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Mecanismo de la publicidad. (Viñeta de Lex)

Mecanismo de la publicidad

 

Viñeta de Lex – @LLexadas

Artículo Francisca García Algarra – @yott17

 

La publicidad juega con los estereotipos manipulándolos de forma siempre en extremo conservadora, pues hasta lo aparentemente rebelde o innovador no es más que la otra cara de la misma moneda reaccionaria.

La publicidad estructura un mundo paralelo con sus propias reglas mágicas, y lo hace desplegando al mismo tiempo un enorme velo opaco que ignora con vehemencia la realidad y la oculta.

Juega con los estereotipos manipulándolos de forma siempre en extremo conservadora, pues hasta lo aparentemente rebelde o innovador no es más que la otra cara de la misma moneda reaccionaria.

Un viejo truco del fascismo.

A la vista está que cumple la función de apuntalar un sistema heteropatriarcal, frívolo e infinitamente estúpido.

Estereotipos y prejuicios son moldes rígidos con los que se juzga superficialmente a grupos de personas por razón de su color de piel, su sexo, su condición afectivo-sexual o cualquier otro parámetro inevitable.

Toma la parte por el todo esculpiendo la enseñanza del autoengaño.

De esta manera el sistema engulle cualquier cliché, hasta el de mayor apariencia revolucionaria, neutralizándolo y apropiándose de él como si fuera un rol más al uso; para después inmovilizarlo y hasta a veces mitificarlo, que es otra forma de mantenerlo estático y acrítico.

Los medios de comunicación y la publicidad son los mayores responsables y cómplices de reforzar continuamente dichos modelos insanos, neuróticos y perpetuadores de una decadencia existencial que vacía de significado las vidas de las personas reales.

Como consecuencia de todo ello existe la violencia machista, el abuso de drogas para soportar la realidad, la infelicidad sorda o la falta de un sentido sólido para vivir.

Los mensajes publicitarios o las noticias de los medios , modelan el pensamiento y crean el automatismo de relacionar, con pocos datos, guiones tradicionales; generalizando unas características fijas a la totalidad de miembros de un grupo social.

De crear formas “inconscientes” de pensar a manipular las emociones, sólo hay un fino hilo.

No todo en la vida tiene precio, como los valores o los sentimientos, sin embargo, el mensaje que subyace en los anuncios publicitarios es que cualquier cosa, ser vivo, emoción o persona puede comprarse como un objeto susceptible de usar y tirar caprichosamente.

Una manera desvergonzada de educar sin ética.

Una tristísima forma de crear individuos insolidarios y habitantes de la desesperanza.

Escuela de autómatas aquejados de banalidad y narcisismo, carentes por definición de empatía, único sentimiento capaz de dulcificar el mundo y hacerlo avanzar.

…       …      …

“Qué bonita la familia unida por los lazos de una fabada asturiana que te garantiza momentos inolvidables de felicidad alrededor de una mesa repleta de comida y amor”.

O ese perfume que lleva incluido un mar y un yate espléndido, una mujer rubia y con rasgos caucásicos, semidesnuda y silenciosa, que transforma en besos el sudor de su macho, mientras él, impasible y rudo, contempla el infinito.

Todo por el mismo precio.

La mayor felicidad y realización personal para cualquier mujer que se precie, es ese fugaz instante de satisfacción y euforia al contemplar el brillo de su baño y su cocina limpios, con ese intenso olor a amoníaco, testigo perfumado de su honda feminidad.

Eso sí, plenitud tan breve como un orgasmo, para las que sepan lo que es.

 

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BAHIA DE UN CUERPO - FRANCISCA GARCIA ALGARRA - 3Bahía de un cuerpo

Francisca García Algarra.

En las templadas orillas de los cuerpos, de cada cuerpo, tienen su morada los deseos.

Es un espacio invisible y luminoso, donde se despierta de un sueño; donde el propio sueño es el único camino para llegar hasta él.

Un cuerpo se olvida en otro, por ello no existe mayor esperanza que la de olvidar.

Cuerpos anhelados, distantes, indiferentes; anudando día tras día su núbil consistencia, su momentánea eternidad.

Sueñan la verdad que más tarde no recuerdan.

La vida entera agotarán después buscándola.

Conscientes en ocasiones de su inconsciencia, repetirán una y otra vez los signos que les devuelvan al primer hechizo, el don de ser.

Somos el cuerpo que pensamos, y el que sin pensar, en la ráfaga de un instante dejamos de ser.

La única guarida que nos cobija, el único abandono que podemos evitar.

El tiempo procede de un cuerpo, y en él se agota.

Allí, donde el corazón tiembla, llora y ríe; fin y principio de su provisionalidad.

 

Si te gustan los artículos de Francisca G. Algarra, seguro que te encantará su libro 😉

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**Sobre derechos de reproducción de las viñetas y el texto del artículo.