Viñeta de Manuel S. de Frutos – @MSdeFrutos

Artículo Manuel S. de Frutos – @MSdeFrutos

 

La democracia se reconoce al menos por cuatro puntos básicos: Separación de poderes, Principio de igualdad, Derechos y libertades recogidos en la Declaración Universal de los DDHH y el Principio de soberanía popular.

En el imaginario colectivo tenemos identificado democracia con votación, casi como si fuese una fórmula
matemática. DEMOCRACIA=VOTAR.

Elegir a nuestros representantes por sufragio universal es un indicativo democrático, sí. Pero ni todo lo
que se elige por votación se convierte necesariamente en democrático, ni votar es la única condición a
cumplir en una democracia.

Entonces, ¿cómo distinguir una democracia de lo que no lo es?

Para reconocer una democracia debemos fijarnos en al menos cuatro puntos básicos:

1- La separación de poderes

La separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial es una de las característica esenciales
de una democracia, y se trata de que se ejerzan de manera autónoma por órganos diferentes. Así
cada uno de ellos puede vigilar a los otros dos poderes de manera que se dificulte un abuso de
poder.

Por desgracia en España esta división de poderes no es tan clara como debería.

Por ejemplo, el poder ejecutivo y legislativo no tienen una buena independencia en su origen
porque surgen del resultado del mismo proceso electoral. Además, el artículo 86 de nuestra
constitución otorga al ejecutivo la facultad de dictar un Decreto-ley en caso de extraordinaria y
urgente necesidad, pero como esta urgencia también la determina el gobierno, se ha convertido en
una forma de que el poder ejecutivo asuma funciones del poder legislativo.

El poder judicial tampoco tiene total autonomía. Los miembros de su órgano de gobierno, el
Consejo General del Poder Judicial son elegidos por el congreso y el senado, generalmente con
una mayoría favorable al gobierno. En la-politica.com dedicábamos un artículo completo a esta
cuestión.

2- El principio de igualdad

El principio de igualdad, entendido como la equiparación en derechos, deberes y en el trato a
todas las personas. Este principio es opuesto a los privilegios o discriminación de individuos o
colectivos.

En España entra en contradicción con la corona, por la inviolabilidad del Rey que le hace inmune
ante cualquier delito. Por tanto no todos somos iguales ante la ley. Pero también por algo
intrínseco en todas las monarquías, la sucesión al trono. Nadie puede acceder al trono si no
pertenece a la familia real, un privilegio exclusivo contrario al principio de igualdad.

En los últimos años se ha ido estropeando este principio cuando, por ejemplo, se añadieron tasas
judiciales que impiden a los más empobrecidos el acceso a la justicia, lo que supone una clara
discriminación a los colectivos más desfavorecidos económicamente.

3- Los derechos y libertades recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Los derechos y libertades recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos son básicos en una democracia que reúne los derechos civiles y políticos (los llamados de primera
generación) y los derechos económicos sociales y culturales (segunda generación). En una
democracia sana y actual habría que añadir los derechos de tercera generación (denominados
derechos de solidaridad y que incluyen, entre otros, derechos a la solución de los problemas
globales: alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos).

La falta de legislación sobre estos derechos y libertades o legislaciones demasiado restrictivas ponen en peligro el desarrollo de la democracia. Así, por ejemplo, en España la aprobación de las leyes “mordaza” son un claro retroceso en libertades tan básicas como la libertad de expresión y han sido denunciadas por organizaciones como Amnistía Internacional.

4- Principio de soberanía popular

La democracia se rige por el principio de soberanía popular que otorga al pueblo el ejercicio de
poder y autoridad sin ningún otro poder por encima de él. En este sentido el artículo 1.2 de nuestra
constitución así lo reconoce:

“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.

Sin embargo, las 3 herramientas clásicas con las que se ejerce esa soberanía no están reflejadas en
consonancia con este primer artículo:

4.1 Referendo

En España salvo para ratificar los estatutos de autonomía (artículos 151 y 152) y para algunas reformas constitucionales (artículos 167 y 168) el referendo es solamente consultivo (artículo 92), es decir, no es vinculante y el gobierno es quien toma la decisión final que puede ser contraria al resultado del referendo.

Es obvio que así planteado contradice claramente el principio de soberanía popular; pero es que, además, habría que tener en cuenta otros aspectos como que solo puede ser convocado por el Rey a propuesta del Presidente del Gobierno previa autorización del Congreso de los Diputados. El pueblo
vuelve a quedar al margen.

4.2 ILP (Iniciativa Legislativa Popular)

Es una proposición de ley que se realiza desde los ciudadanos. Tiene una formulación y unas condiciones similares a las de otros países democráticos; sin embargo, acaba con una tramitación parlamentaria y es ahí donde se toma la decisión final en lugar de con un referendo, excluyendo nuevamente al pueblo de
las decisiones finales.

4.3 Referendo abrogatorio, también llamado revocatorio

Consiste en la posibilidad de abolir o derogar una ley a través de un referendo propuesto por ciudadanos. Este tipo de referendo fue eliminado del texto final de la constitución por lo que en España no existe esta
posibilidad.

Vista de cerca nuestra democracia tiene tantas deficiencias que tanto dentro de nuestro país como en
países de nuestro entorno se duda si considerarla una verdadera democracia. Por hacer un símil educativo es como si aprobase con un 4,5 por pena (por las circunstancias históricas de las que venimos) con la esperanza de que en un futuro próximo consigamos subir nota y conseguir entrar en el grupo de
democracias consolidadas.

Citando al filósofo Jonh Dewey “La cura para los problemas de la democracia es más democracia”.

Ver más

boe.es Constitución española. 1978 

boe.es Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, reguladora de la iniciativa legislativa popular

redalyc.org La necesaria previsión de un referendo abrogatorio en el sistema constitucional español
Revista de Derecho, núm. 48, 2017
Fundación Universidad del Norte

amnistiacatalunya.org Contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Amnistía Internacional.

es.amnesty.org Libertad de expresión en España 

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La independencia judicial y el Consejo General del Poder Judicial

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