Viñeta Nani – @naniopina

Artículo Nani Art. – @naniopina

 

En nuestra particular “carrera de la rata”, por conseguir más y más deudas estamos depredando todo lo que se nos cruza en el camino, para poder pagar deudas infinitas disfrazadas de estatus, deudas que hacen más ricos a los de siempre y más pobres a nosotros mismos.

¿A qué le llamamos normalidad? A salir a respirar humo, a correr de un lado para el otro, como pollo sin cabeza, y sin tiempo para pensar en nada, a dejar a los hijos aparcados en la guardería y a los padres en la residencia de ancianos, a comer mal y rápido, a caer como troncos en la noche porque el cuerpo ya no puede más, y a levantarnos al día siguiente para ducharnos medio dormidos, los que tenemos agua.

¿A qué normalidad queremos volver? A esa que le hace tanto daño al planeta; porque en nuestra particular “carrera de la rata”, por conseguir más y más deudas estamos depredando todo lo que se nos cruza en el camino, para poder pagar deudas infinitas disfrazadas de estatus, deudas que hacen más ricos a los de siempre y más pobres a nosotros mismos. A esa que nos hace tanto daño, que nos destruye los nervios, el sistema inmunitario y nos llena de enfermedades por estar sentados todo el día en una oficina. A esa que nos hace sentir idiotas útiles, la que nos lleva a ser competitivos y a machacar a unos supuestos adversarios que no son más que otras familias intentando sobrevivir.

Queremos volver a esa normalidad, que nos ha llevado a comprar mandarinas en bandejas plásticas sin semillas y sin cáscara; porque no tenemos tiempo para pelarlas y mucho menos para cultivarlas. La misma normalidad que nos ha llevado a comer microplásticos y a inundar con otros de tamaño más grandes los océanos y las barrigas de todos los animales que osen rodearnos.

En países como España se discute si es conveniente dar una renta mínima vital, mientras pasa la pandemia con su cola de bailarina de flamenco barriendo todo, hay quién dice que no es conveniente porque se le enseña a la gente a depender del estado y se contribuye a la vagancia; otros, dicen que la sociedad de consumo es tan mezquina, que es muy fácil decir: ” No, no des dinero a los pobres, porque nos quedamos sin trabajadores; esos trabajadores muertos de hambre son los que van a levantar la economía, ¿si les das dinero, quién hará los trabajos de kk? ”

Los trabajadores muertos de hambre, de los que hablan desde sus cómodos sillones de casas con piscina, son los mismos que van a salir a la calle a saquear supermercados si no se les da un apoyo vital ¡Ya!.

Así somos, por eso estamos como estamos, y por eso hemos llevado al límite a nuestro planeta tierra; todos los países tienen fondos suficientes para dar rentas de supervivencia y evitar males mayores, pero no quieren romper el status quo de la producción y el consumo, prefieren esa normalidad enfermiza, ese caos controlado, ese consumo desmesurado y polución rampante, antes que ayudar a construir una sociedad diferente, una que no tenga que salir de casa para ser productiva, una que cultive en sus balcones, techos, patios, macetas sus propios alimentos, una que reúna bajo un mismo techo a tres generaciones que se cuidan y comparten.

No, ahora tampoco dormimos bien, pero no es por esa angustia que nos quieren inocular día a día, en realidad es porque estamos descansados, posiblemente porque tenemos tiempo para pensar y porque respiramos el mejor aire que hemos tenido en veinte años, eso te cambia el cuerpo y la cabeza. Nos podremos acostumbrar, y volveremos a dormir, aprenderemos a valorar los alimentos y a cultivarlos, podremos beber agua de lluvia, saldremos a la ventana a sentir el sol, tendremos tiempo para vivir.

Ojalá por una vez, ganen los buenos, y no regresemos a esa maldita normalidad depredadora.

 

Viñeta

- Cuando todo pase, no quiero volver a esa supuesta "normalidad" que tanto mal nos hace (Viñeta de Nani)

– Cuando todo pase, no quiero volver a esa supuesta “normalidad” que tanto mal nos hace (Viñeta de Nani)

 

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