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- ¿Cómo era eso? El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma... ¿Pandemia? (Viñeta de Elkoko)

– ¿Cómo era eso? El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma… ¿Pandemia? (Viñeta de Elkoko)

 

Viñeta de ElKoko – @Elkokoparrilla

Artículo de Puño en alto – @puno_en

 

La industria del turismo sufre más que ninguna otra cualquier coyuntura política, económica y social dentro y fuera del país.

Ninguna reflexión se ha escuchado a nuestros gobernantes respecto a la necesidad de bajar el excesivo peso del turismo en el PIB nacional apostando por un plan de industrialización, en inversiones en I+D+i en sectores productivos renovables y medioambientales, por ejemplo.

La segunda ola de la pandemia (la misma piedra) terminará hundiendo al turismo y, por ende, nuestra economía. ¿No será hora de replantearnos qué tipo de industria necesita nuestro país?

¿Tendremos que esperar 20 o 30 años para darnos cuenta de nuevo del error de conferirle de impunidad, falta de transparencia y de control parlamentario al jefe del Estado?

Dice el refranero que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los últimos acontecimientos no solo ponen de manifiesto la actualidad de esta aseveración recogida en el refranero popular, sino que podríamos decir que se queda corto, porque el ser humano es capaz de tropezar tantas veces como a su propia estupidez colectiva le venga en gana y no es precisamente por falta de inteligencia o capacidad.

La pandemia por COVID que azota de manera dramática a nuestro país ha puesto de manifiesto debilidades en nuestro sistema público de salud y en nuestro sistema productivo y económico que para nada está sirviendo para hacer una profunda reflexión para mejorarlos o adoptar alternativas y evitar las graves consecuencias en la salud pública y en la economía nacional.

No voy a relacionar las debilidades del sistema público de salud puesto de manifiesto, ya que estas han sido descritas por voces mucho más autorizadas que la mía. Ninguna reflexión al respecto ha merecido la pena de nuestros gobernantes.

¿Ha sido un acierto haber troceado la sanidad pública en 17 partes inconexas funcionando a modo de reinos de Taifas?

¿La externalización y la privatización de servicios sanitarios como alternativa a la falta de inversión directa en la sanidad pública ha mejorado el sistema público de salud?

Pues nuestros gobernantes, lejos de hacerse estas preguntas y otras más como reflexión y haber aprendido la lección, han hecho oídos sordos y como únicas recetas han seguido externalizando y privatizando servicios sanitarios en menoscabo de la inversión pública de Salud y ha llegado la segunda ola de la pandemia (la misma piedra) y estamos con las mismas carencias y debilidades o más bien peor, anunciándose ya falta de medicamentos para el tratamiento clínico de la enfermedad.

De todos es sabido, y aquel que lo haya desconocido no merece ostentar ninguna responsabilidad sea en el ámbito que sea, que la industria turística es una de las más volátiles, si no la más. Sufre para bien o para mal como ninguna cualquier coyuntura política, económica y social dentro y fuera del país. En los últimos años, el turismo en nuestro país se ha visto beneficiado por la desestabilización de los países del Magreb, que suponían una competencia importante y se ha visto perjudicado por la estabilización política y social de los países que conformaban la antigua Yugoslavia. La pandemia del COVID ha supuesto un varapalo económico del que aún desconocemos su verdadero alcance con consecuencias que serán dramáticas en lo económico y social, siendo la industria turística la más afectada.

Se calcula que el desplome del turismo esta siendo algo más del 71%. Una economía en el que el Turismo suponga el 13% de su PIB no dice mucho de la solidez de su economía, máxime cuando digan lo que digan, también sabemos que el Turismo no es un sector que ofrezca gran valor añadido, tal como dijo el ministro Garzón y le llovieron hostias como panes por atreverse a decir una obviedad incuestionable. Con esto no quiero decir que se renuncie al Turismo como fuente de riqueza y creación de empleo, todo lo contrario, lo que quiero decir es que hay que repensar nuestra oferta turística para convertirla en una verdadera industria, dándole un valor añadido y en la que la precariedad laboral no sea la tónica general.

Las economías de países de nuestro entorno como Francia e Italia, con unas potentes industrias turísticas, no se han visto tan afectadas por la pandemia, primero porque han apostado por un turismo de calidad y diversificado fundamentalmente en lo cultural y no tan solo sol y playa y porque sus economías en términos del PIB no dependen tanto como la nuestra de ese sector.

Ninguna reflexión se ha escuchado a nuestros gobernantes respecto a la necesidad de bajar el excesivo peso del turismo en el PIB nacional apostando por un plan de industrialización, en inversiones en I+D+i en sectores productivos renovables y medioambientales, por ejemplo. Se limitan a lamentar las consecuencias y a seguir con el turismo como única apuesta económica para el país. La segunda ola de la pandemia (la misma piedra) terminará hundiendo al turismo y, por ende, nuestra economía.

En otro orden de cosas, pero siendo con el leitmotiv de tropezar en la misma piedra, ya nadie discute que el todavía rey emérito huido a una dictadura árabe, pudo hacer toda clase de fechorías confesables e inconfesables gracias a la inviolabilidad y a la impunidad que le concedieron la Constitución del régimen del 78 y los partidos y los poderes económicos y mediáticos que la defienden. Ahora con la defensa a ultranza del actual rey, jefe del estado por herencia, concediéndole la misma impunidad constitucional que a su progenitor, los mismos poderes económicos y mediáticos están dispuestos, con tal de defender sus privilegios y estatus, a tropezar con esa misma piedra. ¿Tendremos que esperar 20 o 30 años para darnos cuenta de nuevo del error de conferirle tal impunidad, falta de transparencia y de control parlamentario a la más alta institución del estado?

Otra forma de tropezar con la misma pierda es la que protagoniza el electorado que elecciones tras elecciones se deja engatusar, engañar o manipular dando, como si no hubiese alternativas, su confianza a los que han debilitado el sistema público de salud, a los que por una miopía o por comodidad no piensan en otra cosa que en el turismo como salvador de la economía patria y a los que piensan que la máxima magistratura del estado debe obtenerse no por la valía personal refrendadas en unas urnas, sino por el valor absolutamente cuestionable y nada democrático de haber nacido en una determinada familia, a quien se le dota el estatus de estar por encima del bien y del mal.

Lo dicho, no terminamos de aprender.

 

**Sobre derechos de reproducción de las viñetas y el texto del artículo.