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¿POR QUÉ MARCHA LA GENTE EN COLOMBIA? - Contra la inseguridad. - Servicios básicos. - Por una país mejor. - Paz. - Contra la corrupción. - Igualdad de oportunidades. _ Deudas. - Contra la violencia. - Transporte. - Hambre. - No tiene casa. - No tiene trabajo. - Necesita un médico. - Quiere estudiar. - Sueldo digno. - Vacunas. - Quinta generación en pobreza. - No tiene agua. - Derechos Humanos. (Viñeta de Nani)

¿POR QUÉ MARCHA LA GENTE EN COLOMBIA? – Contra la inseguridad. – Servicios básicos. – Por una país mejor. – Paz. – Contra la corrupción. – Igualdad de oportunidades. – Deudas. – Contra la violencia. – Transporte. – Hambre. – No tiene casa. – No tiene trabajo. – Necesita un médico. – Quiere estudiar. – Sueldo digno. – Vacunas. – Quinta generación en pobreza. – No tiene agua. – Derechos Humanos. (Viñeta de Nani)

 

Viñeta Nani – @naniopina – Canal de Youtube para aprender a pintar

Artículo Nani Art. – @naniopina

 

Un resumen a vuelo de pájaro y  no es la paloma de la paz

La situación actual en Colombia ha dejado ya un reguero de más de 400 desaparecidos, más de 40 muertos, más de 20 mujeres violadas, ciudades completamente destrozadas.

El detonante del estallido social, fue sin duda una reforma tributaria propuesta por el Gobierno, en un país empobrecido en el que la inversión en armamento es más del doble de la que se hace en salud o educación, todo esto en medio de la pandemia más horrorosa que está sufriendo todo el planeta.

Existe un total desconcierto en el país pues convergen demasiadas fuerzas: mafiosos, autodefensas, guerrillas, delincuencias, “gente de bien” que salen a disparar, indígenas también llamados Minga, estudiantes, NINIS, desempleados, madres, emprendedores frustrados, transportistas, campesinos, ultraderechistas, izquierdistas, etc,

Una sola pregunta para más de 50 millones de respuestas, se podría decir que hay una por cada habitante.

Organizar las ideas para explicar lo que pasa, es casi tan imposible como organizar el país en este momento.

El detonante del estallido social, fue sin duda una reforma tributaria propuesta por el Gobierno, llena de despropósitos y una falta total de empatía; en medio de la pandemia más horrorosa que está sufriendo todo el planeta.

Un país donde más del 50% de la población sobrevive de la economía informal; es decir que si no venden algo, ese día no comen. Un país que no tiene educación gratuita, que no tiene salud y que no tiene ayudas de ningún tipo provenientes del Gobierno y que estaba naufragando por las medidas tomadas por el Covid 19. Intentó disfrazar el mayor robo a mano armada con el nombre de Ley de solidaridad sostenible, impulsando el IVA hasta para la leche, sobre un pueblo que no tiene ni agua.

El Gobierno de Iván Duque se ha caracterizado por su total desconexión de la realidad, utiliza frecuentemente eufemismos para nombrar tragedias como masacres, con palabras más románticas  como “Homicidios colectivos”. En Colombia no pasa nada, todo está bien si se le cambia el nombre, todo está bien si el “Presi” sabe hacer cabecitas con un balón de fútbol, todo está bien si el “Presi”  sale tocando la guitarra, todos somos solidarios y vamos a poner de nuestro bolsillo, para que el Gobierno pueda seguir pagando sueldos absurdamente altos a los congresistas.

Lo que el presi no vio, es que el pueblo si lo observaba, y se le estaba colmando la copa con tanta estupidez.  Son años y años  aguantando y callando, paradójicamente en el peor pico de la tercera ola, el mismo Covid, ayudó a que la gente se lanzara a la calle a ejercer su derecho de protesta.

Cansados, agotados, con hambre, empobrecidos, abandonados por el Estado, salieron a las calles desafiando al Gobierno y a la misma naturaleza, porque los contagios están ahí y siguen subiendo, por eso una de sus consignas eran “Da igual si no nos mata el Covid nos mata el gobierno de hambre”, por eso salieron por miles, sin miedo.

Lograron hacer que el Gobierno retirara la reforma, en realidad dijo que la volverían a redactar, para no perder su estilo de siempre. Pero eso ya no solucionó nada, en “Polombia”, como dijo Duque, en uno de sus famosos y humorísticos discursos. Convergen demasiadas fuerzas: mafiosos, autodefensas, guerrillas, delincuencias, “gente de bien” que salen a disparar, indígenas también llamados Minga, estudiantes, NINIS, desempleados, madres, emprendedores frustrados, transportistas, campesinos, ultraderechistas, izquierdistas, etc, etc…

Todos  estos intereses particulares se encontraron en la calle, todos con sus motivos profundos de insatisfacción social, pero ahora están unos contra otros y con la policía animando el tema.

Este caldo de cultivo que lleva más de 20 días en cocción, ha dejado ya un reguero de más de 400 desaparecidos, más de 40 muertos, más de 20 mujeres violadas, ciudades completamente destrozadas, terminales de transporte inservibles, comercios saqueados, carreteras bloqueadas, supermercados desabastecidos en lo que parece el comienzo de una guerra civil, ya que en sus últimas declaraciones, Duque no habla de pactar o negociar, habla de sacar el ejército a las calles, como último ingrediente sazonador.

El gran problema es que ahora ya no se sabe quién es quién o de dónde vienen las balas, las fake news le echan la culpa a todos los bandos, por lo que el odio va creciendo; por ejemplo el saqueo de comercios puede venir de la delincuencia común desatada o de grupos organizados pagados por el Gobierno, por el partido opositor, o pueden ser venezolanos enviados por Maduro.

Los estudiantes denuncian que en sus marchas pacíficas y lúdicas hay infiltrados que agreden a la policía, caldean el ambiente y luego desaparecen. Los comerciantes asfixiados por las medidas de cuarentena, ahora ven que si abren, corren el riego de que les destrocen los locales, e incluso han empezado a circular panfletos con amenazas supuestamente firmadas por la guerrilla, donde los convocan a un paro obligatorio.

Póngase  usted en los zapatos de un ciudadano común y corriente de cualquiera de las ciudades de Colombia hoy sitiadas, ¿cuál sería la solución? ¿Qué se puede hacer ante un caso tan complejo?

Cuidarse del Covid, de los asaltantes, de la policía, de las marchas, de su jefe, del Banco, del Gobierno…

Desesperante lo que se está viviendo en las calles y no se ve salida, al menos no con un presidente al que le dan los libretos y tampoco los sabe leer.

Las marchas también han sacado a la luz que no era cierto que el país no tuviera caja, que la inversión en armamento es más del doble de la que se hace en salud o educación, que los ministros no saben cuánto cuesta una docena de huevos y que lo que pensaban recoger con la reforma Tributaría, ahora no alcanza ni para reparar una sola de las ciudades que ha quedado destrozada por culpa del desgobierno total.

Al final siempre habrá una fuerza oscura a la que echarle la culpa, de todo lo malo que pasa.

Y en Colombia como dice Piero, pasa una banda de criminales en sus hermosas motos policiales. Pasa un obrero en alpargatas, con veinte pesos que es toda su plata, pasa el Ministro de Economía, le dice: ¡Mijito no hay más plusvalía!

 

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