.

Si hay algo que es cierto, porque está comprobado, es que la naturaleza es diversa y los seres humanos no iban a ser una excepción. Sin embargo hay personas obtusas que se empeñan en “normalizarnos”, eso sí a “su imagen y semejanza”. Sus neuronas tienen algún problema de conexión para entender la belleza de los diferente y pretenden en su loca enfermedad envolvernos y modificarnos para encajar en su discapacitada capacidad de raciocinio.

En las primeras páginas de la biblia podemos leer:

“Dios creó al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gn 1, 27).

Quizá gran parte de la intransigencia provenga de aquellos que creen profundamente en esta afirmación y en una interesada interpretación de la misma. ¿Somos imagen de alguien?

Mi formación científica y mi sentir agnóstico me dicen que los seres humanos compartimos ciertos elementos químicos y ciertas habilidades, pero que son grandes las diferencias entre todos nosotros. No hay más que ver como incluso dentro de una misma familia las diferencias físicas, de caracteres y habilidades pueden llegar a ser abismales a la vez que enriquecedoras, siempre que sean interpretadas por la familia como valores a aportar por cada uno de los miembros que la conforman.

De hecho pienso que precisamente ahí radica la necesidad de lo diverso. Una mente preparada por ejemplo para atender profesionalmente una situación de riesgo como un incendio, no puede ser igual que la que se precisa para generar un teorema, llevar a cabo una operación en un quirófano, ser docente, crear un bonito vestido o cocinar un exquisito plato.

Es evidente que lo diverso enriquece y el planteamiento de la uniformidad empobrece, esto es lo que precisamente las mentes pobres son incapaces de comprender, lo maravillosamente compleja que es la vida, y nos quieren someter al resto de los seres humanos a vivir bajo sus reglas. Estas personas son las que cualquier desvío de lo que ellos llaman “normalidad” les altera, sencillamente porque no son capaces de abordar ese tipo de situaciones, por eso necesitan para su tranquilidad que todo sea como ellos esperan que sea.

Durante años, siglos, milenios los “conservadores” los que no tienen capacidad para adaptarse a las situaciones nos han hecho pensar que el problema lo tenemos los “progresistas”, cuando lo cierto es que sus mentes van un paso por detrás y lo que tienen es miedo, un terrorífico miedo a lo diferente por eso lo atacan.

La diferencia entre los conservadores y los progresistas es que nosotras y nosotros entendemos el “problema” que tienen y tratamos de adaptarnos, mientras que ellos no son conscientes de su problema, y lo enfocan atacando lo que ellos consideran diferente, cuando lo cierto es que “todo es diferente” por eso viven en un “eterno problema” y de ahí su gesto tenso y agresivo con la vida y con el mundo, de manera que al no gustarle éste se han tenido que inventar la existencia de otros “mundos perfectos” en el más allá, ¿perfectos para quién?

Los conservadores para sobrevivir en un mundo que piensan que les ataca, no dejan de construir muros, vallas y fronteras a las que ponen nombre, asignan himno y bandera y crean clases sociales para apartar cualquier acción o idea que les perturbe.

Las banderas tienen un efecto cegador, pues provocan un hecho atroz y es que los que se agrupan bajo una misma bandera no suelen desaprobar las atrocidades cometidas que puedan ser llevadas a cabo por miembros de su propio grupo, y además esos trapos tienen una extraordinaria capacidad para hacer que ni tan siquiera las personas que se agrupan bajo ellas oigan o hablen de las malas acciones que se cometen bajo su amparo, sencillamente hacen que para ellos no existan o se disculpen.

Creo que con este discurso ya habréis averiguado que soy “internacionalista”, sí vamos que soy de esas personas que piensan “vive y deja vivir” sin establecer cánones, privilegios y respetando a los demás, de manera que no se cause ninguna agresión física o mental, dejando que las habilidades innatas de cada uno enriquezcan y desarrollen la sociedad, el mundo, el universo.

Aspiro a una sociedad en la que no sea necesario reunirse bajo una bandera para reivindicar tierras o ideas porque no sea preciso hacerlo, quiero un mundo sin banderas porque sencillamente no sean necesarias y cada ser humano pueda disfrutar de la vida en armonía, todos diferentes encajando unos con otros como si de un hermoso e infinito puzle se tratara.

Tuits y posts