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- Y ahora hagamos un minuto de silencio en memoria... - ¿Y si legislamos mejor y nos ahorramos todo esto? NI UNA MENOS LIBRES NOS QUEREMOS (Viñeta de Lex)

– Y ahora hagamos un minuto de silencio en memoria… – ¿Y si legislamos mejor y nos ahorramos todo esto? NI UNA MENOS LIBRES NOS QUEREMOS (Viñeta de Lex)

 

Viñeta de Lex – @LLexadas

Artículo Francisca García Algarra

 

El día, que llegará antes o después, en el que el machismo se catalogue como un trastorno mental, que lo es, sabremos con certeza que avanzamos como sociedad por el camino correcto.

Cualquier acción que no conduzca a la ecuanimidad, irá directa hacia la tiranía.

Es insultantemente evidente que una mujer no es inferior a un hombre, por tanto, quien valora una creencia por encima de la evidencia, tiene su salud mental seriamente perturbada.

La ideología científica tiene que cambiar para dejar de ser sierva del poder, adoptar actitudes más valientes y argumentativas que lo cuestionen en profundidad.

Es obvio que el “pensamiento” autómata machista distorsiona la realidad en el sentido de autojustificar conductas sádicas de poder sobre sus víctimas.

Crear un ambiente de terror a través de comportamientos violentos, imprevisibles en el tiempo y la forma; obligar a tener relaciones no deseadas, actos en contra de la voluntad o con daño psicofísico, es ser un terrorista sexual.

Es una de las peores perversiones que pueda haber, pues invade la esfera de lo íntimo destruyendo la candidez prístina.

La infraestructura que sostiene y retroalimenta esta miseria moral machista, es el propio sistema de poder establecido, sus instituciones y sus organismos; creando una aparente “preocupación” acerca de la mal llamada violencia de género, que cubre el expediente de lo políticamente correcto y oculta la mayor verdad: “las mujeres no nos importan nada”.

Dicho y hecho tanto por hombres como por mujeres dedicadas a la política.

Todos ellos cómplices de cada maltrato y de cada muerte por esa causa.

Eso o la absoluta ineptitud para resolver un problema que, como todos, tiene solución.

Ante la inoperancia, dimisiones.

Lo que no puede ser es moverse en círculos para simular movimiento o decir que se protege con demasiados actos fallidos.

Y luego quejarse mucho con el objeto de parecer afectado.

Muy hartas ya de minutos de silencio en los cementerios.

 

 

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Libros

BAHIA DE UN CUERPO - FRANCISCA GARCIA ALGARRA - 3Bahía de un cuerpo

Francisca García Algarra.

En las templadas orillas de los cuerpos, de cada cuerpo, tienen su morada los deseos.
Es un espacio invisible y luminoso, donde se despierta de un sueño; donde el propio sueño es el único camino para llegar hasta él.
Un cuerpo se olvida en otro, por ello no existe mayor esperanza que la de olvidar.
Cuerpos anhelados, distantes, indiferentes; anudando día tras día su núbil consistencia, su momentánea eternidad.
Sueñan la verdad que más tarde no recuerdan.
La vida entera agotarán después buscándola.
Conscientes en ocasiones de su inconsciencia, repetirán una y otra vez los signos que les devuelvan al primer hechizo, el don de ser.
Somos el cuerpo que pensamos, y el que sin pensar, en la ráfaga de un instante dejamos de ser.
La única guarida que nos cobija, el único abandono que podemos evitar.
El tiempo procede de un cuerpo, y en él se agota.
Allí, donde el corazón tiembla, llora y ríe; fin y principio de su provisionalidad.

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